Una entrenadora personal de 45 años, Sarah Borello, dejó de tomar creatina durante dos semanas después de 18 meses de uso diario. Lo que sintió fue una pérdida de energía, debilidad en el gimnasio y menor claridad mental, pero la ciencia matiza que los resultados de fuerza y masa muscular no se esfuman en tan poco tiempo.
Lo que notó Borello: menos chispa y músculos menos llenos
Sarah Borello relata que sin creatina su energía cotidiana bajó y las sesiones de fuerza se hicieron más cuesta arriba. Además, notó los músculos visualmente menos llenos y una mayor sensación de agujetas tras los entrenamientos. Incluso su agudeza mental se resintió, según su propio testimonio. En paralelo, no observó ninguna mejora en la sensación de hinchazón que a menudo se asocia a este suplemento.
Tras ese breve paréntesis, Borello volvió a incorporar la creatina a su rutina, convencida de la diferencia que marcaba en su rendimiento y recuperación. Empezó a tomar 5 gramos antes del entreno —mezclados con café y proteína— y otros 5 gramos tras el ejercicio con yogur y frutos rojos.
La ciencia detrás de la pausa: el músculo no se vacía de la noche a la mañana
La experiencia de Borello es un caso individual, pero coincide con lo que la investigación ha documentado: los depósitos de creatina no desaparecen súbitamente. Un estudio de 2017 señaló que las reservas musculares elevadas tardan entre cuatro y seis semanas en regresar al nivel basal tras interrumpir la suplementación. Así que dos semanas son apenas el inicio del descenso.
La razón de que los músculos se vean menos voluminosos tiene más que ver con el agua que con la pérdida de proteínas. La creatina atrae agua al interior de las células musculares, lo que da ese aspecto de plenitud. Al reducir los depósitos, la hidratación celular disminuye y el volumen visual se reduce, pero el tejido muscular ganado no se destruye si mantienes el entrenamiento y una ingesta proteica suficiente.
Aquí es donde aparece un matiz importante: un estudio de la Journal of Aging and Physical Activity, aunque con una muestra pequeña y solo en hombres mayores, encontró que dejar la creatina tras 12 semanas de suplementación no aceleró la pérdida de fuerza ni de masa magra durante un periodo posterior de entrenamiento de volumen reducido. Si bien la evidencia no es directamente extrapolable a mujeres jóvenes, sí apunta a que las ganancias son resilientes.

Dejar la creatina no borra las ganancias de fuerza, pero sí reduce la energía y la plenitud muscular que aporta mientras la tomas.
¿Deberías dejar la creatina? Rendimiento, cognición y seguridad
La creatina es uno de los suplementos más estudiados, con un metaanálisis de 2022 que, a partir de 35 estudios y casi 1.200 adultos, concluyó que quienes la combinan con entrenamiento de fuerza ganan de media 1,1 kilos más de masa magra que quienes no la toman. Su dosis eficaz estándar es de 3 a 5 gramos diarios, sin necesidad de fase de carga.
Además del beneficio muscular, la investigación reciente explora su papel en la función cognitiva y la reducción de la niebla mental, lo que explicaría la falta de claridad que Borello notó al abandonarla. Tomar creatina monohidrato de forma continuada es seguro para adultos sanos en las dosis recomendadas; incluso estudios con ingestas de hasta 30 gramos diarios durante cinco años no han reportado efectos adversos serios.
Para más información sobre el compuesto, consulta su entrada en Wikipedia.
📊 La pauta en cifras
- Dosis eficaz: De 3 a 5 gramos al día mantiene las reservas musculares llenas y los beneficios sobre la fuerza y la cognición.
- Cuándo tomarla: Da igual si es antes, durante o después del ejercicio; lo que cuenta es la constancia diaria. Algunos prefieren repartirla en dos tomas, como Borello.
- Calidad a buscar: La forma monohidrato es la más estudiada y con mejor absorción. Evita fórmulas con aditivos innecesarios.
- A tener en cuenta: Al dejarla, perderás la plenitud visual muscular en unas semanas, pero las ganancias de fuerza se mantendrán si sigues entrenando.
Análisis E-E-A-T: por qué el experimento de Borello respalda lo que ya sabíamos
El relato de Sarah Borello no es un estudio controlado, pero sí un buen reflejo de la experiencia de muchos deportistas. Los ensayos clínicos confirman que la creatina mejora entre un 10 y un 20 % el rendimiento en ejercicios de alta intensidad, y las revisiones de seguridad la avalan sin rodeos. Su vivencia añade un matiz práctico: la percepción de energía y agudeza mental puede ser lo primero en desaparecer, antes de que los depósitos caigan por debajo del umbral funcional.
Para quien entrena fuerza con regularidad y se alimenta bien, no hay razón para suspender la creatina salvo preferencia personal. Si decides probar una pausa, no esperes perder músculo en un par de semanas, pero sí podrías notar un bajón temporal de energía y una recuperación más lenta. La ciencia apoya su uso continuado como una de las estrategias de suplementación con mejor relación coste-beneficio.
Nota: Esta pieza tiene fines divulgativos y de optimización del estilo de vida. Antes de iniciar cualquier suplementación, conviene consultar con un profesional de la nutrición o el deporte que valore tu caso particular.
⚡ Rutina de Optimización Diaria
- Mantén la dosis: Toma entre 3 y 5 gramos de creatina monohidrato cada día, sin importar si entrenas o descansas. La constancia es la clave.
- No te alarmes si olvidas un par de días: Los depósitos tardan semanas en reducirse; un olvido puntual no afecta a tus ganancias. Vuelve a la rutina sin sobrecompensar.
- Combina siempre con un entrenamiento de fuerza y una ingesta proteica adecuada; la creatina potencia tus resultados, pero no trabaja sola.




