La reacción ha sido exactamente la que esperaban. Emanuele Carando, director de marketing global de Ferrari, ha declarado que está «muy satisfecho» con la controversia generada por el Ferrari Luce, el primer modelo eléctrico de la casa. Y la lectura, desde el punto de vista del inversor en activos tangibles, es tan contundente como sutil: la polémica refuerza el aura de exclusividad de la marca, y ese capital intangible empuja al alza el mercado secundario de sus motores de combustión.
El Luce se presentó a finales de mayo de 2026 y, desde el primer minuto, dividió a los tifosi y al mercado. La línea de carrocería, completamente ajena a los cánones de Maranello, desató un backlash de tal magnitud que la propia compañía reconoce no haber previsto. Las acciones de Ferrari en Wall Street cayeron un 4,6 por ciento en la sesión posterior a la presentación —una corrección técnica que ya se ha recuperado— y el expresidente Luca di Montezemolo llegó a afirmar que el coche corre el riesgo de «destruir una leyenda».
La controversia como herramienta de exclusividad
Lo que para un fabricante generalista sería una crisis de producto, para Ferrari es una validación de estatus. La marca ha gestionado históricamente la oferta y la demanda con un rigor quirúrgico, y el rechazo parcial a su primer eléctrico no hace sino elevar la percepción de escasez. Las primeras señales del mercado respaldan esta lectura: a finales de junio se conoció que todos los Luce asignados a China se habían vendido, y la compañía aún recibe pedidos sin desvelar el tamaño real de la lista de espera.
El consejero delegado Benedetto Vigna ha defendido el modelo asegurando que está atrayendo a nuevos clientes, algunos de los cuales ya han depositado señales. La combinación de reacciones polarizadas y demanda real crea un magnetismo que los family offices más sofisticados conocen bien: la exclusividad se consolida en la discordia, no en la unanimidad.
La polémica refuerza el aura de la marca, y ese capital intangible empuja al alza los motores de combustión.
El efecto inversor: los V12 y V8 se convierten en activo de transición
La verdadera señal para el inversor en automoción de alto rendimiento no está en las ventas del Luce, sino en la revalorización silenciosa que están registrando las referencias de combustión. Los modelos con motores atmosféricos, desde el 812 Superfast hasta las series especiales como el Monza SP1, comienzan a cotizarse como un activo de transición: el último eslabón antes de la obligada electrificación.
En las subastas de RM Sotheby’s y Gooding & Company del primer semestre, los Ferrari V12 de última generación han superado con holgura las estimaciones altas. La lógica es simple: si el futuro de Maranello se escribe en silencio eléctrico, la banda sonora de la combustión se convierte en un bien crecientemente escaso. Y la escasez, en el mercado del automóvil de colección, es el principal motor de precio.
He seguido de cerca las cotizaciones de los SF90 Stradale híbridos en el mercado secundario europeo durante las últimas semanas y la tendencia es inequívoca: las unidades con bajo kilometraje han dejado de depreciarse y en algunos casos han ganado un 5 por ciento en lo que va de trimestre. El Luce, con su diseño disruptivo, ha acelerado el fenómeno.
Análisis estratégico: el horizonte de diez años
La asignación de capital en automoción de alto rendimiento exige marcar horizontes temporales amplios. La experiencia con ciclos anteriores —la retirada de los motores V8 de aspiración natural en 2017 o la llegada del turbo en los años 90— demuestra que el mercado tarda entre 18 y 24 meses en internalizar el fin de una era tecnológica. Entonces se revalorizaron los últimos ejemplares atmosféricos; hoy el patrón se repite.
Mi lectura personal es que el inversor conservador debe fijarse en los V12 con homologación Classiche y certificación de autenticidad, cuyo retorno compuesto en la última década roza el 40 por ciento. Para quien busque revalorización agresiva, las series limitadas híbridas como el Daytona SP3 ofrecen un potencial de apreciación aún mayor, aunque con un riesgo de liquidez más elevado si el mercado se contrae. El verdadero termómetro llegará al cierre de julio, cuando Ferrari publique sus resultados del segundo trimestre: la ratio de pedidos del Luce aclarará si la controversia se traduce en ventas o se queda en ruido mediático.
💎 Veredicto Wealth
Los V12 de combustión son un activo de preservación de capital para carteras con horizonte superior a ocho años. El riesgo principal es una eventual corrección del mercado de coleccionables si los tipos de interés reales suben de forma inesperada.




