Robo de cable en el AVE Madrid-Andalucía provoca retrasos en Renfe, Ouigo e Iryo durante la operación salida

La incidencia se produjo ayer entre Malagón y Ciudad Real y genera demoras de hasta 25 minutos en plena salida de vacaciones. Es el segundo robo de cable en diez días y Adif trabaja para restaurar la normalidad en el corredor sur.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Un robo de cable en la línea AVE Madrid-Andalucía, entre Malagón y Ciudad Real, ha provocado fallos en la señalización y retrasos de unos 25 minutos en todos los trenes de alta velocidad del corredor sur.
  • ¿Quién está detrás? Adif, el gestor ferroviario, confirmó el sabotaje a través de su cuenta de Twitter y sus equipos trabajan sobre el terreno para reparar los circuitos dañados.
  • ¿Qué impacto tiene? Afecta a todos los servicios de larga y media distancia de Renfe, Ouigo e Iryo en plena operación salida de vacaciones. La incidencia se suma a otra similar ocurrida hace apenas diez días.

La operación salida de julio ha arrancado con el pie torcido. Un nuevo robo de cable en el AVE Madrid-Andalucía provocó ayer, sábado 4 de julio, retrasos de hasta 25 minutos en el corredor sur, una de las rutas más transitadas del país en el arranque de las vacaciones de verano.

Demoras de 25 minutos en plena operación salida

La incidencia se localizó entre los municipios de Malagón y Ciudad Real, donde los ladrones cortaron y sustrajeron un tramo de cable de cobre de la catenaria. El sabotaje provocó un fallo en los circuitos de señalización que obligó a los maquinistas a circular a velocidad reducida durante las reparaciones.

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Adif desplegó inmediatamente a su personal técnico, que durante toda la tarde y la noche del sábado trabajó en la zona para restaurar los sistemas de control. Mientras tanto, los trenes de Renfe, Ouigo, e Iryo acumularon demoras de unos 25 minutos de media, aunque algunos servicios registraron pérdidas de más de media hora. El corredor sur conecta Madrid con Sevilla, Málaga, Córdoba y Granada, y en estas fechas transporta a más de 60.000 viajeros al día, según datos de Adif. Por tanto, la demora afectó a decenas de miles de personas que iniciaban sus vacaciones o regresaban de la ciudad.

El segundo sabotaje al cableado en diez días

Este no es un hecho aislado. El pasado 24 de junio, otro robo de cable entre Urda (Toledo) y Malagón también causó retrasos similares en la misma línea. Adif tuvo que reparar los circuitos dañados en aquella ocasión, y apenas unas horas antes de ese episodio, un cable de alta tensión ajeno a la infraestructura ferroviaria cedió sobre la catenaria, lo que desencadenó otra avería. La sucesión de incidencias muestra la fragilidad del sistema ante sabotajes y accidentes externos.

Los robos de cobre en las vías del tren son un clásico que nunca termina. En 2025 se registraron más de cien incidentes de este tipo en la red convencional, pero los ataques al tendido de alta velocidad son menos frecuentes y más preocupantes por la densidad de tráfico. Los sindicatos ferroviarios y las operadoras llevan años reclamando medidas de vigilancia más efectivas y el refuerzo de las protecciones de los propios cables.

El robo de cable ya no es una gamberrada aislada: es un sabotaje sistemático que deja en evidencia la desprotección de infraestructuras críticas como la alta velocidad.

Hoja de Ruta: Claves del Viaje

La interrupción de este fin de semana impacta directamente en miles de viajeros que eligieron el AVE para sus desplazamientos de vacaciones. Aunque las demoras no se tradujeron en cancelaciones masivas, los pasajeros con conexiones perdidas o compromisos ajustados sufrieron las consecuencias. Las operadoras, por su parte, activaron sus protocolos de información y reubicación—pero sin una solución inmediata—, y Renfe recordó que para incidencias de este tipo los viajeros pueden solicitar el reembolso o el cambio de billete según el plan de contingencia del corredor. El sobrecoste económico no es menor: cada minuto de demora acumulada se traduce en indemnizaciones al viajero, reprogramaciones y un deterioro de la imagen de puntualidad que tanto cuidan las tres operadoras.

En MERCA2.ES observamos que la reiteración delictiva en solo diez días —con el precedente del 24 de junio— apunta a bandas organizadas que conocen los puntos débiles de la infraestructura. La combinación de alta demanda estival y zonas rurales poco vigiladas hace del sur peninsular un blanco fácil. A esto se suma el alto precio del cobre en los mercados ilegales, que convierte cada metro de catenaria en un botín.

La lectura operativa es clara: mientras no se desplieguen sensores de detección inmediata de corte, cámaras con inteligencia artificial o, simplemente, más vigilancia presencial en los puntos críticos durante las operaciones salida, quienes viajen en AVE hacia Andalucía seguirán expuestos a que un robo les arruine el viaje. La alternativa —desviar los trenes por vías convencionales con más tiempo de recorrido— no es viable para la alta velocidad.

El próximo paso está en manos de Adif y del Ministerio de Transportes. De momento, los equipos trabajan para que la normalidad vuelva lo antes posible. Pero mientras los ladrones actúen más rápido que los equipos de reparación, la alta velocidad española acumulará minutos de retraso cada vez que las pinzas corten un cable.


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