EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El alquiler compartido (co-living) se ha convertido en la alternativa más demandada con un 22,4% de las consultas, según el Barómetro Anual del Mercado del Alquiler 2026.
- ¿Quién está detrás? La Federación Nacional de Asociaciones Inmobiliarias (FAI) y la Sociedad Española de Alquiler Garantizado (SEAG), con datos recogidos entre agencias de toda España.
- ¿Qué impacto tiene? La subida de los precios fuerza a miles de inquilinos a desplazarse a las periferias (35% de los demandantes) y eleva la edad media del arrendatario hasta los 36,2 años, mientras crece la contratación de seguros de impago.
El alquiler compartido gana peso en España y ya es la primera opción de quienes buscan una vivienda de alquiler. El co-living o piso compartido concentra el 22,4% de la demanda, por delante del alquiler de temporada (21,8%) y del alquiler de habitaciones (16,4%), según los datos del Barómetro Anual del Mercado del Alquiler 2026 elaborado por la Federación Nacional de Asociaciones Inmobiliarias (FAI) y Sociedad Española de Alquiler Garantizado (SEAG).
Un mercado que se desplaza a las afueras
El encarecimiento de los alquileres está provocando un auténtico éxodo inmobiliario. El informe revela que el 76% de las agencias consultadas ha detectado un desplazamiento de inquilinos hacia municipios periféricos o alejados de las capitales. Este fenómeno afecta, de media, a cerca del 35% de las personas que buscan alquiler.
La brecha entre lo que los inquilinos pueden pagar y lo que realmente cuesta un piso en las grandes ciudades es el motor de este movimiento. La cantidad más deseada por los demandantes se sitúa entre 700 y 900 euros al mes (35,7% de los casos), seguida del tramo de 500 a 700 euros (31,2%). Sin embargo, los precios efectivos del mercado en zonas como Madrid, Barcelona, Málaga o Baleares superan con creces esas cifras, empujando a las familias a buscar alternativas en localidades donde el alquiler es más asequible.
Jóvenes que alquilan cada vez más tarde y un perfil de parejas sin hijos
La edad media del inquilino ha subido de 31,5 años hace un lustro a 36,2 años en 2026. Actualmente, el 61,3% de los arrendatarios se concentra en la franja de 30 a 40 años, cuando hace cinco años casi el 90% se situaba entre los 20 y los 40 años. El retraso en la emancipación es evidente y se traduce en una demanda de alquiler más madura.
En cuanto al perfil, las parejas sin hijos copan el 66,3% de las operaciones, seguidas de las parejas con hijos (56,8%) y las personas que alquilan solas (36,6%). Los grupos de amigos (14,6%) y las empresas (5,5%) representan un nicho aún muy reducido. El alquiler sigue siendo, ante todo, primera residencia: así lo afirma el 92,6% de las agencias, muy por encima de los usos profesionales (20,9%) o estudiantiles (16,5%).
Cada vez más inquilinos alquilan donde pueden, no donde quieren, y ese desplazamiento forzoso hacia las periferias tensa las infraestructuras y retrata un problema de Estado que las inmobiliarias llevan años denunciando.
La Ficha del Inversor
Para los pequeños inversores y propietarios, la expansión del alquiler compartido y el éxodo hacia las periferias modifican la ecuación de rentabilidad y riesgo. Por un lado, la demanda de pisos compartidos eleva la ocupación y permite obtener un yield bruto (rentabilidad anual del alquiler antes de gastos) más elevado en barrios bien comunicados de municipios del extrarradio, donde los precios de compra son menores que en el centro de las grandes ciudades. Pero al mismo tiempo, la morosidad se mantiene como un riesgo latente: el 52,7% de las agencias ha registrado alguna incidencia de impago en el último año, que afectó de media al 2,8% de las operaciones. El retraso en el pago mensual es el problema más frecuente (43,2%), por encima del impago total (14,7%).
Eso explica que la contratación de seguros de impago siga al alza: el 56,5% de las agencias afirma que estas garantías han aumentado respecto al año anterior y ya están presentes en el 65,9% de los contratos. El perfil recomendado para el inversor actual es, por tanto, un propietario con una cartera diversificada de viviendas en zonas periféricas con buena conexión de transporte, que alquile por habitaciones o a parejas sin hijos y que cuente obligatoriamente con un seguro de impago. La recomendación de la propia FAI, trasladada a MERCA2.ES por su presidente José María Alfaro, es abordar la vivienda como cuestión de Estado y alejar el debate de la confrontación política, coordinando políticas entre administraciones.
El alquiler compartido ha dejado de ser una opción para estudiantes y se ha convertido en la tabla de salvación de muchas familias. El mercado se adapta a la coyuntura, pero la falta de oferta y la escalada de precios mantienen la presión. En septiembre, la actualización de los índices de referencia del alquiler y la posible declaración de nuevas zonas tensionadas pondrán a prueba la capacidad de respuesta del sector.




