Bitcoin ha superado los 65.000 dólares este jueves, un nivel que no veía desde hace más de una semana, después de que la inflación mayorista cayera más de lo previsto en Estados Unidos. El índice de precios de producción (IPP) de junio bajó un 0,3% respecto al mes anterior, la mayor caída mensual en 14 meses, y sirvió para que el mercado enfriara sus expectativas de una nueva subida de tipos por parte de la Reserva Federal.
Según los datos publicados por la Oficina de Estadísticas Laborales, el IPP general se situó en el 5,5% interanual, muy por debajo del 6,2% que esperaban los analistas. La tasa subyacente, que excluye alimentos y energía, cayó al 4,7% frente al 5,2% estimado. Además, el dato de mayo fue revisado a la baja, del 1,1% inicial al 0,6%. La gasolina fue la gran protagonista: sus precios se desplomaron un 12% en el mes, explicando casi dos tercios de la caída de los bienes de demanda final.
La herramienta FedWatch de CME Group, que recoge las apuestas del mercado sobre los tipos de interés, refleja ahora un 87,7% de probabilidades de que la Fed mantenga las tasas en la horquilla actual del 3,50%-3,75% en su reunión del 29 de julio. La opción de una subida ha caído al 12,3%, cuando hace solo una semana se situaba en el 31%. El dato cogió a contrapié al presidente de la Fed, Kevin Warsh, que apenas un día antes había declarado ante el Congreso que el banco central tiene «Cero tolerancia ante una inflación persistentemente elevada».
La reacción fue inmediata. Bitcoin se negocia cerca de los 65.256 dólares. Ethereum subió un 3,6% hasta los 1.930 dólares, superando los 1.900 por primera vez en 43 días. En apenas 30 minutos, casi 100 millones de dólares en posiciones cortas fueron liquidados, un movimiento que recuerda al short squeeze de principios de julio, cuando unos datos de empleo débiles impulsaron al bitcoin hasta los 62.000 dólares.
Pero la energía sigue siendo el comodín. El petróleo repuntó por encima de los 85 dólares esta misma semana después de que el presidente Trump anunciara un bloqueo en el estrecho de Ormuz, por donde transita una quinta parte del crudo mundial. Si los precios del combustible repuntan en julio, la tendencia desinflacionaria podría truncarse tan rápido como apareció.
El mercado ha celebrado una tregua, pero la energía es la espada de Damocles sobre la inflación y la Reserva Federal.
¿Por qué ha reaccionado así el mercado?
La lógica es sencilla. Una inflación más baja reduce la necesidad de que la Reserva Federal suba los tipos de interés para enfriar la economía. Tipos más bajos hacen que los bonos del Tesoro sean menos atractivos en comparación con activos de mayor riesgo, como las criptomonedas o la renta variable. Además, el dólar tiende a debilitarse, lo que también beneficia a bitcoin y compañía. El dato del IPP se sumó al IPC del día anterior, que también fue más suave de lo esperado, creando una tormenta perfecta para el rebote.
La Fed y las expectativas: un freno temporal
Kevin Warsh llegó a la presidencia de la Fed en un momento de inflación pegajosa, y su tono ha sido marcadamente duro. Sin embargo, los dos informes consecutivos de precios han cambiado el escenario. Si los próximos datos de empleo y consumo mantienen esta línea, el banco central podría incluso plantearse una pausa prolongada, lo que daría oxígeno a los activos digitales. Eso sí, Warsh ha dejado claro que no dudará en actuar si la inflación repunta, y el bloqueo de Ormuz es un recordatorio de que la energía puede volver a calentar los precios muy rápido.
Análisis: ¿Un alivio frágil?
Me cuesta quitarme de la cabeza la imagen de 2019, cuando el entonces presidente de la Fed, Jerome Powell, pivotó de la normalización a la bajada de tipos en apenas unos meses por la incertidumbre comercial. La diferencia ahora es que la inflación partía de niveles mucho más altos, y el riesgo energético es más concreto. Cada vez que el petróleo sube, la gasolina –que sigue un 43% más cara que hace un año– presiona al alza el IPP, y con él las expectativas de tipos. El bitcoin se ha beneficiado de un simple respiro, pero la zona de resistencia de los 66.000 dólares ha frenado las ganancias desde mediados de junio. Superarla requerirá que la narrativa desinflacionaria se consolide, algo que está lejos de ser seguro.
Por eso, esta subida sabe más a alivio que a cambio de ciclo. Los inversores con más rodaje lo saben: en mercados cripto, los movimientos por datos macro suelen ser efímeros si no vienen acompañados de un giro estructural. El verdadero test llegará a finales de julio, cuando la Fed decida y, sobre todo, explique qué espera para los próximos meses.




