EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? La compraventa de viviendas cayó un 11,8% interanual en mayo de 2026, hasta 55.761 operaciones, mientras el precio del metro cuadrado subió un 8,8%.
- ¿Quién está detrás? El Consejo General del Notariado, a través de su Centro de Información Estadística, ha difundido los datos, recogidos por Idealista.
- ¿Qué impacto tiene? La desaceleración del mercado reduce las transacciones, pero los precios resisten, lo que encarece el acceso a la vivienda y mantiene la presión sobre los compradores, especialmente en las zonas más afectadas.
El Consejo General del Notariado publicó este jueves los datos de compraventa de viviendas correspondientes a mayo de 2026. El descenso interanual del 11,8% en las operaciones, hasta las 55.761 unidades, confirma la tendencia de enfriamiento del mercado residencial español, un año después del repunte post-pandemia. La estadística también revela que el precio medio del metro cuadrado ascendió un 8,8%, situándose en 2.049 euros, en lo que constituye una de las paradojas del momento.
El retroceso fue más acusado en los pisos, que con 41.211 operaciones anotaron una caída del 14,1%, mientras que las viviendas unifamiliares bajaron un 4,7% hasta 14.550 unidades. En paralelo, los precios de los pisos se dispararon un 14% interanual, hasta los 2.455 euros por metro cuadrado, frente al avance del 2,7% de las unifamiliares, que promediaron 1.445 euros/m². Una brecha que refleja el mayor impacto de la escasez de oferta en las grandes ciudades.
¿Por qué caen las ventas y suben los precios?
La lectura combinada de menos transacciones y más precio apunta a un mercado que, lejos de corregir, se contrae en volumen pero no en valor. Varios factores explican este comportamiento. Por un lado, la subida de los tipos de interés —aunque el Euríbor se ha moderado en las últimas semanas— sigue encareciendo las hipotecas y reduciendo la capacidad de compra de muchos hogares. Por otro, la oferta de vivienda, sobre todo en zonas tensionadas, no crece al ritmo necesario.
Los préstamos hipotecarios para adquisición bajaron un 4% interanual, hasta las 30.577 operaciones. Sin embargo, la cuantía media de las nuevas hipotecas subió un 3,9%, alcanzando los 181.976 euros, y la financiación cubrió, de media, el 72,5% del precio de la vivienda. Es decir, quienes consiguen comprar recurren a hipotecas algo mayores, lo que sugiere un perfil de comprador con más ahorros previos o ingresos estables.
La superficie media de las viviendas también se redujo un 2,2% interanual. Una señal indirecta de que las unidades más asequibles, de menor tamaño, concentran ahora una parte mayor de las operaciones.
Los notarios muestran un mercado que se enfría en operaciones pero cuyos precios no ceden. Eso puede prolongar el estancamiento durante meses.
Comunidad Valenciana y Baleares lideran el desplome territorial
El mapa autonómico muestra un retroceso generalizado, pero con acentos muy distintos. La Comunidad Valenciana sufrió la mayor caída: un 35,8% menos de compraventas, seguida de Baleares (-20,6%) y Cantabria (-19,7%). En el otro extremo, Navarra (+8,2%), Castilla-La Mancha (+4,5%) y Extremadura (+0,2%) lograron aumentar el número de operaciones.
En cuanto a los precios, todas las comunidades salvo Galicia (-6,8%) experimentaron subidas. Destacan los incrementos en Baleares (16,3%), Castilla-La Mancha (15,4%) y Andalucía (14,4%). Madrid, con un 9,2%, y Cataluña, con un 8,2%, se mantienen en línea con la media nacional.
La Ficha del Inversor
La métrica clave que dibujan los notarios es la de un mercado que se enfría: caída del 11,8% en las compraventas frente a una subida del 8,8% en los precios. El precio medio por metro cuadrado, 2.049 euros, es un 14% más alto en el caso de los pisos, que concentran la mayor parte de la demanda. Para un inversor o comprador particular, el yield bruto (rentabilidad anual del alquiler sobre el precio de compra) se comprime, ya que los alquileres no crecen al mismo ritmo que los precios de adquisición.
La tendencia a seis meses apunta a una continuidad de este patrón. Mientras el BCE mantenga los tipos en el entorno actual y el Euríbor no baje de forma apreciable, la financiación seguirá siendo un lastre para la demanda. Las promotoras, conscientes del menor ritmo de absorción, podrían ralentizar nuevos lanzamientos, pero los precios no caerán mientras la oferta de vivienda nueva y de segunda mano siga siendo limitada. Las comunidades con mayor dependencia del comprador vacacional —Valencia, Baleares— podrían ver correcciones adicionales en el número de operaciones, aunque no necesariamente en precios.
El perfil recomendado en este contexto es claro. Para el comprador de vivienda habitual que necesite financiación, el momento exige prudencia: conviene asegurar una hipoteca con tipo fijo o mixto y explorar zonas con menor presión alcista. El inversor patrimonial debe calcular el yield neto con realismo, descontando impuestos (IBI, gastos de comunidad) y posibles vacíos de alquiler. En las ciudades donde el precio sigue subiendo, el riesgo de sobrepago es elevado. La Sociedad de Tasación ya advirtió hace meses de que algunas capitales rozan la sobrevaloración.
Conviene recordar que el mercado actual no se parece al de la burbuja de 2008. Entonces, el crédito fluía sin control y la construcción estaba disparada. Hoy, la banca es más restrictiva y la obra nueva no alcanza a cubrir la demanda, lo que sostiene los precios artificialmente altos. Sin embargo, la misma rigidez de la oferta puede acabar expulsando a muchos potenciales compradores hacia el alquiler, reforzando un círculo vicioso que los poderes públicos intentan atajar con medidas —declaración de zonas tensionadas, índice de precios— de eficacia todavía incierta.
El próximo hito llegará con los datos de transacciones del INE del segundo trimestre y la reunión del BCE de septiembre. Si la inflación sigue contenida y Lagarde da señales de una próxima rebaja de tipos, el mercado podría encontrar un respiro. Hasta entonces, la prudencia es la mejor consejera.





