Las medusas peine revelan un centro de señalización embrionaria que obliga a reescribir la evolución embrionaria

La estructura, identificada en embriones de este animal marino, establece el plan corporal del organismo y se consideraba una innovación tardía de los vertebrados. El estudio de la Universidad de Jena se publica esta semana en Nature.

Un equipo de la Universidad Friedrich Schiller de Jena (Alemania) ha descubierto que las medusas peine, uno de los linajes animales más antiguos del planeta, albergan en sus embriones un centro de señalización que hasta ahora se consideraba una innovación exclusiva de los vertebrados. El hallazgo, publicado en Nature, retrasa en cientos de millones de años el origen de este GPS molecular y obliga a repensar cómo surgió la complejidad del desarrollo animal.

Un GPS celular que organiza el embrión

Durante las primeras horas de vida, el embrión de un vertebrado necesita un mapa. Un grupo de células —el centro de señalización embrionaria— emite las instrucciones químicas que definen dónde estarán la cabeza y la cola, la espalda y el vientre, la izquierda y la derecha. Sin ese centro coordinador, el organismo no podría trazar sus ejes corporales y el desarrollo se colapsaría.

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Esta estructura, descrita por primera vez en anfibios hace un siglo y conocida popularmente como el organizador de Spemann, se había documentado en todos los vertebrados, pero se la consideraba una adquisición evolutiva relativamente tardía. Nadie esperaba encontrarla en un animal tan primitivo como una medusa peine.

Un fósil molecular que no debería existir

Las medusas peine —técnicamente ctenóforos y no cnidarios— pertenecen a un grupo hermano del resto de animales multicelulares según los análisis genómicos más recientes. Su linaje se separó del nuestro hace más de 700 millones de años. Son criaturas casi extraterrestres: carecen de cerebro, corazón y sistema nervioso centralizado, pero poseen un sistema nervioso difuso que las hace únicas.

El estudio, liderado por el equipo de la doctora Anna K. Gerhards, utilizó técnicas de marcaje molecular de última generación para seguir la actividad génica en embriones de Mnemiopsis leidyi, una especie de medusa peine del Atlántico. Allí, en el óvulo fecundado que apenas empezaba a dividirse, detectaron un conjunto de células que emitían señales Wnt y BMP, las mismas moléculas que emplea el organizador de Spemann en ranas o ratones. La firma molecular era inequívoca.

«Era como encontrar la llave de un coche moderno en una excavación neolítica», comentó a esta redacción uno de los autores del trabajo. Las señales no solo estaban presentes, sino que se disponían espacialmente para trazar los ejes del animal de manera funcional, no como un vestigio inactivo.

Reescribir el libro de la evolución

El dato golpea una de las páginas mejor asentadas de la biología evolutiva del desarrollo. Hasta ahora, la narrativa estándar sostenía que los centros de señalización complejos aparecieron con los vertebrados, hace unos 500 millones de años, como parte de la explosiva diversificación del Cámbrico. La presencia de un sistema homólogo en un organismo que se separó del tronco común antes de esa fecha indica que el kit básico para organizar un cuerpo ya existía mucho antes, probablemente en el ancestro común de todos los animales con simetría bilateral.

El hallazgo plantea una pregunta fascinante: si la maquinaria molecular estaba disponible, ¿por qué tardó tanto en generar la diversidad de formas que vemos hoy? Una posibilidad, argumentan los investigadores, es que el centro de señalización no actuaba en solitario. Necesitaba un contexto genético adicional —un interruptor maestro— que los vertebrados incorporaron después. Las medusas peine habrían conservado el hardware, pero no el software que lo ejecuta con la plasticidad de un vertebrado.

La maquinaria para organizar un cuerpo complejo ya estaba presente en el ancestro que compartimos con las medusas peine hace 700 millones de años.

El trabajo, aún pendiente de replicación en otros linajes de ctenóforos, se apoya en una sola especie. Esa es su principal limitación. «Necesitamos confirmar que el centro aparece también en otras medusas peine —advierte el equipo—, y sobre todo, que no es un artefacto de la técnica de marcaje». Mientras tanto, el artículo se lee como una pieza de cámara: la prueba de que la naturaleza ensayó la complejidad mucho antes de lo que imaginábamos.

El siguiente paso es secuenciar el transcriptoma de los embriones en estadios aún más tempranos y comparar la actividad de las rutas Wnt con la de esponjas y placozoos, los animales más simples que existen. Si el ancestro común de todos ellos ya poseía un esbozo de este centro organizador, la historia del desarrollo animal tendrá que reescribirse con una cronología radicalmente distinta.

🔬 Ficha del Descubrimiento

  • Qué se ha descubierto: Un centro de señalización embrionaria funcional, similar al organizador de Spemann de vertebrados, en embriones de medusas peine.
  • Dónde: Laboratorio de la Universidad Friedrich Schiller de Jena, a partir de cultivos de Mnemiopsis leidyi del Atlántico.
  • Institución responsable: Universidad Friedrich Schiller de Jena (Alemania), con financiación del DFG. Publicado en Nature.
  • Cuándo: Estudio publicado en junio de 2026.
  • Impacto a futuro: Retrasa el origen de la complejidad del desarrollo animal al menos 200 millones de años y obliga a buscar el centro en todos los linajes animales basales.

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