Cuando una startup que rozó el éxito con una venta de 250 millones de euros anuncia el despido del 30% de su plantilla, el mensaje es claro: la disrupción no perdona, ni siquiera a las compañías que supieron leer el mercado a tiempo. El caso de Freepik —ahora Magnific— es un laboratorio real de cómo la inteligencia artificial generativa fuerza una transformación organizativa drástica. Y la lección para cualquier fundador es que adaptarse rápido es la única vía, aunque el coste inmediato sea un ERE.
Del buscador de recursos gráficos al exit de 250 millones
Freepik nació en Málaga en 2010 de la mano de los hermanos Alejandro y Pablo Blanes junto a Joaquín Cuenca, un emprendedor que ya había vendido una compañía a Google. La idea era sencilla y brillante: un buscador centralizado de recursos gráficos gratuitos o de bajo coste —vectores, fotos, iconos, plantillas— para diseñadores y pequeñas empresas que no podían permitirse las grandes bibliotecas de pago.
El modelo freemium y la construcción de una biblioteca propia de más de 250 millones de recursos llevaron a la compañía a superar los 100 millones de usuarios y casi 800.000 suscriptores. En 2020, el fondo sueco EQT, uno de los grandes del private equity europeo, compró una participación mayoritaria. Aunque no se comunicó el importe exacto, los medios y analistas situaron la operación en torno a 250 millones de euros, lo que suponía unas 8 veces ventas y más de 20 veces EBITDA sobre los aproximadamente 30 millones de ingresos de 2019.
Aquella operación colocó a Freepik en el mapa de los grandes acuerdos del ecosistema español, justo en un momento en que el mercado valoraba con múltiplos de software a las plataformas de contenido digital. En paralelo, Canva compraba Pexels y Pixabay, KKR invertía 48 millones de dólares en Artlist y Epidemic Sound alcanzaba una valoración de 1.400 millones con EQT Growth y Blackstone como accionistas. Freepik parecía haber encontrado su lugar.
El golpe de la IA generativa y el pivote a Magnific
La calma duró poco. Según relató Joaquín Cuenca a Fortune, la aparición de DALL-E de OpenAI en 2022 fue la señal de que el negocio del stock gráfico tradicional se tambalearía. La startup comenzó a integrar herramientas de generación y edición de imágenes con inteligencia artificial, y en mayo de 2024 dio un paso estratégico: compró Magnific AI, una herramienta murciana especializada en escalar y mejorar imágenes con IA.
La adquisición no fue solo tecnológica, sino de posicionamiento. En abril de 2024, la compañía había anunciado ya el cambio de nombre a Magnific, con el objetivo de “definir mejor su actividad como líder mundial en el desarrollo de herramientas creativas, distribución de contenidos gráficos y audiovisuales y herramientas de IA generativa”. Era un rebranding que reflejaba un cambio radical de modelo de negocio, de biblioteca de recursos a plataforma de creación inteligente.

El futuro de una startup no lo decide la inercia del éxito pasado, sino la velocidad a la que es capaz de desmontar lo que funciona para construir algo nuevo.
ERE para el 30% de la plantilla: causas organizativas y productivas
Poco más de dos años después de aquel giro, las consecuencias se materializan en un expediente de regulación de empleo (ERE) que afecta a 111 trabajadores, el 30% de la plantilla en España. Según el comunicado de la compañía, se trata de causas “organizativas y productivas” vinculadas al cambio de modelo iniciado hace casi tres años. La empresa, que hoy cuenta con unas 500 personas —350 en España, la mayoría en Málaga, y oficinas en San Francisco y Cartagena de Indias—, había construido una estructura pensada para un negocio de contenidos; ahora necesita equipos diferentes, más orientados a producto de IA y a automatización.
El proceso está en fase de negociación con los representantes de los trabajadores y la empresa no hará valoraciones públicas hasta que se cierre, por respeto a los implicados. Mientras, la plantilla asiste al desenlace de una transformación que deja una evidencia: la IA no solo crea, también automatiza parte de las tareas que antes requerían equipos humanos de soporte, curación o producción de contenido.
📦 Caso de estudio: Freepik (Magnific)
- El reto: Una plataforma de recursos gráficos con un modelo de negocio basado en contenido estático se enfrenta a la irrupción de la IA generativa, que amenaza con dejar obsoleta su propuesta de valor.
- La jugada: Pivotar desde agregador de contenidos hacia herramientas de creación con IA, adquiriendo Magnific AI y renombrando la compañía para reposicionarse como plataforma de diseño inteligente.
- El resultado: El cambio estratégico fuerza un ERE del 30% de la plantilla para ajustar la estructura a las nuevas necesidades productivas, mientras la empresa mantiene más de 100 millones de usuarios y una facturación recurrente.
- La lección: La transformación digital no es opcional; retrasar el pivote puede obligar a un ajuste traumático que se habría suavizado con una anticipación de uno o dos años.
El precedente que ningún founder quiere repetir
El caso de Freepik no es único. En 2023, la plataforma de redacción Jasper AI despidió a gran parte de su plantilla tras el lanzamiento de ChatGPT, que integró funciones de escritura generativa de forma gratuita. En España, startups como Typeform o TravelPerk también realizaron ajustes de personal durante la corrección de valoraciones post-burbuja, aunque por razones de mercado más que de tecnología. La lección recurrente es que el product-market fit de un negocio digital puede evaporarse en meses si el avance tecnológico modifica las reglas del juego.
Desde la perspectiva de un inversor, el movimiento de Freepik hacia la IA era inevitable, pero los tiempos importan. Haber empezado la integración de herramientas generativas en 2022, justo cuando se lanzó DALL-E, era una ventana razonable; sin embargo, el cambio profundo de estructura y marca en 2024, con la compra de Magnific, muestra que la compañía apuró los plazos. El resultado: un ERE que, aunque doloroso, evita una quiebra segura a medio plazo.
Para cualquier fundador, la enseñanza es cristalina: la disrupción no avisa con un margen de cortesía. Construir una cultura de experimentación continua, con equipos capaces de saltar de un modelo a otro sin arrastrar estructuras inerciales, es la diferencia entre pilotar la transformación y padecerla con despidos.
🚀 Hoja de Ruta para Emprender
- Audita tu dependencia tecnológica cada seis meses: Identifica si tu propuesta de valor se apoya en una tecnología que podría ser reemplazada por una herramienta de IA en los próximos 12 meses. Si la respuesta es afirmativa, activa un equipo de exploración ya.
- Pivota antes de que el mercado te obligue: No esperes a que los ingresos caigan. Si detectas una tendencia disruptiva, prueba un MVP interno con recursos mínimos y mide la adopción antes de rediseñar toda la organización.
- Gestiona el talento con visión de transición: Si prevés que un cambio de modelo exigirá un perfil diferente de equipo, forma a los empleados actuales en las nuevas competencias. Es más barato y menos traumático que un ERE.
- Protege el runway pero no sacrifiques la velocidad: Un pivote consume caja, pero retrasarlo quema aún más si al final tienes que despedir para alargar la pista. Invierte en la transformación cuando todavía tienes capital para hacerlo sin urgencias de supervivencia inmediata.




