Austria estrena el límite de velocidad para eléctricos: 130 km/h frente a 100 de combustión, y España estudia copiarlo

La norma IG-L ya exime a los vehículos eléctricos de los límites reducidos por contaminación en autopistas y carreteras austriacas. La DGT sigue de cerca un modelo que podría cambiar el debate de la velocidad en España.

Austria ha roto el molde europeo en materia de límites de velocidad. Desde hace meses, en varios tramos de autopistas, un coche eléctrico puede circular legalmente a 130 km/h mientras que un turismo de combustión debe reducir a 100 km/h. La clave está en la ley IG-L, que vincula los límites no a la seguridad, sino a la calidad del aire. Y España, con el Plan MOVES y la previsión de millones de eléctricos para 2030, ya estudia si copia la medida.

En un mismo tramo de autopista, un eléctrico puede ir a 130 km/h mientras el diésel que circula a su lado debe frenar a 100. No es seguridad vial, es política medioambiental.

Qué es la ley IG-L y dónde se aplica

IG-L son las siglas de Immissionsschutzgesetz-Luft, la ley austríaca de protección del aire. Allí donde el estado del aire lo exige, las autoridades pueden rebajar el límite máximo de velocidad: en autopista, de 130 a 100 km/h, y en carreteras federales, de 100 a 80 km/h. Los tramos señalizados con este distintivo aparecen sobre todo en Tirol, en el corredor de la A12 entre Kufstein y Zirl, unos 90 kilómetros donde el límite reducido es permanente. También hay zonas activas en Alta Austria, Carintia y Vorarlberg, mientras que Salzburgo y Estiria han ido retirando sus restricciones entre 2023 y 2026.

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A diferencia de las limitaciones por seguridad vial, que afectan a todos los turismos por igual, la IG-L introduce una variable que hasta ahora no se había visto en Europa: la propulsión. Y dentro de esa variable, los únicos que ganan son los eléctricos puros.

La exención de los eléctricos (y por qué los híbridos no entran)

Un coche eléctrico matriculado en cualquier país de la Unión Europea está exento de los límites reducidos impuestos por la IG-L siempre que estos respondan exclusivamente a motivos medioambientales. Si además de la contaminación hay obras, niebla o un accidente, la exención no aplica. La normativa austríaca es tajante con los híbridos enchufables: aunque lleven matrícula verde o azul en su país, para la IG-L siguen siendo vehículos de combustión y deben respetar los 100 km/h. Esta diferencia, que en su día solo beneficiaba a los coches con placa austríaca, se abrió al resto de la UE en 2021 tras un requerimiento de la Comisión Europea.

El mapa, con todo, está cambiando. Desde finales de mayo de 2026, un tramo de la A2 en Feldkirchen (Estiria) aplica un límite de 100 km/h por normativa general de tráfico, no por IG-L, y en ese punto los eléctricos tampoco pueden superarlo.

Multas severas y riesgo real para el conductor extranjero

Saltarse un límite IG-L no es una infracción de tráfico al uso. Al considerarse un daño medioambiental, las sanciones pueden ser mucho más duras que las de un exceso de velocidad convencional. De acuerdo con los datos recogidos por motor.es, las multas pueden duplicar o más las de un radar ordinario, y en los casos más graves las autoridades pueden llegar a inmovilizar el vehículo. Desde marzo de 2024 estas sanciones se aplican también a conductores extranjeros, por lo que un viaje de esquí a Tirol puede acabar en un disgusto económico serio si no se presta atención a las señales.

La recomendación para cualquier conductor que cruce Austria, sea cual sea la etiqueta ambiental de su vehículo, es simple: mirar siempre la señalización. Ni en los tramos IG-L el límite reducido se aplica a todos los coches, ni fuera de esos tramos el eléctrico goza de ningún privilegio. El criterio cambia de una región a otra, e incluso de un kilómetro a otro.

¿Copiará España el modelo austriaco? Lo que dice la DGT

Aunque la Dirección General de Tráfico no ha hecho ningún anuncio oficial, fuentes del Ministerio del Interior han admitido en privado que el modelo austriaco se sigue de cerca. España ya experimentó en 2022 con la reducción temporal del límite general a 110 km/h por la crisis energética, pero aquella medida no distinguía entre motores. Hoy, con una flota de eléctricos que crece a doble dígito cada año y la etiqueta CERO en plena expansión, vincular la velocidad al distintivo ambiental suena menos a utopía y más a un caramelo político para incentivar la compra de vehículos limpios.

En mi lectura, la fórmula austriaca tiene un riesgo evidente: la seguridad vial. Circular a 130 km/h en un eléctrico de dos toneladas no es lo mismo que hacerlo en un turismo de doscientos kilos menos. La masa es mayor y las consecuencias en caso de siniestro, también. Convertir los límites de velocidad en una recompensa para los que contaminan menos puede ser muy eficaz como política medioambiental, pero exigiría un debate serio sobre cómo afecta al resto de los ocupantes de la calzada. Mientras ese debate no se abra, el modelo austriaco quedará como un laboratorio aislado que, por ahora, ningún otro socio europeo se ha atrevido a replicar.

130 km/h autopista eléctricos

🚨 Ficha de la Normativa

  • Infracción / Novedad: Posible adopción en España de límites de velocidad diferenciados según el tipo de motor (combustión/eléctrico), siguiendo el modelo de la ley IG-L austriaca.
  • Sanción económica: No aplica en España (medida aún no aprobada). En Austria, desde marzo de 2024, las sanciones por exceder el límite IG-L son considerablemente más altas que las de un exceso de velocidad normal y pueden incluir inmovilización del vehículo.
  • Puntos del carnet: No aplica en España. En Austria, al tratarse de infracción medioambiental, las sanciones no siguen siempre el esquema de puntos de tráfico, pero la multa económica es muy superior.
  • Entrada en vigor: Sin fecha en España. El modelo austriaco está vigente desde hace años, con la exención para eléctricos europeos desde 2021.

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