El interés de los inversores por el sector espacial está en auge, ya que el programa Artemis de la NASA, el aumento del gasto en defensa y la innovación privada impulsan el crecimiento de toda la economía espacial, desde los materiales hasta los servicios satelitales.
Puntos clave
- La misión lunar Artemis II de la NASA ha dado un nuevo impulso a la exploración espacial y ha avivado el interés de los inversores por la economía espacial.
- El sector está cobrando impulso gracias al aumento del gasto en defensa de EE. UU. —especialmente en la Fuerza Espacial— y al incremento de la inversión privada.
- El número de objetos lanzados al espacio ha crecido a una tasa anual del 20% desde 2020.
- Desde las materias primas hasta los servicios satelitales, múltiples sectores se beneficiarán a medida que el espacio se comercialice cada vez más.
- El 10 de abril, cuatro astronautas estadounidenses regresaron sanos y salvos a la Tierra tras completar un viaje de 10 días alrededor de la Luna. La misión Artemis II de la NASA llevó a la tripulación más lejos de la Tierra de lo que ningún ser humano había estado antes en la historia, lo que supone un hito significativo en la exploración del espacio profundo.
El éxito de la misión refuerza el interés de los inversores por la economía espacial, que se encuentra ahora en los niveles más altos desde que Morgan Stanley Research comenzó a realizar un seguimiento del sector.
Los fabricantes de motores aeroespaciales en el punto de mira: siguen en ascenso

“Una combinación de avances científicos, geopolítica y economía ha reavivado el interés de los inversores por el tema espacial”, afirma Adam Jonas, estratega global de IA/robótica de Morgan Stanley, que también se ocupa de la economía espacial. “El espacio ha sido “descubierto” y parcialmente comercializado, pero apenas estamos rascando la superficie”.
La inversión espacial recibe un impulso
La inversión pública se está acelerando al mismo tiempo que el impulso del sector privado. La Administración Trump ha propuesto un gasto récord en defensa de 1,5 billones de dólares para 2027, lo que incluye un aumento del 77% en el presupuesto de la Fuerza Espacial, que pasará de 40.000 millones de dólares este año a 71.000 millones. A través del programa Artemis, la NASA pretende llevar de nuevo al ser humano a la Luna en 2028 y construir una base para operaciones lunares continuadas.
Las empresas privadas están desempeñando un papel cada vez más central, colaborando con la NASA al tiempo que realizan importantes inversiones para aprovechar el potencial comercial del espacio. El número de objetos lanzados a órbita, incluidos satélites y cohetes, ha crecido a una tasa anual de aproximadamente el 20% entre 2020 y 2025.
La carrera espacial privada despega como nueva mega tendencia de inversión
“Los inversores buscan oportunidades relacionadas con el sector espacial”, afirma Kristine Liwag, responsable de análisis de los sectores aeroespacial y de defensa y de tecnología espacial en Morgan Stanley Research.
Morgan Stanley Research ha identificado siete categorías de acciones en la cadena de valor espacial que podrían beneficiarse del crecimiento continuado del sector.
1. Materias primas y minería
Todo el hardware espacial depende de minerales críticos para soportar el calor extremo, la tensión y la radiación. Un solo satélite puede incorporar docenas de metales especiales en sus sistemas estructurales, de energía, térmicos y de comunicaciones. China representa actualmente entre el 60% y el 90% del suministro mundial de materiales clave —incluidos los elementos de tierras raras, el tungsteno, el galio y el germanio—, lo que convierte las interrupciones en la cadena de suministro en un riesgo potencial para todo el sector y crea oportunidades para las empresas capaces de gestionar dichas interrupciones.
2. Materiales especiales y aleaciones
Las empresas de esta categoría desarrollan materiales avanzados diseñados para funcionar en condiciones extremas. Las naves espaciales deben soportar fluctuaciones drásticas de temperatura y una intensa tensión mecánica. Por ejemplo, los motores de cohete requieren materiales capaces de soportar temperaturas superiores a los 3.000 °C. La innovación va más allá de los metales, ya que los fabricantes aeroespaciales adoptan cada vez más soluciones ligeras —como los compuestos de fibra de carbono y los materiales de matriz cerámica— para mejorar la capacidad, mantener la resistencia y la rigidez, y reducir los costes de lanzamiento.
3. Propulsión y combustibles
Los propulsantes y los gases industriales son esenciales tanto para el lanzamiento de las naves espaciales como para su desplazamiento en órbita. Tradicionalmente, las empresas de este grupo han sido proveedoras de una mezcla de queroseno refinado con oxígeno líquido criogénico. Sin embargo, muchos vehículos de lanzamiento reutilizables de próxima generación están pasando a utilizar metano, que se quema de forma más limpia y simplifica el mantenimiento entre misiones.

4. Electrónica y semiconductores
Los componentes electrónicos estándar pueden deteriorarse rápidamente en el espacio debido a la exposición a la radiación. Las empresas de este segmento diseñan semiconductores y sistemas resistentes a la radiación que permiten una comunicación, navegación y procesamiento a bordo fiables durante largos periodos en órbita.
5. Componentes y subsistemas
Este segmento incluye a los proveedores de los miles de piezas de ingeniería de precisión que conforman los sistemas espaciales, desde conectores y válvulas hasta cojinetes, actuadores y mazos de cables. La fiabilidad es fundamental: el fallo de un solo componente puede poner en peligro toda una misión. Estos componentes deben cumplir normas estrictas para soportar las vibraciones, las condiciones térmicas del vacío y la radiación durante muchos años.
6. Naves espaciales y sistemas de lanzamiento
Este grupo diseña, construye y lanza satélites y cohetes. El año pasado se realizaron 330 lanzamientos orbitales, de los cuales 317 fueron misiones exitosas. Se prevé que estas cifras aumenten a medida que crezca la demanda de despliegue de satélites. Las empresas de esta categoría se centran en mejorar la reutilización, ampliar la producción y aumentar la cadencia de lanzamientos para reducir el coste de alcanzar la órbita.
7. Operadores y servicios de satélites
Estas empresas se encargan de las constelaciones de satélites y de la infraestructura terrestre asociada a ellas, que prestan servicios como las comunicaciones, la observación de la Tierra y la navegación. El crecimiento de este sector viene impulsado por la demanda de conectividad global, datos en tiempo real y análisis, además de la reducción de los costes de producción y lanzamiento de satélites.




