Con menos de media hora al día, un autónomo de Castellón ha conseguido sacarle entre 400 y 500 euros mensuales a su lavandería de autoservicio. La inversión inicial rondó los 80.000 euros y el negocio funciona prácticamente solo. La historia real de Marc y sus números demuestra que, sin ser una máquina de hacer dinero, la lavandería de monedas es un complemento realista para quien busca un ingreso extra con poco tiempo.
El auge de estos establecimientos se explica por la combinación de máquinas industriales capaces de lavar edredones y textiles voluminosos con una gestión que no exige personal permanente. Marc abrió la suya en agosto de 2024 en un pueblo de Castellón de apenas 3.500 habitantes, buscando una actividad compatible con otras obligaciones. ‘Buscaba un negocio que no necesitara estar encima todo el día’, explica.
Así funciona el día a día con solo media hora de dedicación
La rutina diaria del propietario se resume en abrir, limpiar y recaudar el dinero de las máquinas. Los clientes utilizan lavadoras y secadoras por su cuenta, lo que reduce al mínimo la necesidad de intervención. Solo las averías o alguna duda puntual obligan a Marc a dedicar más tiempo, de lo contrario la lavandería marcha sin que él esté presente.
Además, cuenta con el apoyo de su familia para cubrir esas contingencias. Su objetivo nunca fue vivir exclusivamente del local, sino disponer de una fuente de ingresos paralela que no le exigiera pasar ocho horas diarias dentro. El modelo de autoservicio permite que el negocio funcione desde primera hora y durante buena parte del día sin empleados, algo que ha multiplicado la presencia de estas lavanderías en barrios y pueblos de toda España.
Los gastos que se llevan la mayor parte del dinero
Esa facturación automática no es sinónimo de margen elevado. Los costes de explotación se llevan una tajada considerable que el autónomo debe conocer antes de lanzarse a montar un local similar. En el caso de Marc, solo el jabón para los aproximadamente 4.000 lavados anuales supone unos 7.000 euros al año.
A ello se suman las facturas de gas, que en invierno pueden alcanzar los 600 euros cada dos meses; los 180 euros mensuales de electricidad y los más de 350 euros al mes por el alquiler del local. El préstamo solicitado para iniciar la actividad añade otros 550 euros mensuales. A esto hay que añadir los productos de limpieza, el mantenimiento y otros desembolsos que terminan de reducir el dinero que realmente queda en caja.
Más de la mitad de lo que entra en las máquinas se esfuma en jabón, luz, gas y alquiler antes de que el autónomo vea un euro libre.
¿Cuánto gana al mes y cuándo se recupera la inversión?
Después de restar todos esos gastos, el beneficio neto mensual se sitúa entre 400 y 500 euros. Una cantidad que, para el tiempo que exige (media hora diaria), resulta atractiva como complemento, pero insuficiente para vivir exclusivamente de la lavandería. El propio Marc reconoce que no se trata de un negocio para hacerse rico, sino de una actividad secundaria que complementa otros ingresos.
La rentabilidad anual sobre los aproximadamente 80.000 euros invertidos ronda el 3,75%, según sus cálculos. Eso supone un beneficio de cerca de 3.000 euros al año, aunque Marc confía en que las cifras mejoren durante el segundo ejercicio gracias a la consolidación de clientes habituales y a una operación más afinada. Su previsión es acercarse a un rendimiento de entre el 5% y el 6% cuando el negocio esté asentado.
Una opción sensata, pero no para todos los bolsillos
Comparado con otras ideas para emprender sin tener que estar presente todo el día, la lavandería de autoservicio tiene una barrera de entrada clara: la inversión inicial. Esos 80.000 euros no están al alcance de cualquiera, y buena parte se va en maquinaria, adecuación del local e instalación de gas, una obra que retrasó varios meses la apertura de Marc. La ubicación y el volumen de clientes potenciales son las dos variables que determinan si el proyecto sale a cuenta: un local en una zona con poca afluencia puede alargar la recuperación de la inversión mucho más allá de las previsiones.
Quien baraje este negocio debe considerar además las obligaciones como autónomo. Darse de alta en el RETA y en Hacienda es el primer paso, y conviene proyectar los pagos trimestrales del IRPF (modelo 130) y el IVA para que la cuota de autónomos y los impuestos no se coman el escaso margen. La lavandería de monedas no es un chollo, pero para quien dispone de capital y busca un ingreso recurrente con una dedicación casi testimonial, las cuentas pueden cuadrar.
Guía rápida para quien estudia montar una lavandería de monedas
- 📅 Plazos: La recuperación de la inversión con los números actuales puede llevar siete u ocho años. No hay fecha de cierre, pero la solvencia del proyecto se mide en ese horizonte.
- ✅ Requisitos clave: Inversión inicial de unos 80.000 euros, local con acceso a gas y contrato de suministro eléctrico adecuado, y disposición de una ubicación con demanda suficiente (barrio o pueblo de tamaño medio).
- 🌐 Dónde solicitarlo: El alta como autónomo se tramita en la Seguridad Social (sede.seg-social.gob.es) y en Hacienda con el modelo 036/037. El local necesitará licencia municipal de actividad.
- 💰 Importe o coste: 80.000 euros de inversión inicial. Con los gastos actuales, el beneficio neto mensual puede quedar en 400-500 euros, antes de impuestos.
- ⚠️ Error a evitar: No calcular correctamente el impacto de los suministros (gas y electricidad) en invierno ni elegir una ubicación sin estudiar la competencia o la afluencia real.




