El CEO de SAP vaticina el fin de los programadores humanos en 3-4 años por la IA

El CEO Christian Klein asegura que en tres o cuatro años no habrá nadie desarrollando software en la compañía. La plantilla de 30.000 ingenieros se recolocará en otros roles como científicos de datos y entrenadores de IA.

Hoy, el CEO de SAP, Christian Klein, ha vaticinado que en tres o cuatro años la IA generativa podría eliminar la figura del programador humano dentro de la compañía, una declaración que sacude al sector tecnológico. La afirmación no es un mero globo sonda: forma parte de la estrategia de la ‘Empresa Autónoma’ que SAP ha estado construyendo para reinventar su estructura productiva. Con 110.000 empleados y una cuota de mercado que la convierte en la mayor empresa de software de Europa, el plan de Klein no pasa por despidos, sino por recolocar a 30.000 desarrolladores hacia roles de supervisión y ciencia de datos.

Claves de la operación

  • 30.000 desarrolladores serán recolocados, no despedidos. Klein descarta despidos y apuesta por redirigir el talento hacia roles de supervisión de IA y ciencia de datos.
  • El ‘vibe coding’ y la IA generativa automatizarán la codificación. SAP estima que en 3-4 años los agentes de inteligencia artificial podrán generar software a partir de instrucciones en lenguaje natural.
  • La demanda de científicos de datos se dispara. El 72% de las empresas ya tiene dificultades para cubrir puestos de IA, y Klein anticipa una reconversión masiva en la industria.

La ‘Empresa Autónoma’: ¿adiós a los programadores humanos?

Christian Klein lo tiene claro: el vibe coding y los agentes de IA están a punto de reemplazar la programación manual. Según explicó en una entrevista concedida a Financial Review, «el desarrollo de software es la función más afectada por la IA, y existe la posibilidad de que en tres o cuatro años ya no haya nadie desarrollando software en SAP». La idea es que cualquier persona sin formación técnica pueda generar aplicaciones a partir de instrucciones en lenguaje natural. Klein, sin embargo, insiste en que no se despedirá a nadie. La plantilla de 30.000 desarrolladores se reubicará hacia otras funciones: gestores de producto que entienden el código y científicos de datos. «Necesitamos gestores de producto que sepan leer el código y entiendan los negocios. Si bien la demanda de desarrolladores baja, necesitamos más científicos de datos», declaró.

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Esta reconversión se enfrenta a un problema real de mercado: según un estudio de ManpowerGroup, las habilidades en IA han superado a la ingeniería y la informática como las más difíciles de encontrar, con un 72% de empresas con dificultades para cubrir esos puestos. Los perfiles que Klein describe prácticamente no existen en la cantidad que la industria necesita.

Del código manual a la supervisión: el nuevo perfil que buscará SAP

Más allá del anuncio, SAP dibuja un escenario en el que el papel del desarrollador se transforma radicalmente. Ya no se escribirá código línea a línea; se supervisará lo que generen los sistemas de IA. Un cambio que ya está en marcha en otras grandes tecnológicas como Google o Microsoft, que han empezado a integrar Copilot en sus flujos de trabajo y a reasignar plantillas. En el caso de SAP, el 27% de su plantilla global cambiará de función en apenas un lustro. Esta cifra, que ningún otro gran proveedor de software empresarial se había atrevido a poner sobre la mesa, refleja la apuesta más radical del sector por la automatización interna.

Dicho de otra forma: que te despidan o no, tu puesto ya no existe.

El 45% del código que produce la IA tiene fallos de seguridad graves, pero el CEO de SAP insiste en que ya no habrá desarrolladores puros.

El espejismo del código automático: la trampa detrás de la automatización total

La promesa de Klein choca con la realidad de los datos. Estudios recientes del sector indican que la confianza de los desarrolladores en el código generado por IA ha caído del 40% al 29% en un solo año, y que el 46% de los profesionales desconfía activamente de estas herramientas. Además, el 45% del código producido por inteligencia artificial contiene fallos de seguridad graves, lo que obliga a mantener una supervisión humana rigurosa. Es decir, la IA escribe código, pero aún necesita a alguien que lo corrija. SAP pretende que ese alguien sea un gestor de producto, no un programador tradicional. La pregunta es si esa transición será lo bastante rápida y efectiva como para mantener la competitividad de la compañía en un mercado donde los errores de software cuestan millones.

En España, la repercusión no es menor. Más del 70% de las empresas del IBEX 35 operan con sistemas SAP para su gestión financiera y logística. Una transformación tan profunda en la forma de desarrollar software impactará inevitablemente en la manera en que estas compañías actualizan y mantienen sus entornos. La consultora Indra, que en el último año ha anunciado un plan de reconversión de 2.000 ingenieros hacia perfiles de IA, ejemplifica la urgencia del sector por adaptarse. Sin embargo, cabe preguntarse si el tejido empresarial español, con una menor penetración de la IA generativa en el día a día, está preparado para un cambio de este calado. en la práctica, muchas compañías aún dependen de programadores que entienden sus procesos internos y que difícilmente pueden ser sustituidos por agentes de IA en el corto plazo.

Klein ha puesto fecha a una idea que sobrevuela todas las mesas de dirección: el programador humano tiene los días contados en las grandes empresas de software. La cuestión no es si la IA podrá escribir código —ya lo hace—, sino si el mercado laboral será capaz de absorber a 30.000 profesionales reconvertidos sin que el coste de la transición erosione la productividad a medio plazo. La respuesta no se conocerá en tres o cuatro años, sino en los próximos trimestres, cuando veamos hasta qué punto la ‘Empresa Autónoma’ es una realidad o un brindis al sol.


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