Renfe vuelve a lidiar con una huelga de maquinistas en la alta velocidad en la jornada de hoy, pero todavía no ha terminado de resolver los problemas de indemnización tras la protesta del pasado 15 de julio. La empresa ha sido señalada en el pasado por organizaciones como FACUA o la OCU por no abonar a tiempo las compensaciones a los usuarios afectados por retrasos, quienes en algunos casos no conocían las incidencias hasta la hora programada para la salida de su tren.
Sin embargo, según el Reglamento (UE) 2021/782 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 29 de abril de 2021, sobre los derechos y las obligaciones de los viajeros de ferrocarril, las huelgas del personal son responsabilidad de las propias empresas, por lo que esta circunstancia no las exime de responder por los retrasos y cancelaciones durante los días de paro. Así consta en el documento normativo de la Unión Europea:
‘Las huelgas del personal de la empresa ferroviaria y las acciones, o su ausencia, de otros operadores ferroviarios que utilicen la misma infraestructura, de administradores de infraestructuras o de administradores de estaciones, no deben eximir de la responsabilidad por retrasos. Las circunstancias en las que las empresas ferroviarias no están obligadas a pagar una indemnización deben justificarse objetivamente’, explica el texto.
Cuando las empresas ferroviarias dispongan de una comunicación o un documento del administrador de infraestructuras ferroviarias, de una autoridad pública o de otro organismo independiente de dichas empresas en el que se indiquen las circunstancias en las que la empresa alega que está exenta de la obligación de pagar una indemnización, las empresas ferroviarias deben mencionar dichas comunicaciones o documentos a los viajeros y, en su caso, a las autoridades afectadas’, sentencia el Reglamento.

El texto comunitario matiza que existen eventos de fuerza mayor que pueden eximir a las operadoras de asumir indemnizaciones integrales, como los recientes incendios forestales o las incidencias derivadas del accidente en Adamuz. Lo cierto es que, aunque Renfe refleja en sus informes mensuales una reducción global en la tasa de demora de los trenes, los días de huelga someten al servicio a una fuerte tensión operativa.
Además, la normativa europea insta a simplificar los trámites administrativos: ‘Debe animarse a las empresas ferroviarias a simplificar el procedimiento para que los viajeros soliciten indemnizaciones o reembolsos. En particular, los Estados miembros deben tener la posibilidad de exigir a las empresas ferroviarias que acepten las solicitudes a través de determinados medios de comunicación, como los sitios web o las aplicaciones móviles, siempre que tales requisitos no sean discriminatorios’, recalca el texto.
Por su lado, Renfe ha señalado que «ya han iniciado los procesos de viajeros sobre cambios y anulaciones gratuitas» ante la nueva jornada de la huelga y los reclamos de la anterior. Además, han insistido en que las huelgas pasadas «el seguimiento fue mínimo, de entre un 1 y un 2%, y afectó a 7 servicios en toda España», confiando en que podrán manejar la situación a pesar de lidiar con una protesta en plena operación salida del verano.
Los usuarios afectados se enteran a última hora
Parte del problema reside en que, aunque Renfe publique previamente el porcentaje de trenes afectados por la huelga y ofrezca alternativas, muchos viajeros no conocen el retraso o la cancelación hasta su llegada a la estación. Y es que la propia operadora no siempre conoce con exactitud el impacto final de las incidencias, lo que genera una gran indefensión en los pasajeros que carecen de transporte alternativo.

Para estos usuarios apenas quedan opciones más allá de recurrir a los puntos de atención al cliente en las estaciones. Esta situación desencadena colapsos burocráticos, especialmente en jornadas en las que se acumulan las quejas y las incidencias operativas, con cientos de pasajeros colapsando los vestíbulos.
Al intentar gestionar la devolución mediante el formulario oficial de la web de la empresa pública, el problema persiste. Al consultar el billete, este aparece marcado con retraso, pero se asigna un importe de 0 euros a devolver. Es decir, el sistema automatizado no reconoce que los viajeros afectados por paros laborales tengan derecho a recibir la indemnización prevista en el reglamento europeo.
Un servicio mínimo superior al 70 % en la alta velocidad
En cualquier caso, la compañía confía en contener el impacto de los paros programados. La operadora anunció que mantendría unos servicios mínimos del 73% en la alta velocidad; asimismo, ha ido notificando los cambios de horario a los viajeros afectados y ofreciendo cambios de billete para evitar aglomeraciones en las estaciones.
Según el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, la alta velocidad no será el único servicio condicionado. En los trayectos de media distancia, la cobertura obligatoria se fija en el 65%, mientras que el servicio de Cercanías mantendrá un 75% de sus circulaciones habituales en horas punta y un 50% durante el resto de la jornada. El colectivo convocante protesta por ‘las deficiencias registradas en los sistemas de climatización de los vagones en plena ola de calor’.
El calor persigue a Renfe
No es la primera vez que Renfe sufre contratiempos por la climatización de su flota. La empresa pública ya tuvo que abonar en el pasado una indemnización de unos 32 euros a una usuaria por el fallo del aire acondicionado en un trayecto durante 2023. En aquel momento la reclamación tramitada a través de FACUA sentó precedente, pero ahora el problema se ha convertido en una reivindicación laboral de los propios maquinistas.
Se trata de una inversión prioritaria para la operadora pública si busca evitar la repetición de paros o una ola masiva de reclamaciones de los viajeros por altas temperaturas. Representa un reto inmediato para Renfe, que vuelve a quedar expuesta como la cara visible de las incidencias en la alta velocidad española.




