El acceso a una vivienda en propiedad se ha convertido en el principal elemento que marca las diferencias económicas entre los ciudadanos en España. Así lo concluye un estudio elaborado por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 en colaboración con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que sitúa el régimen de tenencia de la vivienda por encima de la edad como factor determinante de la desigualdad.
La investigación, basada en los datos de la Encuesta Financiera de las Familias del Banco de España de 2022, pone de manifiesto que la distancia económica entre quienes viven de alquiler y quienes poseen una o varias viviendas es considerable, tanto en términos de renta como de patrimonio.
Ser inquilino o propietario marca la diferencia
El informe analiza cómo influye la posición de cada hogar dentro del mercado inmobiliario. Para ello distingue entre inquilinos, propietarios de su vivienda habitual, pequeños arrendadores y grandes propietarios que obtienen ingresos del alquiler de varias viviendas.
Los resultados muestran diferencias muy significativas. La renta mediana anual de los hogares que viven de alquiler se sitúa en 21.335 euros, mientras que la de los propietarios asciende hasta 32.120 euros. En el caso de los multiarrendadores, es decir, quienes perciben rentas de varias viviendas, la cifra supera los 80.000 euros anuales.
Los autores del estudio consideran que estas diferencias reflejan que la vivienda no solo constituye un bien residencial, sino también un importante mecanismo de generación y acumulación de riqueza.
La brecha patrimonial es todavía mayor
Si las diferencias de ingresos ya son notables, el patrimonio evidencia una distancia mucho más amplia entre unos hogares y otros. Según el informe, los inquilinos cuentan con una riqueza neta mediana de apenas 2.217 euros, mientras que entre los grandes arrendadores el patrimonio roza el millón de euros.

Esta realidad demuestra que la propiedad inmobiliaria continúa siendo uno de los principales instrumentos de acumulación patrimonial en España y que disponer de varias viviendas genera una ventaja económica muy superior a la de quienes únicamente acceden al mercado mediante el alquiler.
La vivienda pesa más que la edad
Uno de los aspectos más relevantes del estudio es que cuestiona una de las ideas más extendidas en los últimos años: que la desigualdad económica responde principalmente a una cuestión generacional. Los investigadores concluyen que, aunque existen diferencias entre jóvenes y mayores, el régimen de tenencia de la vivienda explica mejor las desigualdades económicas que la edad.
En otras palabras, la distancia entre un inquilino y un propietario resulta, en términos generales, mayor que la existente entre personas pertenecientes a generaciones distintas.
Un mercado que amplía las diferencias económicas
El estudio también señala que el mercado inmobiliario puede actuar como un mecanismo que amplía las desigualdades económicas. Los expertos del sector inmobiliario subrayan que esta situación contribuye a que las diferencias económicas se mantengan e incluso aumenten con el paso de los años.
Quienes poseen viviendas no solo disponen de un patrimonio que suele revalorizarse con el paso del tiempo, sino que, en muchos casos, también obtienen ingresos adicionales mediante el alquiler. Por el contrario, los hogares que viven arrendados destinan una parte importante de sus ingresos al pago mensual de la vivienda, lo que reduce su capacidad de ahorro y dificulta la acumulación de patrimonio.
Un desafío para las políticas de vivienda
Las conclusiones del informe llegan en un momento en el que el acceso a la vivienda continúa siendo una de las principales preocupaciones sociales en España. El incremento del precio de compra y del alquiler, unido a la escasez de vivienda asequible en muchas ciudades, ha dificultado el acceso al mercado residencial, especialmente para los jóvenes y los hogares con menores ingresos.
En este contexto, el estudio plantea que las políticas públicas destinadas a facilitar el acceso a la vivienda pueden desempeñar un papel relevante para reducir las desigualdades económicas y favorecer una mayor igualdad de oportunidades. Aunque el informe no propone medidas concretas, sí pone de relieve que la posición de los hogares dentro del mercado inmobiliario se ha convertido en uno de los factores que mejor explica las diferencias de renta y patrimonio existentes en España, por encima incluso de la edad de sus ciudadanos.




