Solaria ha pasado de ser una energética renovable a algo más: una plataforma energética con un progresivo enfoque en el almacenamiento, siendo esta última línea de negocio la que le podría poner en una situación ventajosa a la compañía frente a sus pares sin exposición al sector de las baterías para la nueva era de la electrificación que anuncian los analistas de Deuschte Bank.
En este sentido, los teutones apuntan a que el mundo afronta una nueva electrificación que no dependerá de la capacidad de generar renovables, sino del desarrollo de infraestructura y capacidad para trasladarla donde es necesario. Por ello, la apuesta de Solaria la posiciona directamente en uno de los elementos que más podría crear valor para este escenario.
El mundo está sufriendo una infrainversión en infraestructuras
Los analistas alemanes señalan que la inversión en energía renovable hace tiempo que ha dejado de ser un problema, no por nada desde la firma financiera sostienen que esta se ha triplicado desde 2010 hasta la actualidad. Un fenómeno que ha sido desigual en comparación con la inversión realizada en redes eléctricas, las cuales a ojos de los analistas se han estacando, con unas cifras que se sitúan en torno a los 300.000 millones de dólares anuales.
Mientras que la Agencia Internacional de la Energía (AIE) sitúa como necesario para una transición energética completa una suma de 600.000 millones de dólares anuales, sumado a que BloombergNEF apunta a que para 2050 tendría que desplegar alrededor de 29 millones de kilómetros adicionales.

Es decir, una situación de infrainversión que está teniendo ya efectos en la transición energética. Datos de Deustche Bank recuerdan que hay más de 3.000 GW de proyectos renovables que permanecen bloqueados a nivel mundial de los cuales casi 1.500 GW se encuentran en fases avanzadas de desarrollo. Todo un fenómeno que está traduciéndose en unos costes, que en Europa durante 2024 alcanzaron cerca de los 9.000 millones de euros, con un curtailment (vertido de energía) de casi 72TWh de energía renovable, que acabó desperdiciada por falta de capacidad de gestión.
El modelo de Solaria encaja en el nuevo escenario
Es precisamente en este punto donde encaja la estrategia de Solaria. La compañía lleva varios ejercicios acelerando su transformación desde un modelo basado exclusivamente en la generación fotovoltaica hacia otro centrado en la gestión de energía, el almacenamiento y el suministro a infraestructuras electrointensivas. La lógica es sencilla: en un mercado donde la proliferación de la energía solar presiona a la baja los precios durante las horas centrales del día, almacenar energía para venderla cuando la demanda es mayor se convierte en una herramienta fundamental para proteger márgenes y aumentar la rentabilidad.
Los movimientos realizados durante los últimos meses muestran que la apuesta es estructural. Según ha detallado la propia compañía, Solaria adquirió en febrero 516 MWh de baterías para varios proyectos en España, elevando hasta 1.878 MWh el almacenamiento contratado y una inversión cercana a los 150 millones de euros. Posteriormente obtuvo autorizaciones ambientales para nuevos proyectos hasta alcanzar 3.280 MWh de capacidad aprobada y una cartera de aproximadamente 2,8 GW de almacenamiento BESS en desarrollo entre España e Italia.

La estrategia no se limita al almacenamiento. Solaria está vinculando sus proyectos de baterías con su creciente presencia en el negocio de centros de datos. La compañía ha alcanzado acuerdos con Merlin Properties para proporcionar acceso y conexión a más de 200 MW destinados a estas infraestructuras, acompañados de contratos de suministro energético a largo plazo y soluciones de almacenamiento asociadas.
Esta visión conecta directamente con otra de las grandes conclusiones del informe de Deutsche Bank. El banco destaca que más del 80% de la nueva capacidad eléctrica incorporada en Estados Unidos durante 2025 estuvo relacionada con la demanda procedente de centros de datos e inteligencia artificial, un fenómeno que está acelerando la necesidad de redes más robustas y sistemas de almacenamiento capaces de garantizar suministro continuo.
De este modo, la apuesta de Solaria por las baterías no responde únicamente a una diversificación de negocio. La compañía está posicionándose en uno de los segmentos que Deutsche Bank identifica como principales focos de creación de valor para las próximas décadas. Si la nueva electrificación mundial va a estar condicionada por la capacidad de almacenar y gestionar electricidad más que por la mera capacidad de generarla, el almacenamiento energético podría convertirse en uno de los activos más escasos y valiosos del sistema.




