Mientras los fondos cotizados de Ethereum sufren su racha más larga de salidas en 2026, los ETF de XRP están captando un volumen de dinero institucional que pocos analistas esperaban tan rápido. La rotación es palpable: en las últimas dos semanas, los vehículos de ether han perdido más de 450 millones de dólares, mientras que los productos centrados en la criptomoneda de Ripple han sumado casi 380 millones, según los datos de Yahoo Finance.
La rotación institucional: los números detrás del cambio
Las cifras hablan por sí solas. El ETF spot de Ethereum de BlackRock, el ETHA, ha registrado seis jornadas consecutivas de reembolsos netos. Por contra, los dos grandes ETF de XRP —lanzados tras el espaldarazo regulatorio que supuso la sentencia favorable a Ripple— han acumulado entradas en once de las últimas doce sesiones bursátiles. El giro empezó a notarse a finales de mayo y se ha acelerado en junio con la llegada de nuevo capital a los vehículos de XRP.
Este movimiento rompe con la tendencia que dominó 2024 y buena parte de 2025, cuando los inversores institucionales se volcaron en ether atraídos por el staking (bloquear monedas para validar la red a cambio de recompensas) y por la narrativa de Ethereum como plataforma de contratos inteligentes. Ahora, parte de ese dinero está buscando exposición a un activo con una historia diferente.
¿Por qué XRP atrae al capital que deja Ethereum?
El factor determinante es la claridad legal. Mientras que Ethereum todavía navega cierta incertidumbre sobre si su staking podría considerarse un valor en Estados Unidos, XRP ya ha recibido un veredicto que lo distingue de los títulos financieros tradicionales. Eso ha abierto la puerta a que los grandes fondos puedan incluirlo sin temor a sanciones de la SEC.
Además, el entorno de tipos de interés ha enfriado el atractivo del rendimiento del staking de ether, que ronda el 3% anual. Para un gestor de cartera, una criptomoneda con un caso de uso claro en pagos transfronterizos y con una red de socios bancarios consolidada puede resultar más predecible que la volatilidad de los proyectos construidos sobre Ethereum. Dicho de otro modo: XRP está vendiendo utilidad empresarial, mientras que Ethereum sigue prometiendo una revolución técnica que tarda en llegar.
Eso no significa que el dinero abandone Ethereum en masa. Las salidas, aunque significativas, representan un porcentaje pequeño del capital total en sus ETF. Sin embargo, marcan un cambio de sentimiento que merece atención.
El dinero institucional no es leal a ninguna cadena: sigue la claridad legal y el rendimiento ajustado al riesgo.
Análisis: ¿un cambio de ciclo o un simple rebalanceo?
Conviene poner este movimiento en perspectiva. Ethereum ya vivió una situación parecida en 2018, cuando XRP le arrebató temporalmente el segundo puesto por capitalización. Entonces fue un espejismo: el ecosistema de contratos inteligentes y finanzas descentralizadas de Ethereum acabó pesando más. Sin embargo, entonces no existían ETF spot que canalizaran dinero de fondos de pensiones o aseguradoras.
Ahora el escenario es distinto. La red Ethereum ha madurado con rollups de capa 2 como Arbitrum y Base, que abaratan las comisiones, y con mejoras técnicas como el upgrade Pectra, que ya está activo en mainnet. Pero también sufre una fragmentación de liquidez entre decenas de cadenas secundarias y una dependencia cada vez mayor de unos pocos proveedores de staking líquido. Eso puede hacer que los inversores conservadores busquen alternativas más simples.
Por su parte, XRP tiene un ecosistema DeFi todavía muy limitado y carece de la flexibilidad de los contratos inteligentes que ofrece Ethereum. Su valor recae en la adopción institucional de RippleNet y en la expectativa de que los bancos centrales acaben utilizando el token para liquidar pagos de manera eficiente. Si ese escenario no se materializa, la rotación actual podría invertirse con la misma velocidad.
En cualquier caso, lo que está ocurriendo esta semana confirma una verdad que el mercado cripto viene repitiendo desde la aprobación de los ETF spot de bitcoin en enero de 2024: el dinero grande ya no apuesta por una sola criptomoneda. Está construyendo carteras diversificadas, y en esta nueva fase, XRP le ha ganado la partida a ether.





