Ethereum cae un 30% por debajo de su media móvil simple de 200 semanas (SMA-200), un indicador técnico que no mostraba una brecha tan amplia desde la capitulación de 2022. Mientras tanto, Bitmine (BMNR), la cotizada de Tom Lee que ya posee 5,62 millones de ether, ha ralentizado su ritmo de compras, según los últimos informes trimestrales de la empresa analizados por CCN y Yahoo Finance.
La SMA-200 semanal funciona como un barómetro de largo alcance para el sentimiento del mercado. Cuando el precio se sitúa tanto tiempo por debajo de esa media —en este caso un 30% inferior— los analistas técnicos interpretan que la tendencia bajista domina el horizonte. La última vez que el ether cotizó tan distanciado de este indicador fue entre junio y noviembre de 2022, un periodo que marcó el suelo del ciclo anterior tras el colapso de Terra y FTX.
Bitmine (BMNR) pisa el freno: 5,62 millones de ether y compras a medio gas
Bitmine, la firma de inversión liderada por Tom Lee, se convirtió el año pasado en uno de los mayores compradores corporativos de ether del mundo. En sus libros figuran 5,62 millones de ETH, lo que supone aproximadamente un 4,6% de la oferta circulante de la red Ethereum. Sin embargo, los datos del último trimestre muestran que la compañía ha reducido notablemente el volumen de adquisiciones.
Este cambio de ritmo no es anecdótico. Durante el primer trimestre de 2026, Bitmine añadió apenas 120.000 ether a su tesorería, frente a los 400.000 del trimestre anterior. La compañía no ha explicado públicamente la desaceleración, pero entre los inversores se manejan varias hipótesis: desde una simple estrategia de gestión de tesorería hasta un menor apetito por el riesgo en un entorno macro aún incierto.
Tom Lee, conocido por sus pronósticos alcistas sobre Bitcoin y Ethereum, ha mantenido silencio en las últimas semanas. En intervenciones anteriores, Lee ha calificado a Ethereum como ‘la capa de valor de internet del futuro’ y ha defendido una asignación del 5-10% en carteras institucionales. La empresa, cotizada con el ticker BMNR, han reducido su actividad compradora justo cuando el ether lucha por mantenerse por encima de los 2.800 dólares, muy lejos de los máximos del año pasado.
Que la empresa de Tom Lee, uno de los alcistas más vocales de Ethereum, decida pisar el freno es una señal que el mercado no debería ignorar.
Análisis: ¿un suelo que se repite o el fin de la fiesta institucional?
Mirar la historia de Ethereum a través del SMA-200 semanal ofrece pistas valiosas. En los ciclos bajistas de 2018 y 2022, el precio pasó varios meses por debajo de esta media antes de rebotar y marcar mínimos duraderos. Los inversores que compraron en esos momentos acumularon rentabilidades de tres dígitos cuando el ciclo cambiaba de signo.
No obstante, el contexto actual es distinto. Nunca antes una empresa cotizada había acumulado semejante cantidad de ether —5,62 millones— ni existía un ecosistema de productos financieros regulados como los ETFs spot de Ethereum lanzados en julio de 2024. Que ahora uno de los mayores compradores institucionales, Bitmine, reduzca el ritmo puede indicar que el apetito corporativo está perdiendo fuelle o que, simplemente, la firma de Tom Lee está esperando precios más bajos para volver a cargar.
Lo que sí parece claro es que la desconexión entre el precio y el indicador de largo plazo no es buena noticia para los alcistas. La caída del 30% bajo la SMA-200 semanal refleja una debilidad que no se limita a Ethereum: el mercado cripto en general arrastra meses de lateralidad y salidas de capital de los fondos cotizados. Si el precio de ETH pierde el soporte de los 2.500 dólares en las próximas semanas, muchos operadores esperan una aceleración de las ventas.
En cualquier caso, la historia de los ciclos cripto enseña que las señales de sobreventa extrema en indicadores de largo plazo suelen marcar zonas de acumulación y no de pánico. La decisión de Bitmine de reducir compras puede ser tanto una señal de cautela como una pausa antes de una nueva oleada de adquisiciones a precios más atractivos. Solo el tiempo —y los próximos datos on-chain— aclararán el panorama.




