Telefónica pone en alquiler 40.000 m² de su sede central para recortar gastos

La operadora ultima contratos de alquiler para 40.000 metros cuadrados del Distrito C, vacíos tras años de ajustes de plantilla y teletrabajo. La decisión ratifica el giro estratégico de Marc Murtra frente al legado de Álvarez-Pallete.

Telefónica pone en alquiler más de 40.000 metros cuadrados de su centro corporativo en Madrid, el Distrito C, para generar ingresos adicionales y reducir gastos. La decisión, confirmada por fuentes del sector inmobiliario, se enmarca en la estrategia de recorte de costes del presidente, Marc Murtra, que ya se desprendió de la histórica sede de Gran Vía hace apenas unas semanas.

La operadora ultima la firma de varios contratos de arrendamiento con empresas ajenas al grupo para poner en valor varios de los trece edificios que componen el complejo de la Ronda de las Telecomunicaciones. La superficie en desuso —algo más de 40.000 metros cuadrados— equivale a casi un tercio de los 140.000 metros cuadrados construidos en 2007 con una inversión de 500 millones de euros. Los continuos expedientes de regulación de empleo (ERE) y los planes de bajas incentivadas aplicados a lo largo de la última década han vaciado buena parte de las plantas, diseñadas inicialmente para albergar hasta 14.000 trabajadores.

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Un distrito que se ha ido vaciando

La reducción de plantilla —más de 20.000 salidas en el conjunto de la compañía desde que se levantó el complejo— y el teletrabajo han agravado la situación. Durante los dos últimos años del mandato de José María Álvarez-Pallete, el absentismo físico se cronificó en el Distrito C. Poco después de la llegada de Murtra, la dirección de recursos humanos envió un correo a toda la plantilla recordando la obligación de acudir presencialmente al menos tres días por semana. Aun así, las dimensiones de la sede seguían muy por encima de las necesidades reales.

El propio Pallete barajó alquilar algunas de las plantas vacías, según las mismas fuentes. Sin embargo, el anterior presidente nunca llegó a ejecutarlo. Consideraba la sede corporativa, junto con la de Gran Vía, un activo simbólico que representaba la fortaleza de la operadora. Ese apego sentimental, que también le frenó a la hora de vender las filiales latinoamericanas, ha desaparecido con la nueva dirección.

De la venta de símbolos a la desinversión en Latinoamérica

Murtra ha roto en apenas año y medio con varios de los tabúes que defendía su antecesor. Después de desprenderse de las subsidiarias en Argentina, Perú, México, Chile, Ecuador y Colombia, ha vendido la icónica sede de Gran Vía a Tomás Olivo por 120 millones de euros, muy lejos de los 250 millones que Telefónica esperaba obtener cuando abrió la subasta. La oposición del Ayuntamiento de Madrid al cambio de uso —de oficinas a residencial y hotelero— enfrió las ofertas, pero Murtra, con el respaldo de La Caixa y la SEPI (cada una con el 10 % del capital), decidió seguir adelante para seguir generando caja.

El alquiler de 40.000 metros cuadrados confirma que la nueva Telefónica antepone la eficiencia operativa a la preservación de sus activos simbólicos.

La puesta en alquiler del distrito corporativo es un paso más en esa misma dirección. Los ingresos por arrendamiento no serán elevados en términos absolutos —el mercado de oficinas en la periferia de Madrid no está en máximos—, pero liberan recursos y evitan costes de mantenimiento de espacios improductivos. La compañía ha declinado hacer comentarios sobre esta información.

Un giro pragmático que cuadra con la cuenta de resultados

La necesidad de contener los gastos operativos es urgente. La venta de las filiales latinoamericanas, algunas por precios irrisorios, ha obligado a la matriz a realizar provisiones millonarias para compensar el impacto en divisas. En este contexto, cada metro cuadrado que se alquila es un euro que deja de perderse en mantenimiento. La medida es coherente con con la estrategia de centrar los recursos en los mercados rentables y reducir la exposición al vaivén de las divisas emergentes.

Más allá del ahorro directo, la decisión envía un mensaje a los accionistas: la era de los activos no estratégicos ha terminado. El consenso de analistas valora positivamente cualquier movimiento que reduzca la base de costes fijos y mejore el resultado operativo antes de amortizaciones (OIBDA), la métrica más vigilada en el sector de las telecomunicaciones.

Murtra Telefónica

📊 Las Claves para el Inversor

  • Qué vigilar: La firma de los contratos de arrendamiento y la evolución de los ingresos inmobiliarios en los próximos resultados trimestrales, que deberían reflejar un menor peso de los gastos de estructura.
  • Reacción del valor: La cotización apenas reaccionó a la noticia de la venta de Gran Vía y es probable que los alquileres sean igualmente recibidos como un ajuste marginal, aunque positivo. El mercado descuenta ya buena parte de la reestructuración.
  • Precedente sectorial: La venta y posterior alquiler de sedes corporativas es una práctica habitual entre las grandes telecos europeas para optimizar su balance; Telefónica se suma a una tendencia que ya siguieron Deutsche Telekom y Orange.

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