Conseguir que un gigante como Prosegur no solo firme un contrato, sino que apueste su propio capital y entre en el consejo de administración es el sueño de cualquier startup. Internxt, la compañía valenciana de almacenamiento en la nube participada por Juan Roig, acaba de lograr ese hito, y la lección para otros founders está en cómo ha alineado su propuesta de valor con una necesidad crítica de un sector en plena transformación digital.
La operación: mucho más que un acuerdo comercial
La alianza anunciada entre ambas compañías va más allá de un simple partnership de prestación de servicios. Prosegur ha adquirido una participación relevante de Internxt, se ha convertido en socio estratégico y ha entrado en su consejo de administración. El movimiento, comunicado el pasado jueves 4 de junio, marca un antes y un después para la startup que aspira a convertirse en el referente europeo de la nube soberana.
Para Prosegur, la operación responde a una urgencia clara: los ciberataques y las brechas de datos escalan a nivel global, y las grabaciones de sus sistemas de vigilancia —contenido extremadamente sensible— necesitan un blindaje que los proveedores de nube tradicionales no garantizan. Internxt le ofrece un modelo de almacenamiento cifrado de extremo a extremo y con cifrado postcuántico, una arquitectura que hace los datos inaccesibles incluso para la propia plataforma.
“En un contexto donde los ciberataques y las brechas de datos escalan a nivel global, Prosegur da un paso al frente para garantizar que la información generada por sus sistemas de vigilancia permanezca inaccesible para terceros no autorizados o ‘hackers’”, señaló la empresa en su comunicado. La startup, fundada por Fran Villalba Segarra, ya contaba con otro socio estratégico de peso, Telefónica, lo que refuerza su perfil como proveedor de confianza para grandes corporaciones.
La tecnología que conquistó a Prosegur: cifrado postcuántico y soberanía europea
Lo que diferencia a Internxt de los hiperescalares americanos no es solo el precio —la compañía presume de ser “mucho más económica”— sino un enfoque obsesivo hacia la privacidad y la soberanía del dato. Su servicio s3 cloud object storage cifra los archivos antes de que salgan del dispositivo del cliente, y las claves de descifrado solo las posee el usuario. Ni siquiera Internxt puede acceder a la información.
La soberanía digital no es un concepto de marketing: es la única defensa real frente a legislaciones que permiten a los gobiernos acceder a los datos.
El salto al cifrado postcuántico añade una capa adicional: los algoritmos están diseñados para resistir ataques de ordenadores cuánticos, una amenaza que los expertos sitúan en un horizonte de cinco a diez años. Para una empresa como Prosegur, cuyo negocio se basa en la confianza, adelantarse a ese riesgo es inteligencia estratégica.
Además, Internxt opera bajo paraguas europeo, lo que garantiza el cumplimiento del GDPR y evita las incertidumbres de la legislación estadounidense (Cloud Act). “La elección de Internxt como proveedor oficial responde a su arquitectura única en el mercado, diseñada para ofrecer privacidad total”, destacó Prosegur, subrayando que se trata de una alianza a “largo plazo muy relevante para ambas entidades”.
📦 Caso de estudio: Internxt
- El reto: Ofrecer a una multinacional de seguridad física una solución de almacenamiento en la nube que garantizase la inviolabilidad de las grabaciones corporativas.
- La jugada: Posicionar la tecnología de cifrado extremo a extremo y postcuántico como la única capaz de asegurar soberanía digital real, y alinearse con la urgencia de Prosegur en ciberseguridad.
- El resultado: Prosegur entra en el capital de Internxt, accede a su consejo e integra su infraestructura como proveedor oficial, validando la tecnología ante el mercado.
- La lección: Vender a un gran corporativo no es solo cuestión de precio; es cuestión de encajar en una necesidad estratégica que el comprador está dispuesto a proteger con inversión accionarial.

Lecciones para founders que buscan un socio corporativo estratégico
El caso Internxt-Prosegur no es un unicornio aislado; encaja en una tendencia creciente entre startups europeas de nube soberana que compiten con los gigantes americanos sin intentar ganar por escala, sino por diferenciación radical en seguridad y cumplimiento normativo. OVHcloud en Francia o Scaleway ya mostraron el camino, pero Internxt añade el cifrado postcuántico como ventaja competitiva para clientes que manejan información crítica.
La primera lección para un founder es que un partnership estratégico no se vende solo con un buen pitch deck: se construye sobre una necesidad real del socio, preferiblemente una que su propio negocio no puede cubrir sin ayuda externa. Prosegur es experto en seguridad física, pero la nube segura no es su core. Internxt le proporciona ese eslabón, y además con un argumento de soberanía que ningún hiperescalar americano puede ofrecerle hoy.
La segunda lección es la importancia de tener referencias. Internxt ya había validado su tecnología con Telefónica, otro gigante. Llegar a la mesa de Prosegur con ese aval marcó la diferencia entre ser un proveedor más y convertirse en un socio estratégico. El board de una gran corporación necesita ver que otros actores de su nivel ya confían en ti.
Por último, el factor Juan Roig no es menor. La participación del fundador de Mercadona a través de sus vehículos de inversión da a Internxt un sello de governance y solidez que tranquiliza a cualquier comité de riesgos. No todo founder tiene ese padrino, pero la lección es replicable: construir un perfil de inversor que sume más que dinero, credibilidad industrial, acelera cualquier negociación B2B.
🚀 Hoja de Ruta para Emprender
- Identifica el dolor real del socio: No vendas tu producto, pregunta qué problema estratégico le quita el sueño y posiciona tu tecnología como la única que puede resolverlo.
- Construye referencias antes de llamar a la puerta: Un gran corporativo necesita ver que otro grande ya te ha comprado. Cierra un primer acuerdo con un actor relevante, aunque sea un piloto.
- Apuesta por la diferenciación regulatoria: Si operas en un sector con datos sensibles, cumple normativas (GDPR, ley local) y conviértelo en ventaja competitiva frente a proveedores globales que no pueden prometer lo mismo.
- Elige inversores que aporten más que capital: Un business angel con reputación industrial o un fondo con contactos en el sector pueden abrir puertas que tu producto solo no abrirá.




