Deutsche Bank señala reevaluación moderada: mejora el tono de riesgo y el rally del S&P 500 podría durar

El análisis enumera seis factores que respaldan la continuidad del repunte en Wall Street durante la segunda mitad del año. Los estrategas elevan el tono sobre el riesgo pero advierten de que los múltiplos no dejan margen para decepciones.

Deutsche Bank ha dado un giro a su discurso. La entidad alemana, que durante meses había mantenido un tono prudente sobre la renta variable estadounidense, publica ahora una nota en la que eleva el perfil de riesgo de su cartera y enumera seis razones para pensar que el actual repunte del S&P 500 no es flor de un día. La tesis central: se está produciendo una reevaluación moderada de los activos de riesgo, alimentada por un cóctel de factores que, en opinión de los estrategas del banco, puede sostener las alzas al menos hasta el cierre del ejercicio.

Seis catalizadores que sostienen la tesis alcista

El análisis, distribuido a clientes institucionales en la primera semana de julio, desgrana media docena de elementos que justifican la mejora del tono. El primero y más inmediato es la resiliencia del consumo privado en Estados Unidos. A pesar de que el ahorro acumulado durante la pandemia se ha ido diluyendo, los datos de ventas minoristas de mayo y junio no muestran fisuras significativas, y el mercado laboral sigue generando empleo neto cada mes.

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El segundo pilar es la revolución de la productividad vinculada a la inteligencia artificial. Deutsche Bank calcula que la adopción masiva de herramientas de IA generativa podría añadir entre 0,8 y 1,2 puntos porcentuales al crecimiento del PIB en los próximos tres años, y Wall Street ya está descontando parte de ese impulso en los múltiplos de las grandes tecnológicas.

En tercer lugar, los estrategas señalan la moderación de la inflación subyacente. Con el IPC subyacente moviéndose hacia el entorno del 2,5% interanual, la Reserva Federal dispondría de margen para ejecutar uno o dos recortes adicionales de tipos antes de fin de año, un movimiento que históricamente ha coincidido con tramos alcistas del S&P 500.

El cuarto factor tiene que ver con los flujos de inversión. Tras varios trimestres en los que el dinero se refugió en activos monetarios, los últimos datos de EPFR muestran entradas netas en fondos de renta variable por primera vez desde enero. “El inversor institucional está rotando desde liquidez hacia bolsa con una convicción que no veíamos desde 2021”, apunta la nota.

El quinto argumento es más técnico: el S&P 500 acaba de encadenar su quinto mes consecutivo al alza, un patrón que, según el análisis cuantitativo de la entidad, suele prolongar los ciclos positivos durante una media de nueve meses adicionales. Y el sexto es la estabilización geopolítica relativa. Aunque los focos de tensión no han desaparecido, los mercados han ido internalizando los conflictos sin que se produzca una escalada que interrumpa las cadenas de suministro.

La mejora del tono de riesgo no es un cambio de tercio radical, pero sí el reconocimiento de que el entorno ha virado a favor de la renta variable.

Lectura para el inversor europeo y las carteras diversificadas

El giro de Deutsche Bank tiene implicaciones que van más allá de Wall Street. Para los gestores de fondos y los inversores particulares europeos, la mejora del tono de riesgo supone un espaldarazo a las estrategias que sobreponderan la bolsa estadounidense frente a otros activos. “Si el S&P 500 consolida el rally, arrastrará a los índices europeos más vinculados al ciclo global, como el DAX o el Euro Stoxx 50”, explica un gestor de fondos consultado por esta redacción.

Sin embargo, el mensaje no está exento de matices. La reevaluación es descrita como “moderada”, y los propios analistas del banco advierten de que los múltiplos actuales —en torno a 22 veces beneficios estimados para los próximos doce meses— no dejan margen para decepciones en la temporada de resultados del tercer trimestre. Si alguna de las grandes tecnológicas falla en sus previsiones, el castigo podría ser severo.

Mientras tanto, las carteras modelo que distribuye la entidad en su división de banca privada han incrementado la exposición a renta variable desde el 45% hasta el 52% en las últimas dos semanas, reduciendo el peso de la deuda corporativa de grado de inversión. Un movimiento táctico que, sin ser agresivo, refleja con claridad hacia dónde sopla el viento.

¿Cambio de paradigma o simple ajuste táctico?

Conviene poner la nota en perspectiva. Deutsche Bank no es nuevo en esto de ajustar su discurso cuando las condiciones de mercado lo exigen. A lo largo del último año y medio, el banco ha transitado por fases de cautela, advertencias sobre recesión y, ahora, una recapacitación que apunta al alza. Pero los ciclos de mercado no suelen ser lineales, y conviene recordar que los mismos argumentos que hoy sostienen la tesis alcista pueden desvanecerse con un dato de inflación inesperado o un tropiezo en los resultados empresariales.

En mi opinión, el valor de este tipo de análisis no reside tanto en su capacidad predictiva como en su función de termómetro del sentimiento institucional. Cuando un banco con el peso de Deutsche Bank se suma al carro alcista, el mensaje es que el consenso se está moviendo, y eso tiene implicaciones reales sobre los flujos de capital. Dicho de otro modo: aunque las seis razones enumeradas resulten ser solo parcialmente ciertas, el mero hecho de que se publiquen ya mueve dinero.

Habrá que esperar a la segunda quincena de julio, cuando arranque de verdad la temporada de resultados, para comprobar si los fundamentales aguantan el optimismo que los mercados llevan meses descontando. Mientras tanto, el S&P 500 sigue escribiendo su rally con la pluma de los gigantes tecnológicos y el respaldo, ahora también, de uno de los bancos más influyentes de Europa.


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