Marta Vidal, directiva de Vallformosa, se convierte en la primera mujer al frente de la DO Cava, en plena crisis de ventas y reputación. Su llegada a la presidencia del consejo regulador, tras años de dominio histórico de Freixenet y Codorníu, llega en un momento delicado: las exportaciones se hunden y los espumosos alternativos ganan terreno. Lo que decida en los próximos meses puede redefinir el precio y la calidad del cava que compramos.
La cruda realidad en cifras: Estados Unidos y Alemania, los mercados que se desploman
El sector del cava cerró 2025 con 190 millones de botellas vendidas, un -12,9% interanual, y una facturación que retrocedió un -10%. La hemorragia es especialmente intensa fuera de España. Según los datos del propio sector, Estados Unidos registró un descenso del -18,4%, mientras que Alemania —histórico bastión del cava— ha perdido un 78% de sus compras en apenas tres años. Ese derrumbe está ligado a la decisión que Henkell (propietaria de Freixenet) tomó en 2024 de limitar las ventas de cava en el país germano por la sequía, sustituyéndolo por un espumoso elaborado en España fuera de la denominación.
📊 La crisis del cava en cifras
| Mercado | Variación 2025 | Detalle |
|---|---|---|
| Total botellas vendidas | -12,9% | 190 millones de unidades |
| Facturación total | -10% | Caída generalizada |
| Estados Unidos | -18,4% | Mercado clave en retroceso |
| Alemania | -78% | Desplome en tres años |
La competencia no viene solo del espumoso sin DO: Corpinnat, una marca colectiva que agrupa a bodegas históricamente cavistas como Juvé i Camps, ya capta parte del consumidor que busca un producto con anclaje territorial y una percepción de mayor calidad. La presión sobre la DO Cava es doble: por precio y por imagen.
El plan de Marta Vidal: transparencia, marketing y un contrato por la viña
El programa de Vidal se articula en tres ejes. El primero es un modelo de gobernanza que cree una “visión colectiva de futuro”, con un portal de transparencia y un esfuerzo por reconectar con bodegas que se sienten desvinculadas emocionalmente de la denominación. El segundo consiste en mejorar la comunicación y el marketing de la mano de instituciones como INCAVI o la Agència Catalana de Turisme, con el objetivo de elevar la notoriedad de la marca ‘Penedès’ a nivel internacional. El tercer pilar es el ‘pacto de valor por la viña’, que incluye contratos a largo plazo para reducir la incertidumbre del viticultor y la creación del Observatorio Económico del Cava, una base de datos anonimizados sobre costes y rendimientos de las variedades.

Vidal ha sido elegida frente a otros cinco candidatos, entre ellos el fundador de Pere Ventura Family Wine Estates, y su primer paso será asegurar la normativa para la campaña de colecta de la viña de este año. El consejo contará con una presencia más diversa: productores como Dominio de la Vega o Covides y elaboradores de Freixenet, Codorníu y otras bodegas.
El cava no va a salir de este bache solo con un cambio de cara: la presidencia de Vidal se juega en la capacidad de hacer del Penedès una marca reconocida y de diferenciar el producto frente a los espumosos que se venden a golpe de precio.
¿Qué significa esto para el consumidor de cava? Más competencia, misma calidad
Para quien compra cava de forma habitual, el movimiento en la cúpula de la DO no se traducirá en cambios inmediatos en el precio de estantería, pero sí puede marcar una tendencia. Si la apuesta por la transparencia y el marketing eleva la percepción de calidad, los cavas de gama media-alta podrían justificar precios más altos. En cambio, la presión de los espumosos sin DO y de marcas que han abandonado la denominación empuja los precios hacia abajo en los segmentos más básicos.
El precedente es claro: cuando Henkell decidió limitar el cava en Alemania, buena parte del consumidor migró a un espumoso español más barato sin etiqueta DO. La nueva presidenta tendrá que decidir si pelea por recuperar ese cliente con precio o si sube la apuesta por la calidad y el origen, arriesgándose a perder más volumen. La creación del Observatorio Económico sugiere que la DO quiere disponer de datos objetivos para que los contratos con los viticultores sean sostenibles; eso, a largo plazo, puede estabilizar el precio de la uva y del producto final.
Más allá del precio, la batalla clave es la reputación. El consumidor cada vez lee más la etiqueta y distingue entre un Cava, un Corpinnat o un Clàssic Penedès. La diferencia de precio entre ellos, a menudo de uno o dos euros por botella, se sustenta en la trazabilidad y las prácticas de viña. Si la DO logra comunicar mejor su propuesta de valor, el comprador podría estar dispuesto a pagar ese plus sin percibirlo como un sobrecoste injustificado.
🛒 El Veredicto de Compra
- Compara por calidad, no solo por precio: un cava de reserva o gran reserva suele rondar los 8-12 euros y su elaboración es más exigente que la de un espumoso básico; el sobreprecio puede estar justificado por el método tradicional.
- Fíjate en la etiqueta: la DO Cava, Corpinnat o Clàssic Penedès no son lo mismo. Si valoras la procedencia de la uva y las prácticas de viña, la etiqueta te da pistas más allá del precio.
- Este año, no esperes grandes cambios de precio a corto plazo: la reestructuración de la denominación llevará tiempo; mientras, la oferta sigue siendo muy competitiva y el consumidor tiene alternativas interesantes.




