Colombia vira a la ultraderecha: De la Espriella gana las elecciones en Colombia con el 49,66% y Cepeda impugna 33.000 mesas

Colombia vira a la ultraderecha: De la Espriella gana elecciones Colombia 2026 con 49,66% y Cepeda impugna 33.000 mesas La segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Colombia ha dado la victoria al candidato de ultraderecha, Abelardo de la Espriella, con el 49,66% de los…

La segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Colombia ha dado la victoria al candidato de ultraderecha, Abelardo de la Espriella, con el 49,66% de los votos frente al 48,70% de Iván Cepeda. Lo que me detiene de este resultado no es solo el giro ideológico del país, sino el margen extraordinariamente estrecho —apenas 250.830 votos de diferencia— y la impugnación inmediata de más de 33.000 mesas electorales por parte del candidato derrotado. Mientras tanto, el presidente estadounidense, Donald Trump, ya ha felicitado a De la Espriella, confirmando una alineación geopolítica que marcará la agenda económica de uno de los principales exportadores de petróleo de América Latina.

Resultados y reacciones inmediatas

Con el 99,99% de las actas escrutadas, De la Espriella obtuvo 12,96 millones de votos, equivalentes al 49,66% del total, según los datos preliminares de la Registraduría Nacional del Estado Civil. Cepeda, el candidato del Pacto Histórico, sumó 12,7 millones de votos, un 48,70%. El 1,6% restante fueron votos en blanco. Estos son los números que definen la contienda:

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  • Abelardo de la Espriella: 12,96 millones de votos (49,66%).
  • Iván Cepeda: 12,7 millones de votos (48,70%).
  • Votos en blanco: aproximadamente 418.000 (1,6%).

La participación rozó el 58% del censo electoral, un nivel similar al de la primera vuelta. Cepeda no tardó en anunciar la impugnación de 33.000 mesas, casi un tercio del total, alegando irregularidades en el conteo. “No podemos aceptar un resultado tan ajustado sin una verificación exhaustiva”, declaró ante sus seguidores.

“Hemos detectado irregularidades en más de 33.000 mesas. No vamos a permitir que la democracia sea secuestrada.” — Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico, en rueda de prensa el 21 de junio de 2026

La respuesta internacional no se hizo esperar. Trump llamó personalmente a De la Espriella y, según fuentes de la Casa Blanca, le transmitió la disposición de Washington a “trabajar codo con codo” en seguridad y comercio. El nuevo presidente electo, un abogado millonario que se define como outsider, ha prometido mano dura contra el crimen organizado y un alineamiento pleno con Estados Unidos.

Giro a la ultraderecha y alineamiento con Estados Unidos

De la Espriella ha construido su discurso sobre tres pilares: ley y orden, desregulación económica y ruptura con la izquierda del expresidente Gustavo Petro. Su victoria supone un bandazo hacia posiciones cercanas al trumpismo, en un país que durante décadas ha sido un aliado estratégico de EE.UU. en la lucha contra el narcotráfico. La llamada de Trump, apenas escrutados los votos, consolida ese vínculo y adelanta una etapa de coordinación acelerada en materia de extradiciones, cooperación militar y, sobre todo, política energética.

El mercado ya ha empezado a descontar ese escenario. Los bonos colombianos en dólares repuntaron ligeramente en la apertura asiática, mientras que el peso colombiano se mantenía estable frente al dólar, a la espera de conocer el equipo económico del nuevo gobierno. No obstante, la impugnación masiva y la fragilidad institucional que arrastra el país limitan cualquier euforia.

Impugnación y riesgo institucional

La impugnación de 33.000 mesas introduce un nivel de incertidumbre que no conviene a los inversores internacionales. Cepeda cuenta con el respaldo de las bases del Pacto Histórico y de sectores progresistas que ven en la victoria de De la Espriella un retroceso democrático. Si la autoridad electoral o el Consejo de Estado admiten parte de las reclamaciones, el proceso podría alargarse semanas y abrir una crisis política que paralice las reformas económicas.

Los analistas de riesgo político con los que he hablado coinciden en que Colombia se enfrenta a un escenario de gobernabilidad limitada. De la Espriella llegará a la Casa de Nariño sin mayoría clara en el Congreso y con un país partido en dos. Eso obligará a negociar cada medida, desde la reforma tributaria que necesita para estabilizar las cuentas públicas hasta los contratos de exploración petrolera que quiere reimpulsar.

Lo que significa para los mercados y la economía colombiana

Colombia es el quinto exportador de petróleo de Latinoamérica y uno de los principales productores de café, carbón y níquel. La victoria de la ultraderecha puede interpretarse como un espaldarazo a las industrias extractivas: se espera que De la Espriella reduzca las trabas ambientales y restablezca las subastas de bloques petroleros que el gobierno de Petro había congelado. Eso, en teoría, atraería inversión extranjera directa y aliviaría la presión sobre el déficit de cuenta corriente.

Sin embargo, el margen ínfimo y la impugnación masiva atenúan esa expectativa. Las agencias de calificación llevan meses advirtiendo de que la estabilidad institucional es la principal salvaguarda del grado de inversión del país. Una crisis política prolongada podría retrasar las decisiones de inversión de multinacionales como Ecopetrol —la petrolera estatal de la que el Gobierno es accionista mayoritario—, Drummond o Glencore. Además, el alineamiento con Trump en un año electoral en Estados Unidos añade volatilidad: cualquier escalada arancelaria de la administración republicana hacia China podría arrastrar a Colombia, cuyo comercio con el gigante asiático ha crecido un 40% en la última década.

Lo que veo aquí es un pulso entre la promesa de estabilidad autoritaria y la realidad de un país que necesita consensos. La próxima semana, cuando el presidente electo anuncie su gabinete económico, será la primera prueba real para los mercados. Si los nombres apuntan a una ortodoxia fiscal combinada con pragmatismo político, la prima de riesgo podría moderarse. Si, por el contrario, la impugnación de Cepeda escala a los tribunales, el ruido institucional se comerá cualquier avance.

🌍 El impacto en España y Europa

Para España y la eurozona, el resultado de las elecciones colombianas tiene efectos directos acotados, pero no irrelevantes. Las empresas españolas con mayor exposición al mercado colombiano —Banco Santander, BBVA, Telefónica, Mapfre o Indra— operan en un entorno que ahora se vuelve más impredecible. Una parálisis política alargaría los plazos de aprobación de licencias y contratos, mientras que un giro hacia la desregulación extractiva podría beneficiar a las firmas de ingeniería y energía. El Euríbor no se moverá por esto, pero el riesgo país de Colombia sí puede afectar a los fondos de inversión españoles con deuda soberana colombiana en cartera. La colonia colombiana en España, que supera el medio millón de personas, también seguirá con atención una evolución que condiciona las remesas y la estabilidad de su país de origen. A corto plazo, los flujos comerciales bilaterales —unos 1.200 millones de euros anuales— no se resentirán a menos que la crisis institucional se cronifique.


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