Microsoft vuelve a sacudir el tablero esta semana con cifras que combinan luces y sombras. La compañía anunció el despido de 4.800 empleados, el 2% de su plantilla mundial, al mismo tiempo que se compromete a invertir 190.000 millones de dólares en infraestructura de inteligencia artificial este año. Pero en su división de entretenimiento la historia es otra: Xbox pierde fuelle, pierde empleos y hasta sube el precio de su consola estrella a pesar de la débil demanda.
La IA devora recursos: 190.000 millones y 4.800 despidos
Según el análisis difundido por DW Español, el recorte supone el enésimo ajuste de una gigante tecnológica que creció como la espuma durante el confinamiento y ahora se enfrenta a un cóctel de costes disparados y transición hacia la IA. La corresponsal financiera en Nueva York, Ana, detalló que antes de esta ronda Microsoft ya había ofrecido paquetes de salida voluntaria que afectaron a casi el doble de trabajadores. En abril y durante el verano del año pasado también hubo oleadas similares, en un sector que acumula 120.000 despidos en los últimos meses por la presión sobre el negocio de la nube y la inteligencia artificial.
Con todo, la apuesta por la IA es apabullante: los 190.000 millones previstos para centros de datos y chips este mismo año eclipsan cualquier prudencia financiera. Pero ese gasto inflaciona los microprocesadores y, según la corresponsal, encarece todo el ecosistema, incluido el hardware de videojuegos.
Xbox, el ajuste más duro: más de 2.800 empleos perdidos entre 2026 y 2027
La división de videojuegos se lleva la peor parte. Durante la emisión, se concretó que Xbox perderá 1.600 puestos este año y otros 1.200 el próximo. La responsable de la división, citada por DW Español, justificó la poda: la plantilla de videojuegos crece, pero ni los jugadores ni el tiempo que dedican al juego lo hacen al mismo ritmo. ‘Hay que replantearse cómo se trabaja’ fue el mensaje.
Esa paradoja se ha agravado tras la pandemia. Las ventas han caído y las tendencias de juego han mutado. Por eso, Microsoft decidió subir el precio de la consola Xbox, a pesar de que la demanda no acompaña. Una medida que, lejos de ser una anécdota, muestra la tensión entre la inversión multimillonaria en nube y la necesidad de rentabilizar cada segmento.
‘Hay que replantearse cómo se trabaja’
— Mensaje de la directiva de Xbox, recogido por DW Español
Reestructuración en los estudios: segregaciones, ventas y el peso de Activision Blizzard
El canal detalló además el futuro de los estudios internos: de los Xbox Games Studios, dos serán segregados con gestión independiente, otros dos se venderán y el futuro del resto aún no está definido. Incluso Activision Blizzard, el estudio comprado en 2023 por 69.000 millones de dólares y responsable de franquicias como Call of Duty y Candy Crush, sufrirá recortes.
‘La empresa tiene que ser sostenible’, habría afirmado el consejero delegado de Microsoft, Satya Nadella, en línea con esa recalibración estratégica. Y aunque la compañía intenta transmitir que la IA es la nueva locomotora, lo cierto es que sus servicios en este ámbito no lideran el mercado, lo que genera dudas entre los inversores. La acción ha caido un 18% en lo que va de año, lastrada por la incertidumbre y la erosión del negocio tradicional de software.
¿Adiós al software tal como lo conocemos? La IA generativa como amenaza existencial
La cuestión de fondo que sobrevuela todos los movimientos de la compañía es el futuro del propio software. DW Español apuntó que la inteligencia artificial generativa puede automatizar cada vez más tareas que hasta ahora requerían código humano, y recordó que otros gigantes tecnológicos también están recortando plantillas para redirigir fondos a la IA. Microsoft tiene presencia en este campo, pero no es líder absoluto, y su apuesta masiva —190.000 millones en un año— sugiere que prefiere quemar naves antes que quedarse atrás. Mientras, los empleados que sobran y las consolas más caras son la cara visible de una transición que duele.
El precio que pagamos los consumidores
Para quienes esperaban una Xbox más asequible o un Game Pass con más contenidos, el mensaje es claro: el coste de la inteligencia artificial se traslada al usuario. La subida de precio de la Xbox es un termómetro de un sector que ya no puede sostener los márgenes del pasado con inversiones faraónicas en centros de datos. Y si Microsoft, con sus 240.000 empleados y un imperio de software, necesita sangrar para pivotar, el resto del ecosistema tecnológico puede contagiarse.
Mientras el gigante se vacía por un lado y se llena de chips por el otro, cabe preguntarse si la inteligencia artificial llegará a tiempo de justificar los sacrificios. De momento, todo apunta a que 2026 será un año de vértigo, con más despidos, más consolas caras y muchas preguntas sin respuesta.
Puedes ver el análisis completo de DW Español en el siguiente vídeo:





