Chandra descubre un remanente de supernova en el centro galáctico junto al agujero negro

La señal en rayos X, captada por el telescopio Chandra, muestra los restos de una estrella que explotó a apenas unos años luz del agujero negro supermasivo. El hallazgo, aún por confirmar, ayudaría a entender cómo se forman los elementos esenciales para la vida en los entornos má

El centro de la Vía Láctea no es un lugar tranquilo. Entre corrientes de gas, campos magnéticos retorcidos y la presencia del agujero negro supermasivo Sagitario A*, los astrónomos acaban de encontrar algo nuevo: las cenizas calientes de una estrella que murió de forma explosiva. Utilizando datos del observatorio espacial Chandra de la NASA, el equipo liderado por Z. Zhu, de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), ha identificado lo que parece ser un remanente de supernova en una región donde nunca se había buscado con tanto detalle.

Un remanente donde nunca se había buscado

Los remanentes de supernova son las burbujas de gas y plasma que deja una estrella masiva al estallar. Durante la explosión, se liberan elementos como hierro, oxígeno y silicio que enriquecen el medio interestelar y que, en última instancia, acaban formando planetas rocosos, y para la vida tal como la conocemos. Encontrar uno en el centro galáctico es un golpe de suerte: la región, abarrotada de estrellas jóvenes y viejas, con hilos magnéticos y densas nubes de gas girando a gran velocidad, hace muy difícil distinguir los restos de una supernova del fuego de fondo.

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La señal captada por Chandra muestra una burbuja de gas a millones de grados centígrados que brilla en rayos X, una firma típica de los choques supersónicos que produce la onda expansiva. Pero lo que ha dejado perplejos a los investigadores es su localización. El posible remanente se encuentra extraordinariamente cerca de Sagitario A*, una distancia que lo convertiría en uno de los más próximos al agujero negro jamás descubiertos, en un entorno tan hostil que se pensaba que pocas estrellas masivas podían sobrevivir lo suficiente como para estallar allí.

Los datos que delatan a la explosión

No ha sido solo el ojo en rayos X de Chandra el que ha hablado. La imagen publicada por la NASA el 11 de junio de 2026 es un mosaico multilingüístico que superpone datos del telescopio XMM-Newton (ESA), el infrarrojo del James Webb, el óptico de PanSTARRS y las ondas de radio del observatorio MeerKAT. La combinación revela una estructura filamentosa consistente con la expansión de una supernova que ocurrió hace unos pocos miles de años, un parpadeo en la escala cósmica.

“Todavía necesitamos confirmarlo con observaciones adicionales y un estudio espectroscópico más fino”, advierte Zhu en la nota de prensa. La cautela es pertinente: otras fuentes de rayos X en el centro galáctico podrían mimetizar una burbuja térmica. Pero la morfología y la energía detectada encajan con lo que se esperaría de una supernova de tipo II, el colapso de una estrella masiva, y no tanto con los chorros del agujero negro o los vientos de estrellas Wolf-Rayet cercanas.

Chandra supernova

Cada vez que detectamos los restos de una explosión estelar en un lugar tan extremo, obtenemos una instantánea única de cómo la galaxia recicla materia para formar planetas y, quizá, vida.

Por qué este hallazgo importa: la forja de la vida en el centro galáctico

Si la confirmación llega, este remanente reescribiría varias suposiciones sobre el barrio más salvaje de la galaxia. La sabiduría convencional sugería que las fuerzas de marea de Sagitario A* desgarrarían las nubes moleculares antes de que pudieran formar estrellas suficientemente grandes como para convertirse en supernovas. Que haya podido explotar una a tan poca distancia implica que los mecanismos de formación estelar en el centro galáctico son más resistentes de lo que creíamos, o que la estrella precursora llegó desde regiones algo más alejadas.

Hay otro motivo de peso. Las supernovas son las forjas donde se cocinan los ladrillos de los planetas y de la vida. Si el centro galáctico alberga estas explosiones de forma más habitual de lo supuesto, el enriquecimiento químico del disco central sería más homogéneo, y los materiales que encontramos hoy en la Tierra podrían tener una firma parcial procedente de aquella vorágine. Aún faltan mediciones de abundancias químicas para atar ese cabo, pero el hallazgo abre una nueva ventana para estudiarlo en directo.

El siguiente paso natural será apuntar el telescopio XRISM, operado por JAXA y NASA, hacia el remanente para descomponer la luz en rayos X y leer la receta química del gas. Mientras tanto, la imagen de Chandra seguirá girando en las pantallas de los astrofísicos como un recordatorio de que incluso en la boca del lobo galáctico, el universo no deja de crear.

🔬 Ficha del Descubrimiento

  • Qué se ha descubierto: Un posible remanente de supernova captado con el observatorio Chandra, situado extraordinariamente cerca del agujero negro supermasivo del centro galáctico.
  • Dónde: Núcleo de la Vía Láctea, en las inmediaciones de Sagitario A*, la región más densa y turbulenta de la galaxia.
  • Institución responsable: NASA, con participación de UCLA, ESA, y datos multiobservatorio; el estudio aún está pendiente de revisión por pares.
  • Cuándo: La imagen se publicó el 11 de junio de 2026; las observaciones se realizaron a principios de la década de 2020.
  • Impacto a futuro: Amplía la comprensión de cómo se forman los elementos esenciales para la vida en los entornos más extremos del cosmos y reta los modelos de formación estelar cerca de agujeros negros supermasivos.

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