Adopción de IA en empresas: el informe de KPMG que desvela el abismo entre la inversión y los resultados

La consultora advierte de que el ritmo exponencial de la tecnología choca con una adopción empresarial lineal, y sitúa en las personas y en la gobernanza de datos la clave para cerrar la brecha competitiva en España y Europa.

He analizado el reciente informe de KPMG sobre la adopción de la inteligencia artificial (IA) en el tejido empresarial global, y los datos dibujan una paradoja difícil de ignorar. El 95% de las empresas dice tener una estrategia de IA sólida, pero solo un 8% puede medir su retorno de la inversión de forma clara. Una brecha entre la ambición y la ejecución que, según la consultora, se ha convertido en el principal freno para que la tecnología genere impacto real en las cuentas de resultados.

El estudio, presentado en marzo de 2026 y comentado por Mathieu Wallich-Petit, director de Clientes y Mercados de KPMG Francia durante el foro VivaTech de París, revela que, aunque la mayoría de las compañías ha definido planes de IA, la puesta en marcha a escala sigue siendo minoritaria. De hecho, solo alrededor del 10% de los clientes de KPMG está integrando la IA de forma masiva en sus procesos de negocio.

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La fotografía del desfase: tres cifras que lo explican todo

He desglosado los datos más reveladores del informe:

  • Un 95% de las empresas cuenta con una estrategia de IA definida.
  • Un 64% ya ha obtenido resultados tangibles derivados de su uso.
  • Solo un 8% puede cuantificar un retorno de la inversión (ROI) verificable.

Estos números reflejan un fenómeno que los analistas conocen como la «paradoja de la IA»: se invierte mucho, se prueba mucho, pero la traducción en ganancias medibles sigue sin llegar. La consultora señala que los presupuestos de IA no dejan de crecer porque los consejos de administración ven la tecnología como una ventaja competitiva y una palanca para atraer talento, pero también empiezan a exigir pruebas concretas de rentabilidad.

La voz de la consultora: “La adopción avanza de forma lineal en un entorno exponencial”

“Nuestros clientes integran una estrategia de IA real, pero en la práctica, sobre el terreno, sigue habiendo un gran desfase.” — Mathieu Wallich-Petit, director de Clientes y Mercados de KPMG Francia, en declaraciones a Euronews Next, 18 de junio de 2026.

Wallich-Petit subrayó el choque de velocidades: “Lo asombroso es que el ritmo de aceleración de la tecnología es realmente exponencial, y vemos que la adopción dentro de cada empresa es prácticamente lineal”. Esta asimetría, advirtió, exige una intervención urgente en la gestión del cambio, no en la adquisición de más herramientas.

Un análisis detenido: no es un problema de tecnología, es un problema de personas

Lo que observo en los hallazgos de KPMG es que el cuello de botella no está en la capacidad de los modelos de IA, sino en la gobernanza, los datos y la cultura organizativa. La receta mágica, según el directivo francés, es transitar de las pruebas de concepto a la integración real en los procesos cotidianos. Y eso, insiste, pasa por “capacitar a las personas, formarlas”, el ángulo estratégico más importante para que una iniciativa de IA tenga éxito. No basta con mantener a los humanos en el bucle; “necesitamos tener personas que dirijan con la IA”, matizó.

El informe también pone el foco en la soberanía de los modelos. La dependencia de unos pocos proveedores —y el hecho de que Washington ordene suspender el acceso a ciertos modelos avanzados para ciudadanos extranjeros, como hizo Anthropic semanas después de aliarse con KPMG— añade una capa de riesgo geopolítico que pocos planes de adopción estaban considerando hasta ahora. La diversidad de modelos, defendió Wallich-Petit, ya no es un lujo, sino una necesidad estratégica.

🌍 El impacto en España y Europa

El desfase detectado por KPMG tiene plena vigencia en España, donde el 11% de las grandes empresas ya usa IA de manera integrada, según el INE, pero la pyme sigue en fase de piloto. La consecuencia es clara: sin un retorno medible, la inversión en IA corre el riesgo de percibirse como un gasto superfluo en lugar de como una palanca de productividad. Para las hipotecas o el Euríbor el informe no tiene implicación directa, pero sí la tiene para la competitividad exportadora española y para el sector bancario, que ya ha comenzado a aplicar IA en la puntuación de clientes y en la fijación de precios. La advertencia de KPMG resuena con fuerza en un tejido empresarial europeo que, si quiere cerrar la brecha de productividad con EE.UU., debe acelerar la integración real de la IA en sus procesos, con gobernanza, talento formado y una apuesta clara por la soberanía digital.


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