El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) ha dado esta mañana un paso decisivo para que las renovables del concurso Mudéjar se hagan realidad. La directora del Instituto para la Transición Justa (ITJ), Judit Carreras, ha anunciado en Andorra (Teruel) que el Gobierno otorgará la consideración de proyectos preferentes a los adjudicatarios del Nudo Mudéjar 400 kV, lo que acortará los plazos administrativos y acelerará la llegada de los beneficios económicos a las comarcas de la transición justa de Aragón.
“El Consejo de Ministros, en una de sus próximas reuniones, va a dar esa declaración de preferente”, explicó Carreras, según recoge la nota de prensa del MITECO. La medida permitirá recortar “sensiblemente” los plazos para que la generación de empleo y los demás beneficios socioeconómicos asociados lleguen cuanto antes a los municipios incluidos en la transición justa.
Qué cambia con la declaración de proyectos preferentes
La figura de los proyectos preferentes está contemplada en la Ley de Evaluación Ambiental y en la Ley del Sector Eléctrico. Su aplicación permite priorizar la tramitación de determinadas instalaciones cuando concurren razones de interés público, como es el caso de la reactivación de zonas afectadas por el cierre de centrales térmicas. Para los ganadores del concurso Mudéjar, que deberán presentar sus proyectos en los próximos meses, la medida supone reducir las evaluaciones ambientales y sectoriales a la mitad del tiempo habitual, según fuentes del sector.
La aceleración afecta también a la coordinación entre las administraciones estatal, autonómica y local. El MITECO y el ITJ ya trabajan con el Gobierno de Aragón para alinear los calendarios de autorizaciones autonómicas y municipales, eliminando duplicidades y solapamientos que hasta ahora retrasaban inversiones en almacenamiento o eólica.
El anuncio de Carreras se produce apenas cinco meses después de la resolución definitiva del concurso, un procedimiento al que concurrieron más de una docena de promotores. En aquella subasta, el Ministerio adjudicó varios centenares de megavatios repartidos entre fotovoltaica, eólica terrestre y baterías de almacenamiento, todos ellos dentro de la zona de influencia del antiguo Nudo Mudéjar 400 kV, una infraestructura clave para evacuar energía renovable desde el sur de Aragón hacia los centros de consumo.
La declaración de proyecto preferente convierte la necesidad urgente de los municipios en un imperativo administrativo.
El Nudo Mudéjar 400 kV: la oportunidad de la transición justa
La central térmica de Andorra cerró en 2020 y, desde entonces, los ayuntamientos de la zona reclaman alternativas económicas que fijen población. El concurso Mudéjar es una de las piezas del plan de transición justa para la provincia de Teruel, que incluye además ayudas a la reindustrialización, formación profesional y mejora de infraestructuras. Con la nueva medida, el ITJ espera que los primeros proyectos puedan iniciar obras en 2027, dos años antes de lo previsto inicialmente.
La transición justa no se mide solo en megavatios, sino en oportunidades que impidan que los pueblos se vacíen.
“No se trata solo de instalar paneles o aerogeneradores; hablamos de que los jóvenes puedan quedarse en sus pueblos”, subrayó Carreras. El perfil del concurso prioriza proyectos que integren creación de empleo local, participación de la cadena de suministro aragonesa y medidas de restauración ambiental. La mayoría de los proyectos del concurso Mudéjar ha solicitado acogerse a esta vía de aceleración para empezar a construir antes de que termine la década.
Los riesgos de acelerar los plazos sin perder el control
La aceleración de trámites para los concursos de transición justa es una decisión coherente con el espíritu del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia y con los plazos del PNIEC 2023-2030, que fija objetivos ambiciosos de renovables. Sin embargo, la figura del proyecto preferente no está exenta de polémica. En otras ocasiones, como en la tramitación de parques eólicos en la cornisa cantábrica, la aplicación de esta figura generó conflictos con organizaciones ecologistas, que denunciaron que se reducían las garantías ambientales.
En el caso del Mudéjar, el contexto es distinto: se trata de un concurso de transición justa que parte de un consenso previo con los agentes sociales y los municipios, y que incluye criterios de sostenibilidad desde el origen. No obstante, el ITJ tendrá que velar por que la celeridad no recorte la calidad de las evaluaciones de impacto ni la participación real de las comunidades. El Ministerio ya ha anunciado que habrá un refuerzo de los equipos de evaluación para evitar cuellos de botella.
Para el sector, la clave está en la seguridad jurídica. “Si el proyecto preferente se convierte en una carta blanca para improvisar, perderemos la confianza de los inversores”, advierte un analista consultado. La normativa europea, con el reciente Reglamento REPowerEU, también apuesta por acortar los plazos, pero siempre dentro de un marco predecible.
Todo dependerá de cómo se articule esa prioridad sin que el adjetivo ‘preferente’ se convierta en sinónimo de desregulado. La transición justa en Aragón merece velocidad, pero no a costa de la confianza de quienes viven al lado de los futuros parques.





