El rearme europeo está sobre la mesa. Las presiones de Washington, primero con Trump y ahora con una administración menos previsible, han forzado a los gobiernos del continente a prometer incrementos en defensa. Pero, ¿tiene Europa la capacidad real de asumir su propia seguridad? Un eurodiputado alemán, en un análisis para el canal Wall Street Wolverine, lanza una advertencia que incomoda: llevamos décadas vaciando nuestros ejércitos y entregando la llave de nuestra protección a Estados Unidos.
El declive imparable del ejército alemán tras la Guerra Fría
El parlamentario europeo tira de memoria. Recuerda que en 1990 Alemania contaba con un ejército robusto, heredero de la tensión bipolar. Pero todos los gobiernos posteriores, uno tras otro, optaron por el ahorro. Según explica en la entrevista, la inversión se desplomó hasta dejar al Bundeswehr en una situación que él califica sin rodeos de ridícula. Cuenta una anécdota que suena a sátira pero que él atribuye a hechos reales: soldados alemanes tuvieron que desplazarse a Reino Unido en aviones de línea comercial para participar en un operativo, porque no disponían de transporte militar adecuado. La bronca con Trump, añade, les hizo regresar a toda prisa a sus bases.
El mensaje es claro. El declive no ha sido casual, sino fruto de una decisión política mantenida durante tres décadas. Y aunque confiesa no conocer al detalle la situación de España, el eurodiputado sostiene que este abandono de las capacidades militares propias se repite en la mayoría de socios europeos.
Dependencia de Washington: una industria armamentística en manos ajenas
El corazón del problema, según el análisis del canal, no está solo en los recortes. La propia estructura de la defensa europea se ha construido alrededor de la compra de material made in USA. Sin embargo el eurodiputado alemán apunta directamente a la Comisión Europea: los acuerdos con la administración Trump, explica, ataron a los Estados miembros a seguir adquiriendo armas estadounidenses. Esta dependencia estructural deja a Europa sin margen para fabricar sus propios sistemas.
La entrevista subraya que desarrollar una industria armamentística continental y lograr que los gobiernos compren en casa es un objetivo a largo plazo. Pero la urgencia ha llegado antes de lo previsto. Con la retirada de la financiación estadounidense a Ucrania, argumenta el diputado, son los europeos quienes están asumiendo el coste íntegro de la ayuda militar. Y la factura es, en sus palabras, astronómica.
‘Es ridículo el estado del ejército alemán. Nos hemos hecho demasiado dependientes de Estados Unidos. Hay que salir de esa dependencia’
— Eurodiputado alemán, en declaraciones a Wall Street Wolverine
Ucrania como espejo de las carencias europeas
La guerra a las puertas de la UE ha funcionado como un revelador químico. Muestra que Europa necesita músculo militar propio y una cadena de suministro que no pase por el Capitolio. El eurodiputado alemán habla de 300.000 millones —la cifra exacta se emborrona en la transcripción del vídeo, pero el contexto apunta a los recursos que la UE y sus socios han debido movilizar tras la desconexión estadounidense—. Son números que, según su relato, ningún país europeo habría imaginado asumir en solitario unos años atrás.
El problema va más allá del dinero. La ausencia de capacidad industrial propia para reemplazar el paraguas americano supone, en opinión del entrevistado, una hipoteca estratégica. No basta con aumentar el gasto; hay que invertir con inteligencia para no seguir alimentando fábricas al otro lado del Atlántico.
¿Puede Europa defenderse sin Estados Unidos? El largo camino hacia la autonomía
La respuesta no es sencilla y el vídeo no ofrece soluciones mágicas. El eurodiputado reconoce que reemplazar las capacidades reales de Estados Unidos es una tarea que llevará años, quizá décadas. Mientras tanto, la dependencia persiste. Pero la conversación, insiste el canal Wall Street Wolverine, ya no es tabú: cada vez más líderes europeos admiten que la OTAN actual no puede seguir funcionando con un solo socio mayoritario que decide cuándo y cómo se activan los recursos.
La reflexión editorial que se extrae de la entrevista es incómoda. Europa ha externalizado su defensa durante tanto tiempo que hoy carece de los cimientos para construir un sistema autónomo. Y aunque los presupuestos militares empiezan a engordar, el riesgo es que ese dinero termine en los mismos contratos que perpetúan la sumisión industrial. Mientras Washington siga siendo el primer vendedor de armas del mundo a sus aliados, la autonomía seguirá siendo una quimera.
El debate ya no es si Europa debe gastar más, sino en qué y para quién. La próxima década dirá si el continente logra romper el círculo o si, por el contrario, se convierte en un cliente perpetuo de un protector que cada vez mira más hacia el Indo-Pacífico. Puedes ver el análisis completo aquí:






