China desafía el monopolio de ASML en semiconductores: el gigante europeo pierde el trono

La empresa neerlandesa sufre una caída del 8% en bolsa tras el anuncio de Pekín de producir sus propias máquinas de litografía DUV de inmersión. Aunque el monopolio en EUV sigue intacto, el movimiento chino siembra dudas sobre la sostenibilidad de su dominio a largo plazo.

China ha decidido rebajar la dependencia de los equipos de litografía de ASML, y el mercado ya lo ha descontado con una caída del 8% en una sola sesión. El movimiento, adelantado por Reuters a finales de julio de 2026, refleja que el dominio tecnológico de la empresa neerlandesa empieza a percibirse con menos inmunidad de la que tuvo durante la última década. Aunque la brecha en litografía ultravioleta extrema (EUV) sigue siendo abismal, Pekín ha comenzado a fabricar sus propias máquinas de inmersión DUV, las mismas que durante años solo ASML supo colocar en las grandes fundiciones.

Claves de la operación

  • China entra en la producción de litografía DUV de inmersión. Shanghai Aishengna Electronic Technology Group, respaldada por capital estatal, ha ensamblado las primeras unidades que irán a SMIC, Hua Hong y CXMT. Se estiman cinco entregas en 2026 y veinte más en 2027, volúmenes minúsculos frente a los 131 sistemas DUV de inmersión que ASML envió en 2025.
  • El valor en bolsa resiente el aviso. Las acciones de ASML se dejaron un 8% tras conocerse la noticia, a pesar de que la compañía neerlandesa facturó 9.300 millones de euros en el segundo trimestre de 2026 y elevó sus previsiones anuales.
  • EUV, el bastión que aún protege la fortaleza. ASML sigue siendo el único proveedor comercial de máquinas EUV, la tecnología indispensable para los nodos más avanzados. China no puede comprarlas y su prototipo propio, revelado en diciembre de 2025, está lejos de ser competitivo, por lo que el grueso del monopolio permanece intacto a corto plazo.

El pulso por el dominio de la litografía

ASML no es un actor cualquiera en la cadena de los semiconductores: es la única empresa del mundo capaz de construir las máquinas que imprimen los transistores más diminutos sobre las obleas de silicio. Ese monopolio de facto la ha convertido en la joya tecnológica de Europa, con una capitalización bursátil que supera con holgura a muchos gigantes continentales. En el segundo trimestre de 2026, sus ingresos alcanzaron los 9.300 millones de euros y el beneficio neto rozó los 2.900 millones, cifras que reflejan una demanda insaciable de sus equipos.

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Sin embargo, la dependencia china de los sistemas menos avanzados —los de litografía ultravioleta profunda (DUV)— ha sido un filón comercial para la firma de Veldhoven. El 29,1% de las ventas netas de ASML en 2025 procedieron de clientes chinos, una proporción que explica la sensibilidad del mercado ante cualquier movimiento que amenace ese flujo. Y Pekín no solo quiere comprar: quiere dejar de necesitar.

Las primeras máquinas DUV de inmersión de factura nacional representan un paso simbólico y, a la vez, un mensaje estratégico. La fuente original de Reuters apunta que los equipos chinos todavía precisan más pruebas y que su rendimiento y fiabilidad están por detrás de los de ASML, dos atributos críticos cuando una fundición necesita repetir millones de veces el mismo proceso sin errores. Pero el mensaje ya se ha enviado: la brecha se acorta, aunque lentamente.

El contraataque desde Shanghái

El vehículo elegido por el Estado chino es Shanghai Aishengna, que ha aglutinado capacidades de SMEE y otras empresas locales para acelerar la producción. Según las estimaciones de Capital Economics citadas por la fuente, la escala es casi testimonial frente a las 131 herramientas que ASML despachó en 2025, pero el plan apunta a triplicar las entregas en 2027. La meta no es alcanzar a ASML mañana, sino demostrar que se puede prescindir de ella gradualmente.

La respuesta neerlandesa ha sido doble. Por un lado, ASML redobla su ventaja en EUV con la siguiente generación: los sistemas High‑NA, como el EXE:5200B, que ofrecen mayor resolución y contraste. Por otro, la compañía ha anunciado un aumento de alrededor del 30% en su capacidad de producción de sistemas Low‑NA EUV y DUV de inmersión para 2027, un intento de mover la meta al mismo ritmo que sus perseguidores avanzan.

El verdadero desafío no está en la primera máquina que China estrena, sino en la constancia con que logre replicar el proceso año tras año.

Lo que se juega Europa (y España)

Europa no tiene un Plan B industrial para sustituir a ASML si su hegemonía se erosiona. La litografía de precisión es el cuello de botella de toda la cadena, y ninguna empresa europea compite en ese escalón. Una pérdida de cuota de mercado de ASML, aunque sea gradual, afectaría a la soberanía tecnológica de la Unión, que ya ha volcado fondos millonarios en la Ley de Chips para atraer fábricas y reducir dependencias.

En España, el impacto es indirecto pero tangible. El IBEX 35 no alberga ningún fabricante de equipos de litografía, pero las compañías locales más expuestas a la seguridad digital —desde Telefónica y sus redes de nueva generación hasta Indra en el ámbito de la defensa— necesitan semiconductores que se adapten a los estándares occidentales, no a los que Pekín elija priorizar. Si la capacidad de producción china acaba fijando los precios de los chips menos avanzados, la dependencia tecnológica de las empresas españolas se encarece y se vuelve más volátil.

La historia enseña que los monopolios tecnológicos no caen de un día para otro, pero cuando el cliente más grande del mundo —China— invierte capital estatal en fabricar lo que antes solo compraba, el mensaje es inequívoco. ASML conserva hoy una ventaja abrumadora. La pregunta ya no es si la mantendrá, sino cuántos años tardará en dejar de ser definitiva. El reloj corre y, por primera vez, China ha enseñado la herida al gigante europeo.


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