He leído el comunicado interno que Amy Coleman, vicepresidenta ejecutiva de Microsoft, ha enviado hoy a la plantilla. La cifra es contundente: 4.800 empleos eliminados, la mayor parte en la división de videojuegos. La compañía admite sin rodeos que el modelo de negocio de Xbox ya no es «saludable» y que el ajuste es imprescindible para devolverlo al crecimiento antes de 2027.
4.800 despidos en Microsoft y el mayor tijeretazo a Xbox
El recorte, que se ejecutará a lo largo del próximo ejercicio fiscal, tiene un foco muy claro. De los 4.800 puestos suprimidos, 3.200 corresponden al área de videojuegos. La propia compañía lo califica como la mayor reestructuración que ha vivido Xbox desde la compra de Activision Blizzard en 2024 por 68.700 millones de dólares (unos 60.000 millones de euros al cambio de entonces).
Estas son las claves del anuncio que he extraído del memorando interno:
- 4.800 empleos totales eliminados. La empresa no detalla el calendario exacto, pero sí que la mayor parte se producirá en el ejercicio fiscal que acaba de comenzar.
- 3.200 salidas concentradas en Xbox. El objetivo es recortar costes en una división que lleva varios trimestres sin cumplir las expectativas internas.
- La inteligencia artificial no sustituye estos puestos. Coleman ha sido tajante: los empleos que desaparecen no serán reemplazados por IA, a pesar de que la automatización gana peso en toda la corporación.
- Subida inmediata del precio de las consolas Xbox. La compañía sigue los pasos de Sony y Nintendo y achaca el encarecimiento al incremento del coste de los componentes impulsado, precisamente, por la demanda de chips para inteligencia artificial.
Asha Sharma, consejera delegada de la marca Xbox desde el pasado febrero, ha sido la encargada de verbalizar el diagnóstico: «Nuestro negocio no es saludable». Con esa frase, la ejecutiva ha querido marcar distancia respecto a quienes, en su opinión, confunden longevidad con inevitabilidad y ha reiterado el compromiso de devolver la división a la senda del crecimiento en un plazo de tres ejercicios.
«Nuestro negocio está cambiando porque el mundo que lo rodea está cambiando. Las empresas no eligen si su industria cambia, solo pueden elegir si cambian con ella» — Amy Coleman, vicepresidenta ejecutiva de Microsoft, memorando interno, julio de 2026
Por qué Xbox admite que su modelo de negocio ya no es «saludable»
Lo que me llama la atención no es tanto la cifra de despidos —Microsoft ya ha ejecutado varios ajustes desde la absorción de Activision— sino la transparencia con la que la compañía describe ahora su propia situación. Calificar el negocio de «no saludable» en un documento interno que inevitablemente iba a filtrarse es un mensaje deliberado a los mercados y a los inversores.
En mi análisis, los problemas de Xbox no son nuevos. La división arrastra márgenes más estrechos que los de sus rivales directos, un catálogo de juegos que no termina de monetizarse con la velocidad esperada y una guerra de precios en el hardware que se ha vuelto insostenible. La subida anunciada del precio de las consolas —que Microsoft justifica por el encarecimiento de los semiconductores— es un intento de trasladar parte del coste al consumidor, pero también corre el riesgo de frenar todavía más las ventas en un mercado donde Sony y Nintendo ya han movido ficha.
El dato que creo que más preocupa a los analistas es que el recorte no se apoya en la automatización. Microsoft insiste en que los puestos eliminados no serán cubiertos por inteligencia artificial, lo que sugiere que el ahorro previsto provendrá exclusivamente de una estructura más ligera. Si a eso se suma la presión inflacionista sobre los componentes, la ecuación de rentabilidad de Xbox se complica a corto plazo.
🌍 El impacto en España y Europa
El golpe más inmediato para los hogares españoles no está en los despidos —la práctica totalidad de los puestos afectados se localiza en Estados Unidos— sino en la subida del precio de las consolas Xbox. Si la compañía aplica en Europa un incremento similar al que ya han anunciado sus competidores, los consumidores españoles podrían encontrarse con un encarecimiento de entre 50 y 100 euros en los modelos más vendidos. En un momento en que la inflación subyacente todavía presiona la cesta de la compra, el ocio digital se convierte en un bien que muchas familias tendrán que reconsiderar.
Para el tejido empresarial español, la reestructuración de Microsoft tiene una lectura más estratégica. La industria del videojuego en España genera miles de empleos directos y factura más de 2.000 millones de euros al año. Un frenazo en la venta de consolas ralentizaría la demanda de nuevos títulos, algo que afecta tanto a grandes editoras como a los estudios independientes que dependen del ecosistema Xbox. Además, el encarecimiento del hardware por la pugna por los chips de IA es un aviso para toda la cadena de valor tecnológica europea: la tensión geoeconómica entre Washington y Pekín está encareciendo componentes que hasta hace poco se daban por amortizados.
En el plano financiero doméstico, el Euríbor no se mueve por este tipo de noticias corporativas, pero el mensaje de fondo —grandes tecnológicas que reconvierten sus plantillas sin apoyo de la IA— sí debería preocupar a quienes observan la salud del mercado laboral global. Lo que hoy es un ajuste en Redmond puede ser, mañana, un patrón que replique cualquier multinacional con divisiones que han dejado de ser «saludables».




