Colombia se juega hoy su futuro económico y energético en una segunda vuelta presidencial que enfrenta dos visiones antagónicas. El ultraderechista Abelardo De la Espriella, defensor de una explotación petrolera sin restricciones, parte como favorito, mientras el izquierdista Iván Cepeda, heredero del proyecto de Gustavo Petro, intenta movilizar a una base fiel para dar la sorpresa. Los mercados financieros y las empresas españolas con intereses en el país aguardan el resultado con cautela.
Las claves del voto y el factor petróleo
La campaña ha girado en torno al modelo de desarrollo que debe seguir el país. Colombia es el tercer productor de crudo de América Latina y las exportaciones de petróleo y carbón representan cerca del 40% de sus ingresos externos. Las encuestas más recientes dan una ventaja de entre 4 y 6 puntos a De la Espriella, pero el oficialismo confía en la movilización en zonas rurales y urbanas que en 2022 dieron la victoria a Petro.
El candidato de la derecha ha centrado su mensaje en la reactivación inmediata de los contratos de exploración y producción que la administración Petro congeló en 2024. Su propuesta incluye reducir la carga fiscal sobre las petroleras y eliminar la prohibición del fracking. En el otro extremo, Cepeda insiste en acelerar la transición energética siguiendo la hoja de ruta de su predecesor, con inversión en renovables y economía circular.
El peso y la prima de riesgo, bajo la lupa
La divisa colombiana ha mostrado una volatilidad contenida en las últimas semanas, cotizando en torno a los 4.200 pesos por dólar. No obstante, los operadores han acumulado coberturas ante un posible triunfo de Cepeda, que podría reactivar salidas de capital y elevar la prima de riesgo soberano. El diferencial de los bonos colombianos frente al Tesoro americano se ha ampliado 40 puntos básicos desde el inicio de la campaña, una señal de que los inversores descuentan tensiones fiscales si el nuevo gobierno mantiene el gasto social heredado de Petro.
Análisis: dos modelos económicos en juego
De la Espriella ha prometido desbloquear "en las primeras 72 horas de gobierno" los contratos de exploración suspendidos, con el objetivo de elevar la producción de barriles diarios hasta el millón en el corto plazo. — Abelardo De la Espriella, candidato presidencial, acto de campaña en Barrancabermeja, 18 de junio de 2026
Iván Cepeda, en su último debate televisivo, afirmó que "Colombia no puede hipotecar su futuro a los combustibles fósiles; la transición energética es el único camino para garantizar empleos verdes y sostenibilidad fiscal". — Iván Cepeda, candidato presidencial, debate en Caracol Televisión, 16 de junio de 2026
Lo que veo es un dilema estructural. Un giro hacia el extractivismo puro podría aliviar las cuentas externas a corto plazo y contentar a las agencias calificadoras, pero choca con la tendencia global de descarbonización y aleja las inversiones en renovables que el país necesita para diversificar su matriz productiva. Por otro lado, la continuidad del modelo petrista sin mayoría legislativa suficiente genera incertidumbre regulatoria y retrasa cualquier despegue de la inversión privada en energías limpias. Las empresas españolas, como Telefónica o BBVA, con fuertes intereses en Colombia, observan cómo el riesgo regulatorio se convierte en la variable clave de sus próximas decisiones de capital.
El próximo hito será la reacción del mercado cambiario en la apertura del lunes. Un triunfo de De la Espriella podría desencadenar un rally del peso y una compresión de los spreads soberanos; una victoria de Cepeda, por el contrario, haría saltar la volatilidad y pondría en alerta a los tenedores de deuda soberana.
🌍 El impacto en España y Europa
Colombia es un socio estratégico para España. Las empresas del IBEX mantienen inversiones acumuladas superiores a los 20.000 millones de euros, concentradas en banca, telecomunicaciones y energía. Un gobierno proclive al petróleo podría mejorar el entorno de negocios para las compañías españolas en el sector de infraestructuras y servicios, pero también elevaría las tensiones sociales si la explotación de recursos se intensifica sin contrapartidas ambientales. Para los consumidores europeos, la estabilidad del suministro de crudo colombiano —uno de los pocos productores latinoamericanos no alineados con la OPEP— es un factor de moderación de precios energéticos. Además, la evolución del peso frente al euro impacta directamente en las remesas de la diáspora colombiana en España, que en 2025 superaron los 2.500 millones de euros. Cualquier sacudida cambiaria se sentirá en miles de hogares a ambos lados del Atlántico.





