La Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) acaba de dar un paso que podría cambiar el panorama de las salidas a bolsa en el país, y de paso, abrir una vía más clara para que las empresas de criptomonedas se estrenen en los mercados públicos. Paul Atkins, su presidente, presentó el pasado 16 de junio dos propuestas de reforma que buscan aliviar las cargas regulatorias acumuladas durante décadas, bajo el lema ‘Make IPOs Great Again’. El objetivo declarado: que más inversores minoristas puedan participar en el crecimiento de las compañías estadounidenses, incluidas las del sector de activos digitales, que hasta ahora han encontrado un camino lleno de espinas en Estados Unidos.
Las dos reglas que propone la SEC para ‘Make IPOs Great Again’
La primera, bautizada como Filer Status Proposal, eleva de 700 millones de dólares a 2.000 millones de dólares el umbral de ‘capitalización flotante’ (public float) que obliga a las empresas a cumplir con los requisitos de divulgación completa. Esa cifra no se tocaba desde 2005. Además, convierte el periodo de transición tras la OPV, que antes podía durar como máximo cinco años, en un mínimo de cinco años, dando más margen a las compañías para adaptarse. Las firmas con activos de hasta 35 millones de dólares dispondrán de plazos más largos para presentar los informes anuales y periódicos.
La segunda, la Registered Offering Reform Proposal, elimina los requisitos de antigüedad y de float público que hasta ahora impedían a muchas empresas acceder al registro en estantería (shelf registration), una herramienta que permite captar capital rápidamente cuando las condiciones del mercado son favorables. Atkins argumenta que ambos requisitos venían de la época del papel y que ya no tienen sentido en un entorno digital. Las enmiendas extienden además beneficios que antes solo disfrutaban los emisores más consolidados a todas las empresas cotizadas nacionales, sin importar su tamaño.
Las cifras del éxodo bursátil respaldan la necesidad de la reforma: el número de empresas que cotizan en EE. UU. ha caído aproximadamente un 40% desde mediados de los noventa, mientras los costes de cumplimiento empujaban a las compañías hacia los mercados de capital privado. Con las nuevas reglas, el porcentaje de empresas que se benefician de algún tipo de reducción en la divulgación pasará del 52% actual al 81%, aunque las que quedan fuera siguen representando el 93,5% de la capitalización flotante total. Atkins lo presenta como «un equilibrio deliberado entre la formación de capital y la protección del inversor».
Un giro de 180 grados frente a la era Gensler y lo que significa para las cripto
«Under my leadership, the SEC is working to Make IPOs Great Again», escribió Atkins en su cuenta oficial de X. La frase resume el cambio de enfoque respecto al mandato de Gary Gensler, durante el cual la agencia recibió críticas de la industria cripto por centrar sus esfuerzos en acciones de aplicación que algunos consideraron un mal uso de los recursos. El ex presidente Jay Clayton, por su parte, pasó recientemente a un alto cargo gubernamental, lo que refleja una reorientación más amplia de la supervisión financiera federal. Atkins, en cambio, subraya que cada OPV es «una invitación para que millones de inversores compartan la prosperidad de la próxima generación de empresas estadounidenses».
Varias empresas de criptomonedas siguen de cerca estas señales. Ledger, el conocido fabricante de monederos físicos, suspendió su salida a bolsa a principios de 2026 alegando la volatilidad del mercado, después de que se hablara de una valoración de 4.000 millones de dólares. Las modificaciones propuestas podrían dar a Ledger y a otras firmas de activos digitales un camino regulatorio más predecible para cotizar en Estados Unidos, algo que el sector lleva años reclamando.
«Cada OPV es una invitación para compartir la prosperidad de la nueva hornada de empresas, cripto incluidas».
Un horizonte más claro, pero con cautela
El giro de Atkins es sin duda una señal amable hacia las criptoempresas que han estado mirando con recelo a Wall Street. Sin embargo, queda por ver cómo se aplican estas normas en la práctica y qué requisitos adicionales impondrá la SEC cuando aborde, en las próximas semanas, los estándares de divulgación de la Regulación S-K. Esa segunda fase definirá hasta dónde llega la agenda de cambios y si el regulador mantendrá una verdadera voluntad de acoger a los activos digitales en los mercados públicos.
Por ahora, las dos propuestas están abiertas a comentarios públicos, un paso que, aunque técnico, suele marcar el ritmo real de cualquier reforma. Para los inversores minoristas que llevan años sin acceso directo a las empresas de cripto que más crecen, la señal de la SEC es clara: la puerta de las OPV vuelve a abrirse, y esta vez el cartel incluye a las cripto.





