La actualización Glamsterdam de Ethereum, el próximo gran salto del protocolo, está cada vez más cerca. El equipo de 1inch, uno de los agregadores DeFi más utilizados del ecosistema, ha confirmado que los avances en las redes de desarrollo son sólidos y que los cambios previstos transformarán la forma en que la red procesa información, sin que el usuario de a pie note un cambio brusco en su experiencia.
Por decirlo de forma sencilla: Ethereum está afinando su motor. Glamsterdam no cambiará el aspecto de tus transacciones, pero sí las hará más rastreables, más transparentes y, sobre todo, sentará las bases para que en el futuro puedan procesarse muchas más a la vez.
Qué trae Glamsterdam: ePBS, registros de transferencias nativas y listas de acceso por bloque
El menú de cambios que llega con este hard fork es ambicioso. Kirill Kuznetsov, arquitecto senior de soluciones en 1inch, ha detallado tres pilares que redefinirán el funcionamiento interno de la red. El primero es la incorporación de registros (logs) para las transferencias de ETH nativo. Hasta ahora, seguir el rastro de un movimiento de ether requería rastrear llamadas internas, mientras que los tokens ERC-20 sí dejaban un evento visible. Para los exploradores de bloques, las herramientas de análisis y las carteras, esta asimetría ha sido un quebradero de cabeza constante. Con Glamsterdam, cualquier envío de ETH quedará registrado de forma tan sencilla como el de un token.
El segundo gran cambio es la separación proponente-constructor consagrada en el protocolo, conocida como ePBS. Hoy, ese reparto de tareas (quién propone el bloque y quién lo construye) depende de intermediarios externos, los llamados relays, que actúan como un puente de confianza. Glamsterdam internaliza esa función, eliminando una capa de terceros y haciendo que el flujo de construcción de bloques sea más predecible y resistente a manipulaciones. Kuznetsov señala que esto podría hacer el MEV (el valor extraíble por los mineros o validadores al ordenar transacciones) «más honesto» y acelerar la propagación de bloques entre nodos.
El tercer pilar son las listas de acceso a nivel de bloque. Los clientes de Ethereum sabrán de antemano qué cuentas y espacios de almacenamiento se van a modificar, lo que permite precargar datos de forma eficiente y prepara el terreno para una ejecución más paralela. De rebote, el tamaño máximo del bytecode de los contratos inteligentes crecerá de forma considerable, ampliando el espacio disponible para protocolos de enrutamiento complejos, abstracción de cuentas y lógica avanzada en cadena. Y para rematar, se revisa el modelo de costes del gas: las operaciones intensivas en cómputo se abaratan, mientras que las que disparan el crecimiento del estado se encarecen.
Por qué 1inch celebra los cambios: menos intermediarios y más transparencia
Para un protocolo como 1inch, que agrega rutas de intercambio en múltiples plataformas, la mejora en la indexación de los movimientos de ETH es un regalo. Poder rastrear las transferencias de forma nativa simplifica el desarrollo de herramientas de historial de transacciones y reduce las posibilidades de error en en la contabilidad de los flujos. La separación proponente-constructor a nivel de protocolo también le sienta bien a la filosofía de transparencia que persigue el ecosistema: se elimina un punto ciego y se reparte mejor el poder entre los distintos actores de la red.
Además, el aumento del límite de bytecode abre la puerta a contratos más sofisticados sin necesidad de trucos de optimización extrema. Los equipos de desarrollo podrán diseñar lógicas de enrutamiento más potentes que aprovechen cada rincón del nuevo espacio disponible. Y la revisión del gas obligará a revisar las suposiciones sobre costes, pero a cambio promete un sistema más equilibrado que penalice menos ciertas operaciones útiles.
Glamsterdam convierte en nativo lo que hoy depende de infraestructura externa, y eso cambia las reglas del juego para la transparencia.
El avance es innegable, aunque no exento de matices. La hoja de ruta oficial de Ethereum lleva años priorizando mejoras incrementales y esta actualización encaja en esa filosofía: ningún cambio revolucionario para el usuario final, pero un salto de gigante en la eficiencia del backend. Eso sí, la internalización de tareas que antes hacían terceros (los relays) concentra cierta responsabilidad en el protocolo; habrá que vigilar que no se creen nuevos cuellos de botella en la gobernanza del sistema.
Mientras tanto, el ecosistema espera con los motores calientes. Las pruebas en redes de desarrollo continúan y la migración a testnets públicas será el siguiente paso. Si los tiempos se cumplen, en unos meses podríamos ver a Glamsterdam desplegado en la red principal sin que el inversor o el usuario de DeFi noten más que una ligera mejora en la fluidez. Pero detrás del telón, Ethereum habrá dado otro paso hacia esa escalabilidad que lleva años prometiendo.




