Anza, el equipo de desarrollo responsable del cliente validador Agave, ha presentado oficialmente Constellation, una propuesta de protocolo que pretende eliminar de raíz el MEV (valor máximo extraíble) en Solana. Lo hace con un enfoque radical: romper el monopolio temporal del líder sobre la construcción del bloque mediante múltiples proponentes concurrentes (MCP). La iniciativa, revelada por el CEO Brennan Watt, es la primera de este calado en una blockchain de producción y abre un debate tan denso como esperanzador sobre la arquitectura de mercado de la red.
Cómo funciona Constellation: 16 proponentes, 256 atestadores y 50 milisegundos
En el diseño actual de Solana, un único validador —el líder rotatorio— decide qué transacciones entran en el bloque y en qué orden. “Ese monopolio temporal es la raíz del MEV”, resume la propuesta. Para atajarlo, Constellation introduce dos nuevos roles: los proponentes y los atestadores (o attesters).
El ciclo funciona así: aproximadamente 16 proponentes operan en paralelo durante ventanas de 50 milisegundos. Cada uno recibe transacciones, las organiza en segmentos con codificación de borrado (erasure coding) y los envía a 256 atestadores. Cuando un número suficiente de atestadores da fe de que una transacción ha sido vista, el líder ya no puede excluirla sin producir un bloque inválido que la red rechazará. Dicho de otro modo: el registro de atestación ata criptográficamente las manos del líder.
Esto dota al sistema de lo que el documento llama resistencia selectiva a la censura: en cada ciclo, o bien todas las transacciones con comisiones competitivas se incluyen, o no se incluye ninguna. Es un salto desde la resistencia probabilística que ofrecen otros diseños de múltiples proponentes.
Constellation no aspira a hacer más equitativo el reparto del botín; aspira a que no haya botín que repartir.
La propuesta se integra con Alpenglow, la próxima gran actualización de consenso de Solana, cuyo lanzamiento en la red principal está previsto para el tercer trimestre de 2026. Mientras Alpenglow maneja la seguridad y la finalidad, Constellation se encarga de la estructura de mercado: quién propone, cómo se combinan las propuestas y qué garantías tiene el usuario.
Qué cambia para validadores, usuarios y las comisiones
Constellation no añade una nueva tasa, sino que reordena las existentes: la comisión de inclusión equivale a la actual tarifa base y la comisión de ordenación a la tarifa de prioridad. El verdadero giro económico, sin embargo, es que el flujo de actividad que hoy se canaliza por servicios externos de landing y acuerdos de comisiones fuera del protocolo debería regresar al mismo protocolo.
La selección de roles se hará por peso de participación (stake-weighted), lo que implica que la concentración actual del staking se traslada al nuevo modelo. Anza reconoce que no se puede modelar todavía el impacto neto sobre cada validador individual. Habrá que esperar a la futura SIMD que concrete los parámetros.
Un punto clave: Constellation es incompatible con los modelos PBS (separación proponente-constructor) que Ethereum ha adoptado para gestionar el MEV. Una vez que el registro de atestación limita la discrecionalidad del líder, no queda margen para que un constructor especializado ofrezca un bloque más rentable. Es una filosofía distinta: en lugar de aceptar el MEV como inevitable y redistribuirlo, se opta por eliminarlo desde la arquitectura.
El diseño no es gratuito en términos de latencia. Añadir una ronda de atestación y ensamblar lotes cada 50 milisegundos incrementa la latencia de secuenciación, pero a cambio reduce la latencia de inclusión: bajo el protocolo actual, un validador que demora el empaquetado puede tardar más en incluir una transacción; con Constellation, las transacciones válidas reciben una garantía de inclusión acotada por el propio protocolo.
Eso sí, el equipo de Anza admite que los ataques de ordenación visible y de manipulación temporal quedan sin resolver. Al compartirse las transacciones entre todos los proponentes, la superficie de ataque podría incluso ampliarse en esos frentes. “Los juegos de latencia basados en el tiempo se consideran no punibles bajo el diseño actual”, señala el documento, un reconocimiento de que aún hay bordes sin limar.
Lo que Constellation resuelve y lo que deja en el aire
Desde el punto de vista estructural, la propuesta de Anza es una respuesta a años de debate sobre cómo lidiar con el MEV en Solana. Hasta ahora, la red había seguido un camino pragmático: Jito, con su motor de subastas fuera de protocolo, actuaba como un equivalente parcial al MEV-Boost de Ethereum, compartiendo los ingresos del MEV con validadores y stakers. Pero nunca eliminaba el daño al usuario; solo cambiaba quién se llevaba la tajada.
Constellation cambia el tablero. Al imponer un registro criptográfico de qué transacciones han sido vistas por un quórum de atestadores, el líder pierde la capacidad de elegir a dedo. Y eso, para aplicaciones financieras que requieren garantías duras, es un avance cualitativo.
No obstante, hay riesgos que conviene señalar. El primero es la ausencia de benchmarks empíricos. Anza no ha publicado todavía proyecciones comparativas de latencia para slots de 200 milisegundos entre el protocolo actual y Constellation. Hasta que ese dato llegue, la comunidad debate sobre compensaciones que no puede cuantificar. Es un ejercicio necesario, pero en parte especulativo.
El segundo es que la concentración del staking se hereda. Si los roles se asignan por peso de participación, los grandes validadores tendrán más presencia como proponentes y atestadores. No se rompe la dinámica de concentración; se hereda con un disfraz nuevo. Para un protocolo que busca la democratización del espacio de bloques, el matiz es relevante.
Con todo, la dirección es clara. Constellation es la propuesta de MCP más ambiciosa que ha visto una blockchain de producción. No se limita a mitigar el MEV: lo ataca en su raíz, el monopolio del líder. Y lo hace sin depender de una capa externa de constructores, sino devolviendo las reglas al protocolo. Falta el dato empírico, falta el debate sobre los ataques de tiempo y falta el ajuste fino de la SIMD. Pero si los números acompañan, Solana podría dar un salto tan relevante para su mercado como el que supuso la llegada de los clientes validadores independientes para su estabilidad.





