Moragón alerta: la tensión en el estrecho de Ormuz dispara el riesgo de un conflicto energético global

El analista Fernando Moragón ve imposible una paz duradera: 'Israel no respetará la tregua con Líbano'. La tensión en el estrecho de Ormuz amenaza con desatar una crisis energética mundial.

Un alto el fuego que nace con escepticismo

La noticia de un posible acuerdo de alto el fuego entre Israel y Líbano ha despertado más suspicacias que alivio. En el programa de Negocios TV, el profesor de relaciones internacionales Luis Rodrigo de Castro recordó que los pactos en Oriente Medio a menudo nacen con vocación de fracasar. ‘Para ganar tiempo, dar apariencia de diálogo y luego llevar el acuerdo a la quiebra’, explicó. Su escepticismo, aunque matizado por una fe inicial en la buena fe, fue inmediatamente reforzado por el experto en política Fernando Moragón, cuya intervención destiló una certeza inquietante: el proceso de paz es mero papel mojado.

Moragón fue tajante al señalar a Israel como el principal obstáculo. ‘No tiene nunca intención de negociar de buena fe. Nunca lo hace’, afirmó, aludiendo a los bombardeos de esa misma tarde en el valle de la Becá y a la retórica incendiaria de ministros como Ben Gvir, que ha llegado a desear que por cada madre israelí que sufra, haya mil madres libanesas que sufran. Para el analista, se trata de una estrategia preelectoral: el gobierno de Netanyahu necesita la guerra para mantenerse en el poder hasta los próximos comicios.

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‘Israel no tiene nunca intención de negociar de buena fe. Nunca lo hace.’

— Fernando Moragón, experto en política

Israel, una ‘jauría de perros rabiosos’ sin voluntad de paz

La dureza de los calificativos no se detuvo ahí. Cristian La Mesa, analista internacional, describió a la élite política israelí como una ‘jauría de perros rabiosos’ y comparó sus discursos con las medidas punitivas del nazismo. Recordó la operación ‘Vipers’ —un ataque terrorista indiscriminado del que los mandos israelíes se enorgullecieron— y cómo el propio ministro de Defensa tachó de traidor a J.D. Vance. La Mesa subrayó que el principal peligro no es que Israel desoiga a Estados Unidos, sino que Washington sea incapaz de desembarazarse de un socio que lo arrastra hacia una guerra con Irán.

En este contexto, Moragón volvió a la carga con un dato estremecedor: la reserva estratégica de petróleo estadounidense está al límite, con apenas cinco o seis semanas de margen. Están forzando los pozos de fracking al máximo y gastando la reserva como nunca’, detalló, añadiendo que China ha reducido su consumo para que los países del sur de Asia puedan comprar en los mercados. El alto el fuego, según él, no es más que una cortina de humo para ganar tiempo y evitar un colapso energético inmediato.

La dinámica con Estados Unidos: ¿vasallo o autonomía?

La relación entre Washington y Tel Aviv atraviesa un momento de fricción evidente. La Mesa señaló que Donald Trump, pese a sus bravuconadas, necesita presentar el acuerdo como una victoria, pero los términos del memorando de entendimiento dibujan una rendición incondicional de facto. ‘Eso se llaman reparaciones de guerra de toda la vida’, ironizó Moragón sobre los 300.000 millones de dólares que Trump exigiría a los países del Golfo. El analista cree que Estados Unidos quisiera una salida elegante, pero Israel se lo impide.

La Mesa aportó un matiz esperanzador: el ala del partido republicano que se opone a la guerra estaría ganando peso, con figuras como J.D. Vance enviando mensajes contundentes a los líderes israelíes. ‘Trump dijo algo que sonó a reparto de capitanías entre musulmanes y cristianos, intentando quitarle bestialidad a la imagen de Israel’, comentó, aunque sin disipar el temor a sabotajes israelíes. De hecho, la suspensión de la reunión de Ginebra por motivos de seguridad alimentó la hipótesis de que los propios negociadores podrían ser objetivo.

El estrecho de Ormuz como arma energética

Mientras la atención se centraba en el Líbano, una noticia de última hora sacudió el plató: el Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán negó que el estrecho de Ormuz esté cerrado. Durante todo el día, los mercados habían temblado ante la posibilidad de que Teherán bloqueara este paso estratégico, por el que circula cerca del 20 % del tráfico mundial de petróleo. El desmentido trajo un respiro momentáneo, pero los expertos reunidos por Negocios TV no se confiaron: el cierre sigue siendo una herramienta de presión que Irán podría activar si la guerra se recrudece.

Moragón vinculó directamente esta tensión con la escasez de reservas globales y con el ‘paripé’ del alto el fuego. ‘Ahora mismo la situación a nivel mundial es crítica’, insistió. Y es que, según sus palabras, tanto Estados Unidos como China están aplicando medidas desesperadas para sostener los precios y evitar un estallido social en los países dependientes del crudo. Si el acuerdo de Líbano fracasa —algo que él da por hecho—, la represalia iraní podría ser cerrar Ormuz, empujando al mundo a una crisis energética sin precedentes.

Consecuencias para el suministro global de petróleo

Más allá de la especulación geopolítica, los datos sobre el terreno son alarmantes. Las reservas estratégicas de Estados Unidos se encuentran en mínimos históricos tras meses de extracciones forzosas para contener la inflación. Mientras, Pekín reduce su demanda para liberar oferta y Beijing ve con impotencia cómo su principal ruta de abastecimiento podría ser estrangulada. El panel de Negocios TV advirtió que un repunte de los precios del barril, sumado a la interrupción del tránsito por Ormuz, golpearía con dureza a las economías europea y asiática, ya tensionadas por otros conflictos.

Luis Rodrigo de Castro, pese a su tono más pausado, reconoció que la fiabilidad de los acuerdos en la región es baja y que el historial de incumplimientos israelíes no invita al optimismo. ‘Hemos visto pactos que quedan en papel mojado al momento de implementarse’, apuntó. Y Moragón cerró el análisis con una previsión sombría: ‘Irán lo está haciendo muy bien para ser una potencia menor, pero esto no va a fructificar en un acuerdo definitivo. La vía militar será la que termine imponiéndose’.

Una salida diplomática improbable

La conversación dejó poco margen para la esperanza. Tanto Moragón como La Mesa coincidieron en que las posturas son excluyentes y que negociar con Israel es imposible porque ‘te van a traicionar en cualquier momento’. El recuerdo de los atentados con buscas —la operación Vipers— y la retórica genocida de varios ministros hacen casi inimaginable un compromiso duradero. La pregunta que flotaba en el aire era si Estados Unidos logrará al fin cortar el cordón umbilical que le une a un aliado que, según los analistas, ya es más una carga que una ventaja estratégica.

El alto el fuego anunciado podría ser solo el enésimo intento de ganar tiempo mientras los tambores de guerra suenan cada vez más fuerte. La amenaza de un conflicto energético global, con el estrecho de Ormuz como epicentro, no se ha disipado. Si Israel sigue tirando de la cuerda, Irán podría cerrar el grifo y entonces, como advirtió Moragón, ‘esto ya habría reventado’. Quizá la única certeza es que, en Oriente Medio, la paz se escribe siempre con tinta invisible.

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Negocios TV en YouTube.


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