Duro Felguera reestructura 980 millones de deuda y se dispara un 44% en bolsa

El juez homologa el plan de reestructuración que incluye la novación del crédito de 120 millones de la SEPI y una ampliación de capital de 10 millones. La venta de la sede y el ajuste de plantilla a 500 empleados completan la hoja de ruta.

Duro Felguera ha logrado lo que parecía imposible hace solo un año: una reestructuración de 980 millones de euros que borra de un plumazo el lastre financiero que arrastraba desde hace más de una década. La homologación judicial del plan por parte de un tribunal mercantil de Gijón ha sido la chispa que ha encendido la mecha en el parqué. Las acciones de la ingeniería asturiana se han disparado un 44% en bolsa en la sesión del 16 de junio de 2026.

El plan de viabilidad, aprobado con el respaldo de los acreedores y del socio de referencia, contempla una cirugía mayor sobre el pasivo. Además de la quita y reestructuración de esa deuda milmillonaria, se ha novado el crédito de 120 millones de euros que la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) concedió a la compañía en 2021. Las nuevas condiciones, a tipos de mercado y con un calendario de amortización que se estira hasta 2035, liberan una presión financiera asfixiante sobre la operativa diaria del grupo.

Publicidad

La receta no se limita al alivio financiero. El plan incluye una ampliación de capital por 10 millones de euros, una cantidad que será aportada por los accionistas mexicanos del Grupo Prodi, que controlan algo más del 50% del capital. Se prevé también la venta de la histórica sede de la compañía por unos 13 millones de euros y un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que dejará la plantilla en 500 personas. Un ajuste doloroso, pero que en palabras de la propia empresa busca “asegurar la continuidad del conocimiento técnico y de la capacidad operativa”.

Eduardo Espinosa, presidente ejecutivo de Duro Felguera, ha descrito este momento como “una nueva etapa” en la que queda resuelto de forma clara el desequilibrio histórico de la compañía. Y no le falta razón. El grupo asturiano, fundado en 1858, llevaba años asfixiado por una deuda insostenible y por pasivos contingentes derivados de litigios y proyectos fallidos. El más emblemático, y el más doloroso, era el de la planta argelina de Djelfa, un contrato de 2014 que se había convertido en un agujero negro de 408 millones de euros.

La reestructuración homologada aborda precisamente este punto. No solo se cancelan las obligaciones convertibles y la deuda financiera ordinaria, sino que se extingue la mayor parte de esos pasivos contingentes que lastraban el balance y consumían recursos en los tribunales. La solución jurídica arbitrada, que afecta también a los créditos de proveedores no estratégicos, permite cerrar contingencias que parecían crónicas. Y eso es justo lo que ha recompensado el mercado con una subida que no se veía desde hace años en el valor.

Enterrar el legado tóxico de proyectos como Djelfa y contar con un socio industrial con mercado propio en México es lo que ha devuelto la credibilidad a la acción.

El factor mexicano: negocio a la vista

La inyección de los accionistas mexicanos no es solo financiera. El plan de viabilidad dibuja una senda de crecimiento que pasa por oportunidades de negocio al otro lado del Atlántico. Ya existen cartas de intención por valor de 300 millones de dólares para dos proyectos en México. Uno es la planta de fertilizantes Escolín, el otro es una central de ciclo combinado conocida como Proyecto Tula, que se desarrollaría junto a Mota-Engil México. Dos proyectos que, de materializarse, supondrían un balón de oxígeno para la cartera de pedidos y una validación industrial del nuevo rumbo.

La relación con Grupo Prodi se convierte así en la piedra angular sobre la que pivota el futuro del grupo. No es solo un socio financiero que acude a la ampliación; se perfila como el principal generador de negocio para una Duro Felguera que, con las cuentas saneadas y una plantilla redimensionada, puede permitirse volver a competir.

Más allá del rebote bursátil: un análisis de riesgos

La euforia bursátil del 44% es una fotografía fija de un día, pero la película de la reestructuración se rueda a fuego lento. Hemos visto muchos casos de empresas que resucitan en bolsa tras un plan de viabilidad para luego desinflarse cuando toca ejecutarlo. Duro Felguera ha hecho los deberes financieros, pero su viabilidad real se medirá en megavatios, no en euros de quita de deuda. Depende ahora de su capacidad para ejecutar los contratos con márgenes aceptables y para convertir las cartas de intención en facturación real.

El riesgo de ejecución es considerable. La construcción de plantas como las proyectadas en México implica riesgos de sobrecoste, plazos y complejidad técnica. Con solo 500 empleados, la capacidad operativa queda ajustada, lo que exigirá una gestión quirúrgica de los recursos. La empresa asegura que esa cifra garantiza la continuidad del conocimiento técnico, pero una plantilla tan compacta deja poco margen de error si alguno de los grandes proyectos entra en turbulencias.

Duro Felguera bolsa

Además, la novación del crédito de la SEPI, aunque alivia la presión a corto plazo, mantiene una deuda pública a largo plazo con vencimiento en 2035. La ingeniería asturiana tendrá que generar cash flow operativo suficiente para atender esos pagos sin poner en riesgo las inversiones necesarias para crecer. La presencia de un accionista de control extranjero, el Grupo Prodi, también introduce una variable de gobernanza. Las decisiones estratégicas dependerán de la sintonía entre los intereses industriales en México y la base operativa en Asturias.

No obstante, la señal que manda el mercado es inequívoca. La homologación judicial era el último candado que cerraba la vía del concurso de acreedores. Al abrirlo, Duro Felguera se ha comprado una segunda oportunidad. Y en la historia del sector industrial español, esta segunda oportunidad a veces es la definitiva. Otras veces, simplemente retrasa lo inevitable. La diferencia esta vez la marcará la capacidad del socio mexicano para ejercer no solo de inversor, sino de verdadero socio industrial que aporte carga de trabajo.


Publicidad