KamBIO, la compañía de energías renovables participada por Valoriza (Sacyr) y Kira Ventures, ha anunciado este viernes una inversión de 400 millones de euros para construir una red de 20 plantas de biometano en España. La iniciativa se reparte por nueve comunidades autónomas y busca convertir los residuos orgánicos del sector agroganadero en gas renovable y fertilizantes, con el doble objetivo de descarbonizar y reducir la dependencia energética exterior.
Un despliegue por nueve comunidades autónomas
Las 20 plantas de biometano se levantarán en Galicia, Navarra, Cataluña, Aragón, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Madrid, Extremadura y la Comunidad Valenciana. Cada una de estas instalaciones tendrá capacidad para abastecer de gas renovable a unas 12.000 personas, evitar más de 200.000 toneladas de CO₂ al año y producir cerca de 100.000 toneladas anuales de fertilizante orgánico de proximidad.
El modelo de KamBIO se basa en la valorización de residuos procedentes de actividades agroganaderas y agroindustriales. La empresa trabajará mano a mano con agricultores, ganaderos, cooperativas y administraciones públicas en cada territorio. El objetivo es desarrollar proyectos adaptados a las características locales que, al mismo tiempo, generen valor para las comunidades.
Para el consejero delegado de KamBIO, Carlos Rubio, España cuenta con una oportunidad ‘única’ para convertir sus residuos orgánicos en un recurso estratégico. ‘Podemos generar energía renovable, reducir emisiones y aportar valor al sector agroganadero’, subrayó en la nota oficial. La compañía insiste en que las 20 plantas contribuirán a la creación de empleo estable y y actividad económica en entornos rurales, favoreciendo la fijación de población.
El modelo KamBIO: residuos que se convierten en recursos
Cada planta de biometano de KamBIO procesará toneladas de purines, estiércol y otros desechos orgánicos, un reto ambiental y operativo para el sector primario. El biometano resultante se inyectará directamente en la red gasista, y el digestato generado en el proceso servirá como fertilizante de alta calidad. Esta circularidad permite cerrar el ciclo de nutrientes en la misma comarca donde se producen los residuos.
La inversión de 400 millones de euros se enmarca en un contexto en el que las instituciones europeas están otorgando un respaldo creciente al biometano como tecnología estratégica para la autonomía energética del continente. La Comisión Europea lleva meses destacando el potencial del biogás y el biometano para sustituir parte del gas fósil importado, especialmente desde la invasión rusa de Ucrania.
El biometano no sustituye a toda la molécula de gas fósil, pero sí demuestra que no todo el gas va a ser importado.
El biometano en la estrategia europea de autonomía energética
La apuesta por el biometano no es casual. En el Plan REPowerEU, Bruselas fijó el objetivo de producir 35.000 millones de metros cúbicos de biometano al año en 2030. Para lograrlo, se necesitan centenares de plantas como las que propone KamBIO. España dispone de una de las mayores cabañas ganaderas de la UE y, por tanto, de una fuente abundante de materia prima para la digestión anaerobia.
Este proyecto llega además en un momento en que otras iniciativas similares empiezan a concretarse en el país. La red gasista europea se prepara para que seis de cada diez moléculas transportadas sean renovables en 2050, según los gestores de infraestructuras. El biometano, al ser químicamente idéntico al gas natural, puede circular por los mismos gasoductos sin necesidad de adaptaciones costosas.
Ahora bien, el despliegue de 20 plantas en nueve comunidades no está exento de retos. El principal, según varios analistas del sector, es la tramitación administrativa y la aceptación social de instalaciones de tratamiento de residuos. KamBIO afirma que colaborará con las comunidades locales, pero la puesta en marcha efectiva dependerá de plazos regulatorios que en España suelen alargarse más de lo previsto.
La tramitación es el verdadero cuello de botella: proyectos sólidos pueden perder impulso entre permisos y alegaciones.
Como analista que lleva años siguiendo la transición energética, creo que el biometano merece un sitio en el mix renovable, aunque no sea una bala de plata. Su gran ventaja es que ofrece una solución gestionable para la industria y el transporte pesado, sectores difíciles de electrificar. Además, el modelo de KamBIO, al estar tan vinculado al mundo rural, puede ayudar a desatascar la polarización entre campo y renovables que ya hemos visto con las macroplantas fotovoltaicas.
Con 400 millones sobre la mesa y una cartera de 20 plantas, el reto de KamBIO no es técnico, sino de ejecución. Si consigue los permisos y el respaldo financiero necesario, España podría tener una red de biometano que sirva de referencia para otros países del sur de Europa. El tiempo dirá si se cumplen plazos o si, como ocurre a menudo, la realidad administrativa enfría el entusiasmo inversor.




