La DGT ha confirmado un cambio que llevaba meses cociéndose a fuego lento: a partir de 2026, cumplir 65 años significa renovar el carnet de conducir cada cinco años, no cada diez. Si naciste en 1961, este año entras de lleno en ese nuevo escenario, y no eres el único al que le toca ajustarse al calendario.
La medida no es un capricho burocrático. Detrás hay una lógica que la propia DGT repite como un mantra: detectar a tiempo los cambios en la vista, los reflejos o la capacidad cognitiva que, con la edad, pueden afectar a la seguridad al volante. Nadie pierde el carnet de un plumazo, pero sí tendrá que demostrar con más frecuencia que sigue en condiciones de conducir.
Qué cambia exactamente con la nueva normativa de la DGT
Hasta ahora, cualquier conductor con un permiso de las clases AM, A1, A2, A o B disfrutaba de una vigencia de diez años, sin importar la edad. Eso se acaba para quienes cruzan la barrera de los 65: la renovación pasa a ser obligatoria cada cinco años, con el correspondiente paso por el centro de reconocimiento médico autorizado.
Para los que llevan un carnet profesional —autobuses, camiones o remolques— el ajuste es todavía mayor. En su caso, la vigencia se reduce a solo tres años, una cifra que ya generaba inquietud entre los transportistas autónomos antes incluso de que la medida se hiciera oficial.
Quién se beneficia y quién debe estar más atento
La DGT ha querido matizar que la medida tiene una cara amable: los mayores de 70 años quedan exentos de pagar la tasa administrativa de renovación, aunque el carnet de conducir seguirá exigiendo el reconocimiento médico obligatorio, que corre a cargo del conductor y cuesta entre 20 y 60 euros según el centro.
Así, los nacidos en 1956 —los que este año cumplen 70— notan un alivio económico, mientras que los nacidos en 1961 son quienes realmente sienten el endurecimiento del calendario. Dos generaciones, dos realidades distintas, una misma reforma.
Cómo prepararte si tu renovación está cerca
La recomendación de los expertos es simple pero efectiva: no esperes al último momento. Pide cita en un centro de reconocimiento médico autorizado con al menos un mes de antelación a la fecha de caducidad de tu permiso, porque las agendas de estos centros suelen saturarse en las semanas previas al verano y a final de año.
Lleva el DNI en vigor y, si tienes alguna afección médica relevante —diabetes, problemas de visión, patologías cardíacas—, aporta el historial correspondiente. Sin el informe favorable del psicotécnico no hay renovación posible, así que cuanto más ordenada llegue tu documentación, más rápido será el trámite.
Los puntos clave que debes recordar
La reforma se resume en unos pocos datos concretos, pero conviene tenerlos todos claros para no llevarse sorpresas cuando llegue la carta de la DGT o la notificación en la app MiDGT.
- Vigencia del permiso B y similares: pasa de 10 a 5 años a partir de los 65.
- Carnet profesional (C, D, E): se reduce a 3 años desde los 65.
- Mayores de 70 años: exentos de la tasa administrativa, no del reconocimiento médico.
- No hay edad máxima legal para seguir conduciendo en España, según insiste la propia DGT.
Por qué no hay edad máxima para conducir en España
Conviene aclarar un malentendido habitual: esta reforma no fija ningún límite de edad a partir del cual esté prohibido coger el volante. La normativa europea de tráfico, aprobada recientemente, insiste en que el carnet es una garantía de libertad de movimiento y de participación en la vida social y económica, y que la capacidad para conducir depende del estado físico y cognitivo de cada persona, no de la fecha que figure en el DNI.
Eso sí, los especialistas de los centros de reconocimiento pueden acortar aún más los plazos de renovación si detectan una patología con riesgo de agravarse. Es decir, la frecuencia de revisión se adapta al caso concreto, no solo a la edad cumplida.
Qué esperar de aquí en adelante
Todo apunta a que este ajuste de plazos es solo el primer paso de una tendencia más amplia: la armonización con los criterios europeos de seguridad vial, que ya se venía anunciando desde Bruselas. Es probable que en los próximos años veamos más controles periódicos y menos rigidez en los límites de edad, sustituyendo la barrera numérica por evaluaciones individualizadas.
Si te acercas a los 65 o conoces a alguien que esté en esa franja, el mejor consejo sigue siendo el de siempre: anticípate, pide cita con tiempo y no dejes la revisión médica para el último momento. La seguridad vial gana con esta reforma, y quien se organiza bien apenas notará el cambio en su día a día al volante.





