EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El Gobierno ha aprobado una reforma del Reglamento General de Circulación que hace obligatorio el casco para usuarios de patinetes y ciclistas, además de luces siempre encendidas y chaleco reflectante de noche.
- ¿Quién está detrás? El Consejo de Ministros, a propuesta del Ministerio de Transportes y la DGT, actualiza la normativa de seguridad vial para proteger a los usuarios más vulnerables de la carretera.
- ¿Qué impacto tiene? Las nuevas normas, que entran en vigor el 1 de octubre, incluyen sanciones de 200 euros por incumplimiento, una edad mínima de 15 años para los vehículos de movilidad personal y cambios significativos para ciclistas y motoristas.
La modificación del Reglamento General de Circulación aprobada ayer por el Consejo de Ministros introduce el casco obligatorio para patinetes y ciclistas, fija en 15 años la edad mínima para vehículos de movilidad personal (VMP) y extiende el uso de luces y chalecos reflectantes. La decisión llega tras años de debate sobre la seguridad de estos usuarios, que cada vez tienen más peso en las calles.
La reforma, que se publicará próximamente en el BOE, unifica criterios hasta ahora desperdigados entre ordenanzas municipales y recomendaciones de la Dirección General de Tráfico. El texto aprobado por el Consejo de Ministros marca un punto de inflexión: la protección ya no es optativa y la multa de 200 euros se convierte en el principal elemento disuasorio.
Casco para todos: el fin de las exenciones y una multa de 200 euros
El corazón de la nueva normativa está en la obligación de llevar casco. Para los patinetes, la regla es clara: casco siempre, tanto de día como de noche, dentro y fuera de ciudad. Hasta ahora, la DGT solo lo recomendaba; con el real decreto, la ausencia de casco se considera infracción grave y se sanciona con 200 euros.
Además, los conductores de patinetes deberán llevar chaleco reflectante durante la noche o en situaciones de escasa visibilidad. Los profesionales –los riders de reparto– tendrán que usarlo en todo momento. También se fija la obligación de que los VMP circulen con el alumbrado siempre encendido, una medida que, según la DGT, mejorará su visibilidad en entornos urbanos congestionados.
En el caso de las bicicletas, desaparecen las exenciones que permitían circular sin casco en determinadas vías interurbanas: a partir del 1 de octubre, todos los ciclistas deberán llevarlo en carretera. Los riders que trabajan con bicicleta estarán obligados a usar casco y chaleco reflectante en cualquier circunstancia, igual que sus colegas del patinete, con idéntica multa de 200 euros si no lo hacen.
Con esta reforma, la DGT marca un antes y un después para la micromovilidad urbana: la protección ya no es voluntaria y la multa de 200 euros será el recordatorio más directo para quien se resista.
Luces siempre encendidas y las nuevas reglas para motoristas y taxistas
La reforma llega también a otros grupos. Los motoristas y sus pasajeros deberán usar guantes de protección homologados en vías interurbanas y calzado cerrado en todo tipo de vías. Ambas exigencias se sancionarán con 200 euros de multa. Además, los riders que reparten en moto tendrán que vestir chaleco reflectante de forma permanente.
En el capítulo de la seguridad pasiva, el Gobierno suprime las exenciones históricas del cinturón de seguridad: taxistas, conductores de vehículos de mercancías y profesores de autoescuela ya no podrán circular sin él. Solo se mantiene una excepción para los sanitarios que atienden a pacientes en ambulancias asistenciales durante un servicio de urgencia.
El real decreto incluye también medidas de protección para los adelantamientos a ciclistas y peatones. En vías interurbanas, quien adelante a un ciclista deberá reducir la velocidad al menos 20 km/h por debajo del límite de la vía y, si hay más de un carril, cambiar por completo de carril. En ciudad, los ciclistas circularán preferentemente por el centro del carril y los conductores de vehículos a motor tendrán que mantener una separación mínima de 5 metros.
Hoja de Ruta: Claves del Viaje
La entrada en vigor de la nueva normativa el próximo 1 de octubre deja apenas tres meses para que administraciones, empresas de sharing y ciudadanos se adapten. Lo más inmediato es el impacto sobre los riders: las plataformas de reparto tendrán que asumir el coste del equipamiento (casco, chaleco y luces) o trasladarlo al repartidor, y es previsible que surjan conflictos laborales sobre quién paga la factura.
En el caso de los patinetes de alquiler, los operadores privados se enfrentan al reto de mantener el stock con luces siempre encendidas y garantizar que cada viajero dispone de casco. A día de hoy, pocas flotas lo incluyen. La alternativa –sancionar al usuario– es técnicamente compleja y podría desincentivar el uso del sharing.
El calendario da un respiro en dos frentes. La obligación de que los VMP lleven el alumbrado encendido permanentemente no será efectiva hasta el 1 de octubre de 2027, al igual que la exigencia de cascos homologados para motoristas. Hasta entonces, la DGT confía en que las campañas de concienciación y la presión municipal basten para empujar las cifras de siniestralidad a la baja.
El precedente más cercano es la Ley de Tráfico de 2021, que ya introdujo la obligación de usar casco en patinete en algunas circunstancias pero dejó su regulación concreta en manos de los ayuntamientos. Aquella indefinición generó un mosaico normativo que ahora el Gobierno central intenta unificar. La pregunta, como ocurre a menudo con las normas de movilidad urbana, es si la capacidad sancionadora de las policías locales será suficiente para hacer cumplir un reglamento tan ambicioso.
El real decreto completo se publicará en los próximos días en el Boletín Oficial del Estado. El período de adaptación es corto, pero el mensaje es nítido: la seguridad en la micromovilidad abandona el terreno de la recomendación y se adentra, casco en mano, en el del código de circulación.




