KKR, en alianza con Artá Capital, ha puesto en marcha la venta de Alvic, el fabricante andaluz de paneles de mobiliario, en una operación que las fuentes sitúan en un rango de 600 a 700 millones de euros. Rothschild y BBVA pilotan el proceso competitivo que busca dar salida a los dos fondos tras casi siete años en el capital y con un Ebitda que se ha duplicado hasta los 70 millones.
Un Ebitda duplicado y un valor de empresa de hasta 700 millones
La entrada de KKR y Artá Capital en Alvic se produjo a finales de 2019, cuando adquirieron la mayoría del capital a la familia Rosales por un importe estimado de entre 250 y 300 millones de euros. En aquel momento, el beneficio de explotación (Ebitda) de la compañía jienense rondaba los 33 millones de euros. Al cierre de 2025, esa partida había escalado hasta cerca de 70 millones, gracias a la expansión internacional y a la consolidación de su planta en Estados Unidos.
El grupo, con sede en Alcaudete (Jaén) y fundado en 1965 por Alejandro Rosales, está presente en casi un centenar de países y emplea a unas 1.400 personas. Su facturación roza los 300 millones de euros, dos tercios de los cuales proceden del mercado europeo. Desde 2021 también cuenta con una fábrica en China, pero ha sido su centro de producción en Auburndale (Florida) el que le ha permitido esquivar buena parte de los aranceles impuestos por la administración Trump a las exportaciones desde España.
Esa mejora operativa se traduce en la horquilla de valoración que los vendedores manejan ahora mismo: entre 600 y 700 millones de euros. La diferencia con los 250-300 millones desembolsados hace siete años refleja no solo el crecimiento del negocio, sino también la reducción del riesgo tras la refinanciación de la deuda y la diversificación geográfica.
Cómo queda el accionariado y el rol de la banca
Actualmente, el 64,8% del capital de Alvic está en manos de KKR, mientras que Artá Capital posee el 20,19%. La familia fundadora, encabezada por Javier Rosales Pérez como presidente, conserva el 15% restante y sigue al frente de la gestión operativa. Según fuentes del sector, KKR y Artá Capital tanteó primero una venta directa a un comprador industrial del sector del mueble, pero las conversaciones no llegaron a buen puerto.
Ante esa falta de acuerdo, los dos fondos han optado por abrir un proceso competitivo con el asesoramiento de Rothschild y BBVA. El papel de BBVA va más allá del mandato de venta: la entidad es uno de los principales acreedores de Alvic y ha coordinado la refinanciación de su deuda, que en 2025 derivó en un crédito sindicado de 205 millones de euros (frente a los 140 millones anteriores). Esa refinanciación permitió además que los accionistas financieros recuperaran ya una parte significativa de su inversión: en el último año se repartieron un dividendo directo de 25 millones y otro indirecto, mediante devolución de la prima de emisión, por 125,9 millones.
La estructura de la operación mantiene abierto el encaje del 15% de la familia fundadora. El comprador que finalmente se haga con el control deberá decidir si integra ese socio minoritario o le ofrece una salida.

Por qué KKR desinvierte ahora y el precedente de MasOrange
La desinversión de KKR responde al ciclo natural de sus fondos, con un periodo de permanencia medio que ya se ha cumplido. La firma estadounidense, dirigida en España por Iñaki Cobo, acaba de protagonizar una de las salidas más rentables del mercado español: la venta de su participación en MasOrange, donde multiplicó por más de cuatro veces el capital invertido. Ese precedente da contexto a la paciencia con la que puede manejar la salida de Alvic.
El dividendo de 150 millones en apenas un año deja claro que KKR y Artá Capital ya han recuperado buena parte de la inversión inicial, lo que reduce la presión para cerrar la venta a cualquier precio.
En España, KKR mantiene además el 49% de Reintel (la filial de infraestructuras de Redeia), adquirido en 2021 por casi 1.000 millones de euros, y es propietario de IVI, el grupo de reproducción asistida por el que pagó 3.000 millones en 2023. En cambio, su plataforma de formación profesional Donte (MasterD, Medac, Implika, The Valley) sigue sin dar el salto de rentabilidad esperado.
La venta de Alvic se produce en un contexto en el que el sector del mobiliario ha mostrado una notable resiliencia tras la pandemia, con una demanda estable tanto en Europa como en Norteamérica. La presencia de fábrica propia en Estados Unidos es un activo diferencial en plena reconfiguración de las cadenas de suministro globales y en medio de la tensión arancelaria de los últimos años.
Las Claves para el Inversor
- Qué vigilar: El calendario del proceso competitivo a cargo de Rothschild y BBVA y los potenciales compradores, que podrían ser industriales del sector o nuevos fondos de private equity.
- Reacción del valor: Al tratarse de una empresa no cotizada, no hay reacción de mercado, pero el éxito de la colocación podría destensar el portfolio de KKR y reforzar la confianza en el secundario de private equity español.
- Precedente sectorial: Las salidas de fondos de capital riesgo como la de MasOrange o la de Portobello en Grupo AN indican un apetito comprador que respalda valoraciones superiores a los 10 veces Ebitda para activos con alto potencial de crecimiento.



