Digi busca grandes fortunas para una colocación privada de acciones previa a su esperada salida a bolsa, una ronda que podría superar los 300 millones de euros, según fuentes financieras. La teleco rumana, cuarto operador en España, ha iniciado contactos con una decena de family offices españolas a través de Banco Santander, Barclays y UBS con el objetivo de cubrir sus necesidades de capital y financiar un plan de expansión de 400 millones este año.
La operación se estructura como una precolocación con descuento respecto al precio de salida a bolsa, ofreciendo a los inversores patrimoniales una entrada en el capital antes del debut bursátil. Santander actúa como operador global desde octubre, flanqueado por Barclays y UBS, en una adjudicación que, por ahora, deja en un segundo plano a los inversores institucionales tras la falta de apetito que mostraron a comienzos de año.
La urgencia de la teleco obedece a un ambicioso plan de inversiones en España: 400 millones en 2026 y otros 900 millones entre 2027 y 2029. La salida a bolsa, que debía financiar una parte, se pospuso en abril y Digi ha tenido que tirar de recursos propios. Ahora, con el mercado en máximos históricos y un sorprendente acuerdo de paz entre EE. UU. e Irán, la cotizada rumana ha reactivado la operación.
Una colocación con descuento para eludir la falta de apetito institucional
El movimiento se dirige a family offices con experiencia en el sector de las telecomunicaciones, según explican fuentes cercanas. La propuesta es clara: entrar al capital ahora, con un precio inferior al que se fijará en la oferta pública de venta (OPV) prevista para este verano. De este modo, Digi busca asegurarse unas decenas de millones que alivien la presión de caja inmediata.
La valoración que se baraja para esta colocación es de aproximadamente 1.500 millones de euros, bastante por debajo de los 2.000 millones que se manejaron en el intento fallido de principios de 2026. Incluso queda por debajo de los 1.700 millones que Citi calculó en febrero. La rebaja, próxima al 25%, refleja tanto la urgencia por cerrar la ronda como el diferente perfil de riesgo que perciben los inversores patrimoniales frente a los institucionales.
| Concepto | Intento de principios de 2026 | Precolocación actual |
|---|---|---|
| Valoración implícita | ≈ 2.000 millones | ≈ 1.500 millones |
| Importe a captar (target) | 150-200 millones (solo ampliación) | ≈ 300 millones (global) |
Los contactos iniciales se han producido con una decena de family offices españolas que ya participaron en aventuras similares del sector. La estrategia es clara: si alguna de ellas muestra un interés firme, en Bucarest —donde reside la matriz— se activará la cuenta atrás para lanzar la operación. El calendario especulativo apunta a julio, un mes que históricamente no es propicio para los debuts, lo que añade presión a las negociaciones.
La rebaja de 500 millones en la valoración no es un síntoma de debilidad del negocio, sino el coste de asegurar fondos antes de que el mercado vuelva a dar la espalda.
De la pausa de abril al nuevo impulso con los máximos del Ibex
La espantada de los institucionales en primavera y la tensión geopolítica de abril llevaron a Digi a dejar la OPV en ‘stand by’. Sin embargo, la semana pasada, con el acuerdo entre EE. UU. e Irán y el Ibex 35 instalado en zona de récords, la compañía retomó sus planes. Fuentes oficiales insisten en que “cualquier posibilidad está todavía abierta”, pero el mercado ya descuenta que la colocación previa es el prólogo necesario para un debut en las próximas semanas.
El camino no estará exento de desafíos. La agresiva política de precios de Digi —que la ha convertido en líder de portabilidades desde 2021— ha estresado sus cuentas y le exige un flujo constante de inversión para mantener la misma estrategia frente a rivales como Telefónica, Orange o Vodafone. La teleco ya supera los 10,8 millones de clientes en España, una cifra que rozan los 1.000 millones de facturación. El cuarto operador necesita músculo financiero para no perder el ritmo en un mercado donde la escala lo es todo.
El reto de financiar un crecimiento agresivo sin perder el pulso regulatorio
Más allá de los números, la operación pone a prueba la capacidad de Digi para atraer capital en un entorno donde los inversores exigen rentabilidad, no solo cuota de mercado. La anterior intentona evidenció que los institucionales quieren ver un plan de negocio con márgenes sólidos, algo que la rumana aún está construyendo mientras araña clientes a golpe de oferta low cost. Conseguir que los family offices apuesten por el proyecto antes de la validación bursátil sería un espaldarazo de confianza, pero también un indicador de que el dinero patrimonial está dispuesto a esperar tiempos de retorno más dilatados.
En los precedentes más cercanos del sector, como la salida a bolsa de MásMóvil en 2017, la combinación de un inversor de referencia y una colocación posterior entre institucionales funcionó como fórmula de éxito. Hoy, con un mercado caliente pero selectivo, la historia podría repetirse si Digi logra cerrar esta ronda y convertir la valoración de 1.500 millones en la base sobre la que construir su salto al parqué.
📊 Las Claves para el Inversor
- Qué vigilar: La decisión de Bucarest en los próximos días y si alguna family office materializa su compromiso. Sin ese paso, la ventana de julio para el debut se estrecha peligrosamente.
- Reacción del valor: A falta de cotización, la precolocación fijará un precio de referencia implícito. Una colocación exitosa a 1.500 millones reduciría el riesgo de una posterior caída en el estreno.
- Precedente sectorial: La experiencia de MásMóvil demuestra que un inversor ancla antes del debut puede dar estabilidad; el reto para Digi es convencer antes de que el apetito institucional se reactive por su cuenta.




