El precio de XRP tiene un 65% de probabilidades de caer por debajo de 1 dólar antes de que termine agosto. Así lo calcula Polymarket, la mayor plataforma de predicciones descentralizadas, donde miles de operadores ponen dinero real sobre la mesa. Detrás de esa cifra hay más que una corazonada: el análisis técnico y los flujos de capital muestran una debilidad que casa con ese pronóstico.
Ahora mismo, XRP ronda los 1,03 dólares, a un paso del umbral psicológico y técnico. La presión vendedora no es nueva, pero los datos de las últimas semanas apuntan a que la defensa de ese nivel es cada vez más frágil.
Pero el aviso no surge solo de las apuestas. Los datos on-chain y los flujos de capital pintan un panorama igual de sombrío.
Datos que refuerzan la predicción bajista
Quienes negocian XRP no muestran confianza. El indicador de divergencia ballena-minorista (que mide cómo están posicionados los grandes inversores frente a los pequeños) está en -6,3 y lleva días en zona negativa. Eso significa que las ballenas están un 96% más cortas que los minoristas. Los profesionales se inclinan por las caídas, y los inversores particulares tampoco están haciendo demasiada fuerza al alza.
La demanda directa en el mercado al contado confirma el poco apetito comprador. Las salidas de XRP de los exchanges (una señal de que los inversores retiran monedas para mantenerlas a largo plazo) se hundieron de unos 56 millones de dólares a principios de agosto a apenas 4,3 millones en la semana que terminó el 10 de agosto. Eso es una caída del 92% del optimismo minorista. El flujo neto sigue siendo de salida, pero sin volumen, y eso deja el soporte muy desprotegido.
Las compras se han secado y los grandes jugadores ya han tomado posiciones para una caída.
El gráfico de XRP: un patrón de cabeza y hombros
La parte técnica cuenta una historia consistente. XRP ha formado un patrón de cabeza y hombros, una figura bajista en la que dos hombros rodean un pico central más alto. Se apoya sobre una línea de soporte que ahora mismo se sitúa en 1,02 dólares, justo por encima del dólar.
El volumen acompaña al dibujo. Entre el 3 y el 7 de agosto, las ventas aumentaron mientras los vendedores atacaban ese soporte. Los compradores aguantaron el viernes 7, pero el rebote fue débil: llegó con poco volumen de compras, lo que hace que la defensa sea poco convincente.
Y ese nivel de 1,02 dólares no es casualidad: coincide con el retroceso de Fibonacci 0,618, una zona donde técnicamente se espera que el precio encuentre freno. Ahí se concentra la batalla. Si el soporte cede, el patrón se activaría y daría un objetivo bajista alrededor de los 0,92 dólares, una caída del 9% desde los niveles actuales que situaría a XRP por debajo del dólar, justo lo que apuesta Polymarket. Más abajo, la extensión 1,618 de Fibonacci apunta hacia los 0,89 dólares.
¿Aguantará el dólar o caerá XRP? Análisis y perspectivas
El escenario bajista está sobre la mesa, pero los patrones técnicos no son infalibles. Un cabeza y hombros puede fracasar si el soporte se respeta en varias pruebas y si la ruptura se produce con poco volumen, algo que a veces atrapa a los vendedores que entran demasiado pronto. Para que XRP recupere el pulso necesita superar los 1,09 dólares con impulso, y solo un movimiento firme por encima de 1,16 dólares cancelaría por completo el patrón y devolvería el control a los compradores.
Más allá del gráfico, la sombra regulatoria sigue pesando. Aunque el caso Ripple contra la SEC quedó atrás hace años, las dudas sobre la clasificación de XRP en otros mercados —especialmente con la aplicación de MiCA en Europa— mantienen un cierto recelo entre los inversores institucionales. Ese telón de fondo resta fuerza a cualquier intento de rebote sostenido.
Por ahora, el precio de XRP se mantiene pegado a ese soporte de 1,02 dólares como quien camina sobre una línea fina. Lo que digan los gráficos y las apuestas en Polymarket en los próximos días decidirá si la moneda se aferra al dólar o se desliza hacia los 0,92. La presión vendedora es real, pero mientras el soporte aguante, la puerta a una recuperación sigue entreabierta.




