El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, retomó el viernes su ofensiva contra la Reserva Federal al amenazar de nuevo con la destitución de la gobernadora Lisa Cook, miembro del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC). La Casa Blanca ha fijado el 26 de agosto como plazo para que Cook responda a las cuestiones planteadas sobre un supuesto fraude hipotecario, tras lo que el mandatario «está considerando cesarla», según la misiva revelada por Bloomberg.
Cook ya fue destituida hace casi un año por la misma Administración republicana, que entonces alegó un fraude hipotecario. El Tribunal Supremo anuló aquel despido en junio y autorizó que la gobernadora continuara en el FOMC, el órgano encargado de fijar los tipos de interés. El fallo consideró que no se la había informado adecuadamente ni se le había dado oportunidad de defenderse.
Ahora Trump vuelve a la carga. La carta, firmada por el director de personal de la Casa Blanca, Dan Scavino, señala que esta será «la oportunidad [de Cook] para responder». El abogado de la gobernadora, Abbe Lowell, replicó que los argumentos de la Administración «carecen ahora de fundamento tanto como hace un año» y que volverán a litigar para proteger el cargo y el «papel histórico de la Fed».
El mercado de deuda no ha tenido tiempo aún de reaccionar, pero el movimiento es de calado. La independencia del banco central estadounidense es uno de los pilares sobre los que se construye la confianza en la política monetaria global. Cualquier erosión de ese blindaje se traduce, casi de inmediato, en una prima de riesgo más alta para los activos con menor calificación.
La ofensiva de Trump contra Lisa Cook
La presión sobre Cook no es un episodio aislado. Trump ha exigido a la Fed en repetidas ocasiones que baje los tipos, incluso cuando la inflación todavía se situaba por encima del objetivo del 2%. El intento de apartar a una gobernadora por la vía administrativa, después de que el Supremo la restituyera, supone un salto cualitativo en esa batalla.
El plazo del 26 de agosto sitúa el conflicto en pleno verano, con los mercados de renta fija en volúmenes reducidos. Eso puede amplificar la volatilidad si la tensión escala. La carta de Scavino reconoce explícitamente que el presidente está «considerando cesarla», lo que sugiere que el expediente no es una mera formalidad.
La defensa de Cook se apoya en la doctrina del Tribunal Supremo, que dejó claro que la destitución de un miembro de la Fed requiere una causa mucho más sólida que la alegada. Si la Casa Blanca ignora ese criterio, el caso podría volver a los tribunales y abrir un conflicto institucional de gran calado.
El mercado de renta variable estadounidense cerró el viernes con escasos movimientos, pero el lunes podría despertar con una prima de riesgo algo más elevada en la deuda soberana. Los bonos periféricos europeos suelen ser los primeros en acusar estas sacudidas institucionales, y la deuda española no es una excepción.
Implicaciones para los tipos de interés y la prima de riesgo española
La amenaza sobre Cook llega en un momento en que la Fed mantiene los tipos en la horquilla del 5,25%-5,50% y la mayoría de los analistas descartan bajadas antes de la reunión de noviembre. Una Fed con un gobernador en entredicho político puede ser una Fed menos ágil para pivotar, y eso retrasaría cualquier alivio monetario.
Para los inversores en deuda española, esto se traduce en un cálculo sencillo: si la Fed se ve forzada a posponer recortes, el Banco Central Europeo podría pisar el freno por temor a que un dólar más débil importe inflación. La prima de riesgo española, que cerró el viernes en el entorno de los 75 puntos básicos, podría ampliarse hacia los 80-85 puntos si el diferencial con el bono alemán se tensa por el ruido político.
El IBEX 35 no es ajeno a esta dinámica. Los bancos españoles, con un peso significativo en el índice, son particularmente sensibles a los movimientos de los tipos largos. Una subida de la rentabilidad del bono a diez años, que ahora ronda el 3,25%, afectaría la valoración de las carteras de renta fija y podría frenar el apetito comprador de los últimos meses.
Cabe recordar que el mercado ya ha descontado varios trimestres de tipos elevados, pero no un conflicto abierto sobre la independencia de la de la Fed. Ese es el nuevo factor que podría disparar la aversión al riesgo y castigar a los activos que dependen de una financiación predecible, como las constructoras o las utilities del Continuo.

Si Trump fuerza la salida de Cook, ningún miembro del FOMC estará a salvo de presiones políticas. La línea roja se habrá cruzado.
La banca española, con el Santander y BBVA muy expuestos al mercado estadounidense, podría ver un doble impacto: por el lado de la cartera de deuda y por un posible deterioro del sentimiento hacia las entidades con presencia en Estados Unidos. Una Fed politizada no es el mejor telón de fondo para colocar bonos senior ni para financiar crecimiento orgánico al otro lado del Atlántico.
En el lado positivo, si la presión de Trump se diluye y Cook mantiene su puesto, el mercado interpretará que el Supremo sigue siendo el dique de contención, como ya ocurrió en junio. Esa lectura podría hacer que la prima de riesgo bajara con rapidez y que el IBEX 35 recuperase los niveles de los 13.000 puntos, que perdió la semana pasada por la recogida de beneficios.
Lo que está en juego, en definitiva, es la credibilidad de la política monetaria. No es solo un asunto estadounidense. La Fed es el banco central del mundo de facto, y cualquier duda sobre su independencia se contagia a la curva de tipos global y, por tanto, al coste de financiación de las empresas y los Estados.
Veredicto Merca2
Cotización al cierre o apertura: El IBEX 35 cerró el viernes con una leve subida del 0,2%, sin que la noticia de la amenaza a Cook tuviera tiempo de filtrarse en los mercados europeos, ya que se conoció al cierre de Wall Street. La prima de riesgo española se mantenía en 75 puntos básicos.
Clave técnica: El bono español a diez años cotiza en el 3,25%, con un diferencial de 75 puntos básicos respecto al bund alemán. Una ruptura al alza del diferencial por encima de los 80 puntos básicos, que podría darse si la tensión política escala la próxima semana, sería una señal de alarma para la deuda periférica y podría arrastrar al IBEX 35 por debajo de los 12.800 puntos.
Apunte macro: La prima de riesgo italiana se sitúa en 130 puntos básicos, y cualquier contagio desde la crisis institucional estadounidense podría arrastrar también al diferencial español. Los inversores vigilarán de cerca la subasta del Tesoro de mediados de agosto, que será un termómetro del apetito por la deuda soberana en un entorno de mayor incertidumbre política.




