Bancos globales financian combustibles fósiles con 508.000 millones de dólares, un 27% más

El informe de Rainforest Action Network revela que la cifra es la más alta desde 2016 y coincide con el abandono de la Alianza Bancaria Net-Zero por parte de los grandes bancos estadounidenses. La financiación a la petroquímica suma 591.000 millones desde 2019, según el Center fo

Los 65 mayores bancos del mundo financiaron la expansión de combustibles fósiles con 508.000 millones de dólares en 2025, un 27% más que en 2024 y la cifra más alta desde al menos 2016, según el informe anual de la Rainforest Action Network (RAN). La banca global, lejos de alinear sus carteras con los objetivos del Acuerdo de París, está engrasando la maquinaria fósil con más intensidad que nunca, al tiempo que diluye sus compromisos climáticos. El dato es un mazazo para cualquier atisbo de banca responsable: por cada dólar verde que se promociona en las memorias ESG, hay varios que siguen fluyendo hacia el petróleo, el gas y, cada vez más, hacia la petroquímica.

La letra pequeña de los compromisos climáticos bancarios

El contexto es demoledor. En los dos últimos años, los seis mayores bancos de Estados Unidos —entre ellos JPMorgan Chase, Bank of America y Citigroup— abandonaron la Net-Zero Banking Alliance (NZBA), la alianza voluntaria que pretendía descarbonizar las carteras crediticias. A ellos se sumaron entidades como HSBC, NatWest, Santander y Royal Bank of Canada, que han rebajado o directamente desechado sus objetivos de reducción de emisiones. El colapso de la NZBA en octubre de 2025 no fue un gesto simbólico: fue la alfombra roja para aumentar la financiación fósil sin ataduras.

Publicidad

Los números de RAN lo confirman. Los 65 bancos analizados incrementaron la financiación en todas las áreas: exploración de nuevos yacimientos, transporte, refino y, de forma especialmente llamativa, infraestructuras de gas natural licuado (GNL). El mayor salto se dio en el transporte de gas, con nuevos gasoductos y terminales de exportación que, por su propia naturaleza, atan décadas de consumo de metano. “Los bancos siguen anteponiendo los beneficios a la acción social responsable”, resume Allison Fajans-Turner, responsable de finanzas energéticas de RAN. La concentración del problema es clara: la financiación fósil se aglutina en un grupo cada vez más reducido de grandes bancos norteamericanos y japoneses, mientras varias entidades europeas empiezan a retirarse del terreno.

El giro hacia la petroquímica: el nuevo filón fósil

El segundo informe, elaborado por el Center for International Environmental Law (CIEL), añade otra capa al problema. Entre enero de 2019 y junio de 2025, los grandes bancos concedieron al menos 591.000 millones de dólares en préstamos y suscripción a las 15 mayores empresas petroquímicas del mundo. De esa cantidad, 252.000 millones son directamente atribuibles a actividades de producción de plásticos, fertilizantes y otros derivados. La cifra equivale a casi el PIB de Nueva Zelanda.

“Los petroquímicos no son solo un área de crecimiento genérico para las empresas de combustibles fósiles”, explica Ximena Banegas, investigadora de CIEL. “Son una estrategia deliberada y fundamental para garantizar que sigamos usando combustibles fósiles”. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) proyecta que los plásticos, los agroquímicos y otros productos petroquímicos absorberán más de un tercio del crecimiento de la demanda de petróleo hasta 2030, y casi la mitad hacia 2050. Compañías como ExxonMobil, Shell y Saudi Aramco llevan años comprando participaciones mayoritarias en empresas químicas y de plásticos, y reconvirtiendo refinerías para adaptarse a este giro.

📊 Impacto ecológico en cifras

  • Financiación a la expansión fósil en 2025: 508.000 millones de dólares, un 27% más que en 2024.
  • Financiación acumulada a petroquímicas (2019-2025): 591.000 millones de dólares, de los cuales 252.000 millones directamente a actividad petroquímica.
  • Emisiones anuales de la petroquímica: 1.900 millones de toneladas de CO2, más del doble que la aviación y el transporte marítimo juntos.
  • Subsidios globales a los combustibles fósiles: Más de un billón de dólares anuales, según el FMI.

Además, el informe de RAN detecta un repunte significativo en la financiación al carbón, ligado en parte a los proyectos de transformación de carbón en productos químicos que proliferan en China e India. Los defensores del clima advierten de que estas inversiones dan “una nueva vida” al carbón, justo cuando su consumo debería desplomarse para cumplir con el objetivo de 1,5 °C.

greenwashing bancario

Los principales receptores de esta financiación petroquímica son una mezcla de petroleras, agroquímicas y fabricantes de plásticos: ExxonMobil, Syngenta, LyondellBasell, Dow, entre otras. El informe de CIEL constata un salto especialmente llamativo en 2024, el último año completo analizado. Y la inercia no parece frenar: un estudio reciente estima que 127 nuevos proyectos de polietileno entrarán en funcionamiento entre 2025 y 2030.

Un objetivo a 2050 sin reducción real esta década no es un plan climático, es una forma de aplazar la factura a la siguiente generación.

El greenwashing se mide en dólares

La paradoja es evidente. Los mismos bancos que emiten bonos verdes y presumen de ratings ESG en sus informes anuales son los que engordan la cartera fósil a un ritmo récord. La banca no se limita a incumplir sus promesas climáticas: las está dinamitando activamente. “La tendencia al alza en la financiación fósil revela la debilidad de los compromisos voluntarios de sostenibilidad”, insiste Fajans-Turner. La solución, según los expertos, pasa por la regulación. CIEL y otras organizaciones piden a los grandes bancos que prohíban la financiación a empresas que construyan nuevas plantas de plástico virgen o fertilizantes derivados del gas, y que exijan a sus clientes planes de transición creíbles alineados con el límite de 1,5 °C.

Fredric Bauer, profesor de la Universidad de Lund, recuerda que la industria petroquímica está en “declive estructural”, con proyectos cancelados, rebajas de calificación crediticia y caídas de precios. Pero las empresas “no responden a las señales de mercado convencionales”, sino que priorizan asegurar mercados a largo plazo para el petróleo y el gas. Por eso, incluso con exceso de oferta, siguen invirtiendo. Y los bancos las acompañan.

Joel Tickner, profesor de salud pública de la Universidad de Massachusetts Lowell, apunta a la necesidad de redirigir los más de un billón de dólares anuales en subsidios a los combustibles fósiles hacia la química verde y los materiales sostenibles. “Si hablamos en serio de materiales sostenibles, tenemos que poner el dinero donde queremos ir”, afirma.

🌍 El Impacto Real para el Futuro

  • Beneficio medible: Cada dólar retirado de la expansión fósil evita emisiones futuras equivalentes a millones de toneladas de CO2, según el potencial de bloqueo de carbono de las nuevas infraestructuras.
  • Modelo que cambia: La inercia de la banca hacia la petroquímica demuestra que la descarbonización del transporte no es suficiente: urge atacar la producción de plásticos y fertilizantes para que el petróleo no encuentre una vía de escape.
  • Para las próximas generaciones: Cada terminal de GNL y cada planta petroquímica financiada hoy compromete décadas de emisiones. La regulación y la presión inversora son las únicas herramientas para que el pico de emisiones no se convierta en una meseta eterna.

Publicidad