La DGT confirma que los conductores mayores de 74 años tienen 15 veces menos accidentes que los jóvenes

Los datos de la DGT confirman que los sénior al volante son el colectivo más prudente. Sin embargo, su fragilidad física y la antigüedad de sus coches elevan la mortalidad cuando ocurre un siniestro.

Los conductores mayores de 74 años tienen 15 veces menos accidentes que los jóvenes y la mitad que aquellos entre 40 y 44 años, según los datos que acaba de confirmar la Dirección General de Tráfico (DGT). La estadística desmonta un mito muy extendido: lejos de ser un peligro, los sénior al volante son uno de los colectivos más prudentes de la carretera.

El estudio de la DGT que desmiente el estereotipo del conductor mayor

En el programa de radio ‘Poniendo las Calles’ de COPE, el experto en motor Alfonso García ‘Motorman’ ha detallado las conclusiones del informe de la DGT. El análisis revela que los mayores de 74 años sufren 15 veces menos siniestros que los conductores más jóvenes y justo la mitad que el grupo de 40 a 44 años, considerado el más activo en carretera. La razón no es otra que la prudencia acumulada durante décadas: respetan los límites de velocidad, evitan el alcohol y reducen cualquier conducta de riesgo.

Publicidad

Además, el número de conductores por encima de los 75 años ha crecido un 63% en la última década y roza ya los dos millones en España. La DGT maneja estas cifras mientras crece el debate sobre cuándo es el momento de dejar el coche, una decisión que, según la Fundación Mapfre, un 45% toma de manera involuntaria, a menudo presionado por la familia o el médico.

El conductor sénior no es el peligro; la fragilidad de su coche lo convierte en víctima potencial incluso en choques leves.

La paradoja: menos accidentes, pero más víctimas mortales

Aunque la tasa de siniestralidad sea baja, los datos esconden una realidad dramática: cuando el conductor sénior sufre un accidente, su riesgo de fallecer es mucho mayor. El motivo es la fragilidad física propia de la edad y el hecho de que suelen utilizar coches más antiguos, con sistemas de seguridad menos avanzados. Es decir, son más seguros evitando el golpe, pero más vulnerables si este se produce.

Esta paradoja explica por qué los psicólogos y los médicos insisten en evaluar no solo la habilidad al volante, sino también la resistencia física ante un impacto. La DGT, de hecho, no retira el carnet por cumplir años, sino que lo supedita a la superación de un psicotécnico en un centro autorizado.

¿Cómo se decide si un mayor puede seguir conduciendo?: el psicotécnico y las restricciones

Cada año, cerca de 800.000 personas mayores de 65 años renuevan su permiso de conducir. De ellas, un 16% —unas 70.000 personas— obtienen el apto con restricciones, como la prohibición de circular de noche o una velocidad máxima limitada. La ley es clara: la aptitud no depende de la edad, sino de las capacidades individuales.

Sin embargo, muchos expertos en seguridad vial cargan contra la falta de rigurosidad de las pruebas. Aseguran que los psicotécnicos actuales «no son exhaustivos» y no filtran adecuadamente los deterioros cognitivos leves que pueden afectar a la conducción. El debate no es si los mayores pueden conducir, sino si el sistema vigila lo suficiente para que lo hagan en condiciones seguras.

Análisis: prudencia frente a fragilidad, un equilibrio que la DGT debe gestionar

Los datos de la DGT invitan a una reflexión incómoda: estigmatizamos a los conductores mayores basándonos en prejuicios y no en estadísticas reales. Las cifras demuestran que un joven de 25 años al volante es, de media, mucho más proclive a un siniestro que un septuagenario. Sin embargo, la conversación pública se centra en si deberían renovarse los carnés a partir de cierta edad, como si la seguridad vial fuera una cuestión de fecha de nacimiento.

A mi juicio, la verdadera prioridad no es expulsar a los mayores de la carretera, sino actualizar el parque automovilístico y endurecer los psicotécnicos. Obligar a que los vehículos de los conductores de edad avanzada estén equipados con sistemas de frenada automática o control de estabilidad reduciría más víctimas que cualquier prohibición etaria. Además, reintroducir las restricciones —como limitar la conducción nocturna— en casos concretos es una solución quirúrgica que respeta la autonomía del conductor y a la vez protege a todos.

Mientras la Seguridad Social frena la jubilación anticipada de miles de conductores profesionales de camión y autobús, parece contradictorio debatir si un jubilado que circula por el pueblo debe dejar el coche. El foco debería estar en la formación y la evaluación real de las capacidades, no en la edad.

🚨 Ficha de la Normativa

  • Infracción / Novedad: Datos de siniestralidad de conductores mayores de 74 años.
  • Sanción económica: No aplica.
  • Puntos del carnet: No aplica.
  • Entrada en vigor: Ya vigente (informe de la DGT).

Publicidad