La compraventa de viviendas firma su mejor junio en 19 años: 59.288 operaciones, según el INE

Las 59.288 operaciones registradas en el sexto mes del año rompen una racha de cinco meses de caídas interanuales. La obra nueva lidera el repunte con un avance del 6,3% y la vivienda protegida se desploma un 11,8%, según los datos publicados este viernes.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? La compraventa de viviendas en España alcanzó en junio las 59.288 operaciones, un 1,6% más que hace un año y la cifra más alta para ese mes desde 2007, según el INE.
  • ¿Quién está detrás? El dato oficial lo publicó este viernes el Instituto Nacional de Estadística (INE), coincidiendo con la lectura del mercado que adelantó idealista: una tregua puntual en un sector aún en ajuste.
  • ¿Qué impacto tiene? El repunte mensual (+5% respecto a mayo) y el tirón de la obra nueva (+6,3%) contrastan con el acumulado anual, que sigue en negativo (-2,6%). La señal para compradores e inversores es mixta: el mercado no ha roto al alza, pero la oferta de vivienda nueva está reactivando transacciones.

El mercado de la vivienda en España rubricó en junio su mejor dato en 19 años con 59.288 compraventas, según la Estadística de Transmisiones de Derechos de la Propiedad publicada este viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE). La cifra rompe una racha de cinco meses consecutivos de caídas interanuales y supone un incremento del 1,6% respecto a junio de 2025.

El repunte se concentró en las viviendas nuevas, cuyas operaciones avanzaron un 6,3% (12.766 transacciones), mientras que las de segunda mano apenas mejoraron un 0,3% (46.522 operaciones). En términos intermensuales, respecto a mayo de 2026, la compraventa total subió un 5%, con alzas del 7,4% en obra nueva y del 4,4% en usada. La vivienda libre copó el 93,8% de las transacciones, con 55.609 operaciones (+2,6% interanual), frente al desplome del 11,8% de la vivienda protegida, que registró 3.679 compraventas.

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Un giro puntual o cambio de tendencia: la lectura de los expertos

Francisco Iñareta, portavoz de idealista, interpreta el dato con cautela. “La subida del volumen de operaciones registrada en junio parece dar una tregua tras cinco meses de caídas consecutivas, aunque podría deberse más a un efecto externo que a un cambio de tendencia del mercado que habrá que confirmar en los próximos meses”, explica. El portavoz añade que los datos de Madrid –que anticipó las caídas– también crecieron un 1%, pero “el resto de métricas que manejamos siguen apuntando a un mercado en ajuste, con aumentos en la oferta de viviendas y precios tendentes a la la estabilización en los grandes mercados”.

La estadística del INE, en todo caso, llega después de que el sector acumulase un retroceso del 2,6% entre enero y junio de 2026, con recortes del 2,8% en obra nueva y del 2,5% en segunda mano. El contraste entre el mes aislado y la tendencia semestral deja abierta la pregunta sobre si junio marca un punto de inflexión o solo un espejismo estacional.

El lastre de la estadística acumulada: por qué la vivienda aún no carbura

El dato de junio no logra maquillar la fotografía general del semestre. Las 59.288 operaciones, aun siendo históricas para el mes, se insertan en un contexto de demanda hipotecaria contenida por la rigidez de los tipos y la carestía de la financiación. El Euríbor ha bajado del 2,7% en los últimos meses, pero las hipotecas medias a tipo variable siguen pagando cuotas que disuaden a muchos compradores jóvenes.

Además, la caída de la vivienda protegida (-11,8%) es la señal más inquietante para el Ministerio de Vivienda. La oferta de VPO apenas cubre la demanda en las zonas tensionadas, y los compradores que no pueden acceder al mercado libre se quedan fuera de la estadística. Este desequilibrio entre segmentos da pistas sobre hacia dónde se dirige la demanda solvente: hacia la obra nueva libre, con precios más altos pero con mejores condiciones de financiación gracias a las bonificaciones de las promotoras.

El mercado inmobiliario español no está muerto: está hibernando, y los brotes verdes de junio podrían ser el primer aviso de que la demanda embalsada empieza a buscar salida.

La Ficha del Inversor

La métrica que resume la noticia es la cifra de 59.288 operaciones en un solo mes, un volumen que retrotrae al comprador al pico pre-Lehman de 2007. Sin embargo, el contexto de 2026 es otro: el yield bruto del alquiler en las grandes capitales apenas alcanza el 4,5%, según los últimos datos de idealista, lejos del 6% que ofrecía la vivienda antes de la crisis financiera. La rentabilidad por compra para alquilar sigue siendo exigua para el inversor particular, salvo en nichos muy concretos como la costa o los barrios en transformación urbanística.

De cara a los próximos seis meses, esta redacción observa una estabilización de las transacciones, no un despegue. La política monetaria del BCE se mantendrá cautelosa mientras la inflación de servicios en Europa no ceda de forma clara, y eso mantendrá el Euríbor en un suelo incómodo para las hipotecas. La obra nueva, sin embargo, seguirá tirando del mercado gracias a la capacidad de las promotoras de ofrecer subrogaciones con tipos bonificados por debajo del mercado. El riesgo está en la segunda mano: su estancamiento puede arrastrar al conjunto si los vendedores no aceptan rebajas significativas.

El perfil recomendado para este escenario es el comprador de reposición o el inversor con liquidez que busque vivienda en zonas donde el precio haya corregido ligeramente y el alquiler turístico o de larga estancia ofrezca retornos aceptables. La vivienda protegida, aunque estadísticamente a la baja, sigue siendo una opción para el ahorrador paciente que pueda esperar los plazos de adjudicación, pero no ofrece margen de revalorización a corto plazo.

La comparación con el ciclo anterior no debe confundir. En 2007, las 65.000 operaciones mensuales precedieron a una crisis sistémica. Ahora, la banca está mejor capitalizada, el crédito es más selectivo y el endeudamiento de los hogares es inferior al 50% del PIB. El verdadero riesgo para el mercado en 2026 no es una burbuja de precios, sino una atonía prolongada que desincentive la inversión en nueva oferta y agrave el déficit de vivienda asequible. La próxima cita clave será la publicación de los datos de julio, que confirmarán si junio fue un oasis estadístico o el inicio de un cambio de ritmo real.


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