El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ultima un informe que avala la seguridad de la central nuclear de Almaraz más allá de 2028, hasta 2030, desafiando el calendario de cierre progresivo del Gobierno y tensando la estrategia de Iberdrola, Endesa y Naturgy, propietarias de la planta. El dictamen, que se espera ‘alto’ como el de hace seis años, no implica la continuidad automática, pero sí coloca al Ejecutivo ante una decisión que puede alterar de raíz el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC).
Un aval técnico que pone en jaque el plan de cierre
La autorización vigente de Almaraz cubre la Unidad I hasta noviembre de 2027 y la Unidad II hasta octubre de 2028, fechas que cuadran con el apagón escalonado del parque nuclear español. Sin embargo, la revisión periódica de seguridad renovada en 2020 ya otorgaba margen para operar diez años más. Ahora, el CSN respaldaría técnicamente esa ampliación, pero la decisión final es del Ministerio para la Transición Ecológica.
La producción conjunta de los dos reactores extremeños, 2 gigavatios, cubre cerca del 7% de la demanda eléctrica nacional. Sacarlos del sistema sin alternativas firmes obligaría a replantear el papel de los ciclos combinados de gas y de las renovables en el PNIEC, diseñado con la premisa de eliminar el carbón y reducir a la mitad la capacidad nuclear para 2030.
El choque entre el criterio del regulador y la hoja de ruta energética del Gobierno es inevitable. Teresa Ribera y Sara Aagesen han reiterado que España puede prescindir de las nucleares más allá de 2035, pero el giro de los propietarios añade presión.
Los propietarios dieron un giro en octubre de 2025
El pasado 30 de octubre de 2025, Centrales Nucleares Almaraz-Trillo (CNAT), sociedad participada por Iberdrola, Endesa y Naturgy, solicitó formalmente la ampliación de la autorización de explotación. Un movimiento que evidencia el arrepentimiento de las eléctricas respecto al pacto de cierre firmado en 2019.
El contexto ha cambiado: la necesidad de potencia firme barata y la dependencia de los ciclos combinados en horas punta han revalorizado la energía nuclear en Europa. La solicitud de CNAT busca trasladar al Gobierno la responsabilidad de cerrar una instalación que el propio regulador considera segura y que resulta crítica para la estabilidad del sistema.
El aval del del CSN no garantiza que Almaraz siga operando, pero coloca al Gobierno ante la evidencia técnica de que la central es segura y necesaria para cubrir el 7% de la demanda.
El papel de Red Eléctrica y el debate político
La Ley del Sector Eléctrico obliga a que el operador del sistema, Red Eléctrica, emita un informe sobre las afecciones a la seguridad de suministro antes de autorizar cualquier cierre definitivo. Sin embargo, el Gobierno insiste en que ese trámite solo aplica cuando el titular solicita el cierre, lo que no ha ocurrido.
Aun así, Redeia, matriz de Red Eléctrica, ha vivido un intenso debate interno. La incorporación al consejo de José Luis Navarro, expresidente de Enresa, subraya la sensibilidad del expediente. El desenlace deja al ministerio ante una decisión política en la recta final de la legislatura, con el PNIEC como telón de fondo.
Si el CSN publica un informe favorable, el foco se desplazará de los reactores a la mesa de la vicepresidenta Aagesen. La pregunta ya no será si Almaraz puede operar con seguridad, sino si el calendario pactado hace siete años sigue siendo compatible con las necesidades actuales del sistema.
Un sismo energético en la legislatura
Modificar la fecha de clausura de Almaraz tendría un efecto dominó sobre el resto del parque nuclear. Con dos reactores que suman 2 GW, la planta marca el inicio del cierre escalonado del 20% de la generación eléctrica que aún aportan las nucleares en España. Retrasar su apagado obligaría a renegociar el conjunto del plan de cierre, con implicaciones para las inversiones en renovables y para los contratos de suministro industrial.
Las eléctricas propietarias, que ya han ejecutado inversiones millonarias en mantenimiento y mejoras de seguridad, confían en que el realismo técnico se imponga sobre la agenda política. De momento, el mercado descuenta un escenario de incertidumbre regulatoria que lastra las valoraciones de los activos nucleares en cartera.
📊 Las Claves para el Inversor
- Qué vigilar: La publicación del informe definitivo del CSN y la posterior respuesta del Ministerio para la Transición Ecológica, que deberá decidir en semanas si modifica el calendario de cierre.
- Reacción del valor: Una posible extensión hasta 2030 reforzaría los ingresos recurrentes de Iberdrola, Endesa y Naturgy por su participación en una central que opera con costes competitivos y alta disponibilidad.
- Precedente sectorial: En países como Francia o Bélgica, la ampliación de vida útil de reactores nucleares ha servido para asegurar el suministro mientras avanza la transición energética, un argumento que el regulador español ha vinculado ahora a Almaraz.




