OPEP+ lucha por sobrevivir: el precio del petróleo 2026 podría caer a 40 dólares

El cártel subirá la oferta en 188.000 barriles diarios a partir de agosto mientras las tensiones internas amenazan con una guerra de precios. España, que importa más del 95 % del crudo, sería uno de los grandes beneficiados si el barril toca los 40 dólares.

El petróleo podría tocar los 40 dólares en 2026. La OPEP+ ha decidido incrementar la oferta en 188.000 barriles diarios a partir de agosto, una cifra que parece modesta pero que llega en el peor momento para un cártel fracturado por dentro. Las tensiones internas entre Arabia Saudí, Rusia y otros productores menores amenazan con descarrilar la disciplina de cuotas que ha sostenido los precios durante los últimos años. Y España, que importa más del 95 % del crudo que consume, podría ser una de las grandes beneficiadas si el barril se desploma.

El acuerdo, alcanzado este lunes 7 de julio en una reunión extraordinaria de la alianza, representa el primer aumento colectivo de producción desde los recortes históricos de 2020. Los mercados reaccionaron con caídas inmediatas: el Brent, referencia para Europa, cedió un 0,36 % hasta los 71,87 dólares por barril, según datos de EFE. A primera vista, 188.000 barriles adicionales al día ―apenas un 0,2 % de la producción global― no deberían tumbar los precios. Pero el contexto lo cambia todo.

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El trasfondo del acuerdo: más producción en un mercado débil

La decisión de la OPEP+ no surge en el vacío. La demanda mundial de crudo se ha ralentizado en 2026, impulsada por la desaceleración de China y la transición energética europea. Por el lado de la oferta, Estados Unidos sigue bombeando a niveles récord, rozando los 13,5 millones de barriles diarios, según la Administración de Información Energética (EIA). En ese escenario, cualquier barril extra inyectado por el cártel puede precipitar un excedente que presione los precios a la baja.

El aumento de 188.000 barriles diarios se aplicará a partir del 1 de agosto y se repartirá entre todos los miembros de forma proporcional, aunque algunos, como Emiratos Árabes Unidos, llevaban meses exigiendo una cuota mayor. Arabia Saudí, que hasta ahora ha ejercido de bombero voluntario recortando su producción más allá de lo acordado, podría estar perdiendo la paciencia. Y cuando Riad levanta el pie del freno, el mercado tiembla.

“Si no hay demanda adicional que absorba ese crudo, el Brent podría visitar los 60 dólares en semanas”, señalaba un analista de una firma europea citado por Reuters. El propio ministro saudí de Energía, Abdulaziz bin Salmán, evitó prometer nuevos recortes unilaterales en la rueda de prensa posterior el lunes, un silencio que los operadores interpretan como una señal de que la disciplina de la alianza está bajo mínimos.

La OPEP+ nunca se rompió tanto. La disciplina de cuotas, clave para sostener los precios desde 2016, muestra grietas que no se tapan con 188.000 barriles.

Guerra de precios: el camino hacia los 40 dólares

OPEP producción 188.000 barriles

El verdadero riesgo no son los 188.000 barriles adicionales, sino la fractura de la alianza. Si Arabia Saudí decide castigar a los países que incumplen sus cuotas ―como Irak o Kazajistán― abriendo sus grifos, el mercado se inundaría de crudo barato. Y no sería la primera vez: en 2014, el cártel abandonó los recortes coordinados para defender su cuota de mercado frente al shale estadounidense, y el Brent se desplomó de 110 dólares a menos de 30 dólares en 18 meses.

Ahora, con una demanda estancada y los inventarios globales en máximos de cinco años, un movimiento similar llevaría el barril a los 40 dólares ―un nivel que el banco de inversión Citi ya ha puesto sobre la mesa como escenario posible para finales de año. La propia Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha revisado a la baja sus previsiones de consumo para 2026, en parte por las menores compras de China, que se ha volcado en los vehículos eléctricos.

A eso se suma el factor geopolítico. El estrecho de Ormuz, por donde transita una quinta parte del crudo mundial, sigue siendo un punto caliente. Pero, paradójicamente, las tensiones con Irán no han encarecido el petróleo como en otros ciclos. La razón es que el mercado teme más un exceso de oferta que un corte de suministro. Y ese temor tiene fundamento: los hedge funds acumulan posiciones cortas netas en futuros del Brent por primera vez desde 2020.

España, la gran beneficiada colateral

España es una economía eminentemente importadora de energía. Según datos de CORES (Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos), en 2025 el país importó más del 95 % del petróleo que refina. Por tanto, una caída del crudo hasta los 40 dólares supondría un ahorro multimillonario para la balanza comercial española. Cada descenso de 10 dólares por barril reduce la factura energética en unos 3.000 millones de euros anuales, según estimaciones del Banco de España.

El impacto más inmediato se notaría en el surtidor. Con el Brent a 40 dólares, el litro de gasolina podría bajar de los 1,30 euros, un nivel no visto desde la pandemia. Y no solo eso: los costes de transporte y calefacción se desplomarían, aliviando los márgenes de miles de pequeñas empresas. Sin embargo, no todo es positivo. Las grandes inversiones en renovables y el hidrógeno verde, apalancadas en parte en la premisa de que los combustibles fósiles serían cada vez más caros, verían tambalearse su rentabilidad.

España ganaría en el corto plazo, pero una energía barata durante demasiado tiempo diluye los incentivos para descarbonizar la economía. El reto es aprovechar la tregua sin renunciar a la transición.

Desde esta redacción, creemos que el escenario de los 40 dólares no es el más probable, pero sí el más peligroso para la cohesión de la OPEP+. La alianza lleva dos décadas capeando crisis internas, y Riad sabe que una guerra de precios prolongada dañaría sus propios presupuestos, que necesitan un barril por encima de los 80 dólares para cuadrar las cuentas. Aun así, el riesgo de un desliz no es cero. Los próximos datos de inventarios en Estados Unidos y las declaraciones de los ministros de la OPEP+ en las semanas anteriores a agosto serán la clave. Si en septiembre el Brent ronda los 50 dólares, habrá que tomarse los 40 muy en serio.


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