El I Foro Geotérmico reclama más apoyo político y regulatorio para que la geotermia lidere la transición energética en España

IDAE califica la tecnología de 'imbatible' por su disponibilidad constante. Canarias avanza hacia las primeras plantas eléctricas del país con las perforaciones de DISA y Europa ya suma más de 500 proyectos térmicos.

El I Foro Geotérmico Estatal, celebrado en Madrid, ha unido al sector para exigir más respaldo político y regulatorio con el fin de que la energía del subsuelo lidere la descarbonización en España, respaldada por su disponibilidad continua y su capacidad para reducir emisiones.

Organizado por Geoenergía y Geoplat, el encuentro reunió a empresas, administraciones, universidades y expertos con un mensaje común: la geotermia necesita ocupar un lugar central en la planificación energética nacional, más allá de su actual papel secundario.

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El IDAE, a través de su directora de Energías Renovables y Mercado Eléctrico, Carmen López, calificó la geotermia de «imbatible» por su carácter autóctono, renovable y constante durante todo el año. En las dos últimas décadas, esta tecnología ha pasado de ser prácticamente desconocida a consolidarse como una de las alternativas con mayor proyección, especialmente para la climatización y la rehabilitación energética.

Una tecnología constante que aún busca un mayor protagonismo político

Los sistemas geotérmicos de climatización con bomba de calor, cuando están correctamente diseñados y monitorizados, alcanzan rendimientos muy superiores a los de otras tecnologías convencionales. Durante el foro se presentaron datos de instalaciones operativas que demuestran una eficiencia energética elevada tanto en producción de calor como de frío renovable, lo que la convierte de de una solución clave para reducir el consumo energético en edificios y procesos industriales.

De la climatización doméstica a la generación eléctrica: los proyectos que marcan el camino

energía renovable

Pero el debate no se limitó a la climatización. Las perforaciones de DISA Renovables en Tenerife y La Palma, si confirman los recursos esperados, podrían albergar las primeras plantas geotérmicas de generación eléctrica de España. Sería un hito que, de materializarse, abriría una nueva etapa en el aprovechamiento energético del subsuelo y crearía un modelo replicable en otras zonas con potencial geotérmico, como la cornisa cantábrica o el sureste peninsular.

La apuesta por la geotermia eléctrica no es una quimera: en Canarias las perforaciones ya están en marcha, y su éxito podría reconfigurar el mapa energético del archipiélago y del país.

En el contexto europeo, el secretario general del European Geothermal Energy Council (EGEC), Philippe Dumas, recordó que actualmente hay más de 500 proyectos geotérmicos de calefacción y refrigeración en distintas fases de desarrollo en Europa. Las instituciones comunitarias preparan además nuevas medidas para acelerar la implantación de esta tecnología y aumentar su contribución a los objetivos climáticos.

Empresas como Girod Geotermia, Ecoforest, GeoIntegral y A&P Geotermia mostraron cómo la digitalización y la monitorización inteligente permiten optimizar el rendimiento de las instalaciones y detectar desviaciones, lo que eleva la eficiencia durante toda la vida útil de los sistemas.

La letra pequeña: ¿qué apoyo real reclama el sector y qué falla?

Los participantes coincidieron en que la geotermia todavía carece de un marco regulatorio específico que incentive su despliegue masivo. A diferencia de la solar fotovoltaica o la eólica, no cuenta con objetivos vinculantes de capacidad ni con mecanismos de apoyo claros en los planes nacionales de energía y clima. Esta ausencia de señales de mercado lastra la inversión, sobre todo en proyectos de generación eléctrica que requieren fuertes desembolsos iniciales en perforación.

La directora del IDAE subrayó que la geotermia ya es competitiva en climatización y que el reto está en trasladar ese éxito a otros sectores, como la industria y la generación eléctrica. Para ello, explicó, se necesita un mayor compromiso institucional y una hoja de ruta que permita planificar las inversiones a largo plazo.

El precedente europeo y la ventana de oportunidad para la geotermia española

Mientras en España se debate aún cómo encajar la geotermia en la transición, en Europa el sector avanza con paso firme. La Comisión Europea estudia nuevas directrices para agilizar los permisos y facilitar la financiación de proyectos geotérmicos, reconociendo su valor estratégico para la descarbonización de la calefacción y la refrigeración, responsables de cerca de la mitad del consumo energético del continente.

España tiene un potencial geotérmico considerable, infrautilizado en comparación con países como Islandia, Italia o Turquía. Los expertos presentes en el foro defendieron que, con un apoyo decidido, la geotermia podría convertirse en un pilar de la autonomía energética española, reduciendo la importación de combustibles fósiles y estabilizando la red eléctrica gracias a su carácter predecible. La digitalización y la monitorización permiten ya eficiencias que rivalizan con cualquier fuente térmica convencional, pero sin un marco regulatorio que incentive su despliegue masivo, el potencial seguirá dormido.

Con más de 500 proyectos en Europa y perforaciones en marcha en Canarias, el sector tiene la oportunidad de demostrar que la geotermia puede dejar de ser la eterna promesa para convertirse en una realidad industrial.

🌍 El Impacto Real para el Futuro

  • Beneficio medible: La geotermia puede proporcionar energía renovable continua, evitando la quema de combustibles fósiles y reduciendo emisiones en climatización e industria, aunque el sector todavía carece de objetivos cuantificados a nivel nacional.
  • Modelo que cambia: De confirmarse los recursos en Canarias, se abriría la puerta a la primera generación eléctrica geotérmica en España, transformando el modelo energético de las islas y demostrando que es posible replicarlo en otros territorios.
  • Para las próximas generaciones: Apostar por una fuente autóctona, estable y limpia reduce la dependencia energética del exterior y garantiza un suministro de energía firme para las próximas décadas, en un contexto de creciente electrificación y necesidad de seguridad energética.

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