Inversión de 100 millones en el puerto de Karachi por el desvío de rutas de la guerra Irán-EE.UU.

La guerra Irán-EE.UU. fuerza un desvío masivo de mercancías hacia Karachi, y KGTL responde con hasta 100 millones para aprovechar la oportunidad. El tráfico de transbordo rediseña el mapa logístico desde el Índico hasta el Mediterráneo.

He pasado toda la mañana revisando la entrevista que Khurram Aziz Khan, CEO de Karachi Gateway Terminal Limited (KGTL), concedió a Reuters el 23 de junio. La cifra de inversión planeada —hasta 100 millones de dólares— es lo que ha corrido por las salas de trading, pero el dato más revelador está en el tráfico desviado: la guerra Irán-EE.UU. ha redirigido una ola de carga hacia puertos paquistaníes, y la terminal de Karachi quiere aprovechar el momento para saltar de escala local a nodo de transbordo regional.

Un plan de expansión de hasta 100 millones en cinco años

KGTL, filial del grupo emiratí Abu Dhabi Ports, ya ha ejecutado una draga de 60 millones de dólares que permite la entrada de buques de mucho mayor calado. Ahora, la empresa se prepara para una segunda fase de inversión que oscilará entre 75 y 100 millones de dólares (entre 69 y 92 millones de euros) en los próximos cinco ejercicios. El dinero se destinará a:

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  • Ampliar la terminal de contenedores y las grúas de patio y muelle.
  • Infraestructura específica para exportación de graneles (silos, almacenes y cintas automatizadas).
  • Posible entrada en el negocio ferroviario de mercancías, con locomotoras y material rodante propios, para conectar las zonas agrícolas del interior con el puerto.

Los números concretos del proyecto son ambiciosos. Gracias al dragado, Karachi Port Trust está a punto de autorizar parámetros que permitan manejar graneleros de hasta 120.000 toneladas métricas, el doble del límite anterior. Además, la manipulación de un buque de 60.000 toneladas, que antes consumía entre 12 y 15 días, se reducirá a solo 2,5-3 jornadas. La combinación de calado y velocidad operativa es lo que podría convertir el puerto en una alternativa creíble frente a los colapsados estrechos del Golfo Pérsico.

«Estamos apuntando a otros 75 a 100 millones de dólares [en cinco años]». — Khurram Aziz Khan, CEO de KGTL, entrevista a Reuters, 23 de junio de 2026

Análisis: la guerra Irán-EE.UU. como detonante de una nueva ruta marítima

Lo que observo en este movimiento de KGTL no es solo una reacción coyuntural. El cierre virtual del Estrecho de Ormuz y la inseguridad en el Mar Arábigo han forzado a navieras y cargadores a buscar escalas alternativas. Karachi, situada justo al este del conflicto, ha recibido en los últimos meses un flujo de carga que antes transitaba por puertos del Golfo como Jebel Ali o Bandar Abbas.

El verdadero reto, sin embargo, no está en el agua sino en tierra. Para que el puerto pakistaní mantenga los volúmenes cuando el conflicto remita, necesita conexiones terrestres fiables. El propio Khan lo admitió en la entrevista: la sostenibilidad de las ganancias dependerá de mejores enlaces por carretera y ferrocarril. De ahí que la empresa esté explorando inversiones ferroviarias, un ámbito tradicionalmente dominado por el sector público en Pakistán.

Si la inversión en logística interior se materializa, Karachi podría consolidarse como el punto de entrada de mercancías hacia Asia Central y, en última instancia, hacia el norte de la India, rivalizando con el corredor Chabahar que impulsa Irán. Pero el riesgo político y la lentitud burocrática pakistaní añaden incertidumbre a plazos y rentabilidades.

🌐 El efecto dominó en Occidente

La reconfiguración de las rutas marítimas en el Índico tiene un impacto directo en Europa, que recibe alrededor del 20 % de sus importaciones de contenedores a través del canal de Suez. El desvío de tráfico hacia Karachi añade escalas, aunque también podría aliviar la presión sobre los fletes si se estabiliza una ruta alternativa.

  • Los índices de fletes, como el SCFI, ya han mostrado volatilidad por el conflicto, y cualquier nueva ruta que reduzca el cuello de botella ayudaría a contener los precios de los bienes importados.
  • Para la industria europea, la normalización del flujo de componentes y productos semiacabados desde Asia del Sur es clave para evitar disrupciones en cadenas just-in-time.
  • En España, el sector agroalimentario podría beneficiarse si Pakistán logra exportar graneles (arroz, maíz) de forma más competitiva, aumentando la oferta global y moderando los precios de materias primas.

De momento, la inversión de KGTL es una apuesta de alto riesgo con un horizonte de cinco años. Pero si la guerra se enquista —como ya anticipan los analistas— Karachi se habrá ganado un asiento permanente en el tablero logístico mundial.


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