Microsoft amplía el soporte extendido de Windows 10 hasta 2027: el 26% de PC aún en riesgo

La decisión amplía la inscripción al programa ESU hasta el 12 de octubre de 2027, cuando inicialmente vencía en 2026. Para los usuarios europeos, el acceso es gratuito si inician sesión con cuenta Microsoft, pero la cuenta local requiere un pago único de 30 dólares.

Microsoft amplía hasta 2027 el soporte de seguridad de Windows 10, que todavía corre en el 26% de los PC mundiales. La decisión, silenciosa pero estratégica, retrasa la salida definitiva de un sistema que sigue siendo vital para cientos de millones de equipos.

Claves de la operación

  • El programa ESU sigue abierto hasta octubre de 2027. Originalmente debía cerrar inscripciones en 2026, pero Microsoft lo ha prorrogado un año más para los usuarios domésticos que aún no migren.
  • Gratis con cuenta Microsoft, 30 dólares por conservar la cuenta local. Los usuarios del Espacio Económico Europeo pueden acceder sin coste adicional si inician sesión con una Microsoft account. La vía de pago único habilita hasta 10 dispositivos.
  • El programa empresarial funcionará hasta 2028 y la base instalada en España sigue siendo elevada. La extensión comercial ya está confirmada; muchas pymes y organismos españoles dependen de Windows 10 por la barrera de los requisitos TPM.

La migración atascada: por qué 400 millones de PC no dan el salto a Windows 11

La cifra de StatCounter es contundente: casi uno de cada cuatro ordenadores del planeta aún funciona con Windows 10, frente al 72% que ya ha adoptado Windows 11. La brecha es más amplia de lo que Microsoft esperaba cuando retiró el soporte estándar en octubre de 2025.

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La razón principal está en los requisitos de hardware. Windows 11 exige un chip de seguridad TPM 2.0 y procesadores relativamente modernos, lo que dejó fuera a millones de equipos perfectamente funcionales. La escasez de componentes durante el auge de la IA encareció la renovación y muchos usuarios, tanto particulares como empresas, optaron por quedarse en un sistema que sigue respondiendo para la ofimática y la navegación cotidianas.

El recelo hacia la integración de la inteligencia artificial en Windows 11 tampoco ayuda. Mientras Microsoft empuja Copilot y las experiencias cloud, una parte del mercado valora la previsibilidad de un sistema sin funciones que consuman más recursos o requieran una cuenta permanente en línea. La cuota del 26% no es residual: son cientos de millones de licencias que Microsoft no puede ignorar sin exponerlas a vulnerabilidades y dañar su reputación.

Windows 10 no se jubila porque la industria aún no tiene un sustituto que convenza a quien no quiere cambiar de máquina.

El coste de la prórroga y la estrategia silenciosa de Redmond

Para los usuarios europeos, la extensión llega con condiciones claras. Quienes inicien sesión con una cuenta Microsoft recibirán las actualizaciones críticas sin coste adicional hasta el 12 de octubre de 2027. Si el usuario deja de firmarse con esa cuenta, los parches se interrumpen tras un periodo máximo de 60 días, según la documentación oficial.

La alternativa para quienes prefieran una cuenta local tiene precio: 30 dólares en un único pago, impuestos aparte, que cubren hasta diez dispositivos asociados a la misma licencia. Es un desembolso modesto, pero revela la intención de Microsoft: vincular al usuario a su ecosistema de cuentas y servicios, el mismo que luego facilita la venta de suscripciones a Microsoft 365 o Copilot.

En el ámbito empresarial, la hoja de ruta es aún más dilatada. El programa comercial de ESU seguirá aceptando altas hasta 2028, lo que da aire a corporaciones y administraciones que arrastran migraciones complejas. En España, ayuntamientos, hospitales y pymes industriales representan un segmento especialmente lento de renovar, no solo por el coste del hardware sino por la dependencia de aplicaciones certificadas solo para Windows 10.

Windows 10 se resiste a morir: lecciones de XP y lo que está en juego para Microsoft en España

Microsoft ya vivió un escenario parecido con Windows XP, cuyo soporte tuvo que alargar varias veces durante la década de 2010 porque millones de equipos corporativos no daban el salto. Aquella experiencia marcó la relación de la compañía con el mercado empresarial español, donde grandes cuentas del IBEX 35 y la administración pública pospusieron la migración hasta el último minuto. Hoy la historia se repite, pero con un matiz: Windows 11 no es un salto evolutivo, sino un ecosistema que cruza hardware, nube e inteligencia artificial.

Para Microsoft, la prórroga es un mal menor. Mantener las actualizaciones de seguridad le cuesta dinero y retrasa su objetivo de llevar a los usuarios hacia un sistema operativo que funciona como pasarela de suscripciones. Sin embargo, abandonar a un tercio del parque mundial expondría a la compañía a un boquete reputacional y a ciberataques masivos que los reguladores europeos no dejarían pasar. Prefiere facturar 30 dólares por licencia ESU que asumir el coste de un incidente de seguridad cuyo impacto en la cotización sería muy superior.

La pregunta que deja esta ampliación es hasta cuándo podrá Microsoft sostener el doble carril. El 72% ya usa Windows 11, pero el crecimiento se ralentiza. Si los próximos equipos con inteligencia artificial integrada no disparan las ventas, la sombra alargada de Windows 10 seguirá siendo un lastre estratégico. El plan B de Redmond es tan prudente como revelador de un atasco que la industria no resuelve con simples actualizaciones. En España, ese atasco se traduce en que buena parte de la economía digital siga funcionando con un sistema que ya debería ser historia.


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